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El primer cara a cara con las víctimas en La Habana

El primer cara a cara con las víctimas en La Habana

Las primeras 12 tuvieron unos 15 minutos cada una para decir lo que esperan del proceso de paz.

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Como no había ocurrido en ningún proceso de paz del mundo, 12 víctimas de grupos armados que han participado de la guerra en Colombia se vieron este sábado de frente con los delegados de las Farc y del Gobierno en la mesa de diálogos de La Habana.

Fueron seis víctimas de esta guerrilla y también tres de los paramilitares y tres de militares y policías porque, si bien el proceso de paz actual es con las Farc, a lo largo de los 50 años de conflicto armado con este grupo los ‘paras’ que lo combatieron y también miembros de la Fuerza Pública cometieron delitos graves contra gente que nada tenía que ver con la guerra.

Esto incluye al Eln, que se espera concrete pronto un proceso de paz formal con el Gobierno. Finalmente, se trata de cerrar el conflicto que ha provocado daños directos sobre al menos 6,5 millones de personas.

Han sufrido los asesinatos selectivos de sus familiares, masacres, secuestros, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales –‘falsos positivos’–, violencia sexual, torturas, atentados con bombas, desplazamiento forzado y minas antipersonas (vea la infografía).

Como dijo el viernes el presidente Juan Manuel Santos al defender la composición del grupo de víctimas que regresa hoy de La Habana, “el conflicto es uno y si queremos paz, no podemos segmentar. El conflicto es uno y la solución es una, y por eso se debe escuchar a todas las víctimas”.

El encuentro

Este sábado, cada una de las que viajaron tuvo en promedio 15 minutos para contar su historia y decir ante los delegados de las Farc y del Gobierno lo que espera en verdad, justicia y reparación. En últimas, para ayudar a las partes a construir el modelo de justicia transicional que haga posible la paz con las guerrillas.

Primero hablaron seis y luego, tras un receso corto, las otras seis. Una experiencia fuerte, especialmente para las víctimas de las Farc, como Constanza Turbay Cote, que públicamente había perdonado a esta guerrilla, por medio de las páginas de EL TIEMPO, por los asesinatos de sus dos hermanos, congresistas liberales del Caquetá, y su mamá.

Llegó a La Habana convencida de que si los jefes de las Farc dicen la verdad que se les pide, “no necesitan la sanción de los barrotes porque ya han tenido la sanción social y moral”.

“Con esta primera vivencia en La Habana empieza a caminar la paz, y hay que poner de lado y lado. Uno no puede esperar que su contendor se desarme si uno mismo no se ha desarmado del rencor que puede producir el dolor sufrido”, le dijo ella a este diario.

Este sábado, luego de escuchar a las 12 víctimas, los jefes de las delegaciones del Gobierno y las Farc en la mesa de diálogos intervinieron. A los guerrilleros los habían visto “inquietos” antes del encuentro.

Tanto ‘Iván Márquez’, por las Farc, como Humberto de la Calle, el coordinador del equipo oficial, destacaron el ánimo conciliatorio de las víctimas.

Al tomar la palabra, De la Calle ratificó que “el proceso de paz no es para intercambiar impunidades”. Les dijo a las víctimas que en lo que toca al Estado este “está dispuesto a asumir las responsabilidades” por el daño que han sufrido.

Les pidió “ayudar a construir paz en los territorios que representan” porque “no se trata solo de terminar el conflicto, sino de reconciliarnos”.

Después de la intensidad emocional por la jornada, durante la cual estuvieron acompañadas por sicólogos cubanos, las víctimas tuvieron un almuerzo con los representantes de la ONU, Fabrizio Hochschild; de la Universidad Nacional, Alejo Vargas, y con el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Luis Augusto Castro.

Los tres fueron los encargados de la selección del grupo que viajó a La Habana.

Lo que sigue

Tras este encuentro, el primero de 5 planeados con 12 víctimas cada vez –esto podría durar el resto del año–, el Gobierno y las Farc irán ajustando los criterios de selección de quienes se reunirán con la mesa de paz, si fuera necesario. La escogencia, en todo caso, seguirá a cargo de la ONU, la Universidad Nacional y la Conferencia Episcopal.

Las propuestas de cada víctima se sumarán a las 5.600 que ya tiene la mesa de negociación de personas de todo el país que han sufrido por culpa de todos los grupos armados, según dijo De la Calle.

La meta es construir, con base en esas propuestas y sin desconocer los compromisos de Colombia con el derecho internacional, el modelo de justicia que permita al país hacer la transición de la guerra a la paz con la plena satisfacción de las víctimas.

Esta es la intensidad de lo que está sucediendo en medio del proceso de paz de La Habana. La catarsis, necesaria para sanar las heridas y llegar al fin de la guerra, comienza, como han dicho las víctimas, por la verdad.

Y que todo esto esté ocurriendo cuando aún no ha terminado el conflicto también lo hace histórico. Lo ideal sería que pasara con las armas ya silenciadas, para seguridad de las víctimas.

Pero ellas están asumiendo el riesgo y son ya protagonistas del proceso de paz. Y EL TIEMPO abrió sus páginas y ellas sus vidas para contarle al país lo que han sufrido, pero, también, lo que están dispuestas a ceder en medio del momento único que vive Colombia.

Siete víctimas de las Farc, de militares, del Eln y de los paramilitares confiesan sus sentimientos ante el perdón. Unas ya hicieron la transición del dolor a la reconciliación y otras están aún en el proceso, pero la esperanza de que nada de lo ocurrido se vuelva a repetir para que otras generaciones no vivan la tragedia se ha convertido en un incentivo para pasar la página.

Las que estuvieron este sábado con la mesa de negociación

Luz Marina Bernal

Es una de las madres de Soacha cuyos hijos fueron asesinados por militares en una oleada de lo que se conoce como ‘falsos positivos’.

Alfonso Mora - Su hijo fue asesinado por policías tras ser detenido.

En una entrevista con EL TIEMPO había dicho estar dispuesto al perdón,”siempre y cuando se cuente toda la verdad”.

Janeth Bautista

Su hermana fue desaparecida por el Ejército en 1987. Después de 3 años de búsqueda, un suboficial reveló el paradero del cadáver.

De las autodefensas

José Antequera - Su padre fue asesinado por 'paras'

“Hay que desclasificar los archivos oficiales para entender la magnitud del tamaño del conflicto.”

Jaime Peña

Es padre de uno de los 32 jóvenes desaparecidos en Barrancabermeja en una operación dirigida por el paramilitar Camilo Morantes, alias el ‘Panadero’.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
EDITORA DE EL TIEMPO

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