Recesión económica agita la contienda electoral en Brasil

Recesión económica agita la contienda electoral en Brasil

Dilma Rousseff enfrenta ascenso en las encuestas de Marina Silva y malas noticias en economía.

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31 de agosto 2014 , 07:39 p.m.

Hace menos de tres semanas, los analistas coincidían en que ni la sensación de bajón económico ni el desgaste político, fruto del tiempo y los escándalos de corrupción, evitarían una victoria de Dilma Rousseff en las elecciones, y así lo ratificaban los sondeos. Hoy todo parece haber cambiado.

La campaña, que empezó a virar el pasado 13 de agosto tras un trágico imprevisto –el fallecimiento en un accidente aéreo del candidato del Partido Socialista Brasileño (PSB), Eduardo Campos, y la consiguiente entrada de Marina Silva en su lugar– ha terminado por volcar totalmente su rumbo con una noticia económica demoledora: Brasil entró en recesión técnica, y con ello se empezó a evaluar el coste político que pone en serio riesgo la, hasta hace poco, previsible reelección de Rousseff.

El pasado viernes, el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística anunció que el país había registrado crecimiento negativo en el segundo trimestre (- 0,6), al tiempo que revisaba a la baja el primero (- 0,2 por ciento). Resultado: recesión técnica, que se convertirá en recesión a secas si vuelve a decrecer en los siguientes tres meses.

Pese a los esfuerzos oficiales por contener la avalancha de pesimismo, la alarma sonó con el doble de fuerza en el cuartel de campaña del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) unas horas más tarde con otro anuncio.

Como si fuera un guion, el mismo día de la bomba económica se hicieron públicos los datos de un nuevo sondeo electoral: por primera vez, Marina Silva aparecía como ganadora de las elecciones en la segunda vuelta, después de un hipotético empate en primera mano a mano con Dilma Rousseff.

Aunque nada tiene que ver el desplome económico con la irrupción de Silva, la coincidencia en el tiempo ha provocado una reorientación de las campañas hacia la economía.

El PT, por boca de Rousseff y del actual ministro de Hacienda, Guido Mantega, ha tratado de calmar las aguas con pronósticos optimistas: “Esto no es una recesión, es solo estadística. Hay recesión cuando cae la renta y el desempleo, cosa que no ocurre en Brasil”, destacó al conocerse los datos Mantega, antes de culpar de la crisis en parte a los muchos días festivos que vivió el país durante la Copa del Mundo.

En la acera de enfrente, el expresidente del Banco Central, Arminio Fraga, vinculado al Partido socialdemócrata (PSDB), aseguró que “la economía lleva tiempo con un proceso de crecimiento bajo y en los últimos años Brasil creció mucho menos que el resto de Latinoamérica”.

Por su parte, Marina Silva señaló no querer sacar partido a los datos: “Nunca tuve la filosofía de cuanto peor, mejor”. Pero criticó la reducción de inversiones, uno de los puntos clave de la recesión técnica junto a la bajada en la actividad industrial y, para muchos analistas, la inflación, sostenida en alrededor del 6 por ciento con una política de cambio alto e intereses por las nubes.

Según se ha deslizado desde el entorno de Silva, la candidata intentará hacer una política de choque a la inflación, con metas de 4,5 por ciento primero y en línea descendente hasta el 3 por ciento, unos números que ahora parecen quimera, pero que estimulan aún más a los mercados y el ámbito financiero en su favor.

Varios bancos de inversión han sido explícitos con su preferencia por Marina Silva, con un programa de corte más liberal en lo económico frente a las intervenciones políticas del actual gobierno.

Se da por descontado que, pase lo que pase, 2015 será un año difícil para la economía brasileña. Pero el escenario será diferente dependiendo de lo que ocurra en las urnas en octubre, y a su vez las elecciones dependen en gran parte de los resultados económicos recién publicados. Es decir, una ecuación cruzada y más gasolina para una campaña que muta cada semana y que ahora tendrá como latiguillo más repetido una palabra que no se escuchaba hacía mucho tiempo en Brasil: recesión.

ARTURO LEZCANO
Para EL TIEMPO
Río de Janeiro.

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