Regalando lavadoras intentan que familias mejoren nivel de vida

Regalando lavadoras intentan que familias mejoren nivel de vida

Investigadores de los Andes lanzan proyecto para dotar con ese electrodoméstico a familias pobres.

06 de agosto 2014 , 07:48 p. m.

Ser lavandera es un oficio de antaño que aún hoy perdura en lugares donde la pobreza domina la vida de muchas familias. Es una tarea ingrata, que se ha mantenido en el transcurso de la historia y que sobrevive donde la ausencia de un acueducto impide llevar una gota de desarrollo.

Ya no se requiere que un río sea el escenario para que las lavanderas ejerzan su ardua tarea. Muchas siguen sometidas a esa labor en su propia casa, inclinadas horas y horas sobre una alberca, sacando la mugre de las prendas familiares.

Es una escena que se repite cada día en muchos hogares colombianos, en donde la pobreza manda y donde no hay manera de tener lo que sería un ‘grito de libertad’: la lavadora.

Ese electrodoméstico, que podría ayudar a impulsar un cambio social en cualquier país, en muchos hogares colombianos sencillamente no existe. Las familias pobres son, obviamente, las que no tienen acceso a una lavadora, y el ama de casa sigue ejerciendo el milenario oficio de lavandera.

Eso implica menor calidad de vida, tiempo que deja de dedicar a la familia e, incluso, un lucro cesante porque, en vez de tener un trabajo remunerado, la mujer lo gasta restregando ropa sobre una piedra.

Ximena Peña, economista investigadora de la Universidad de los Andes, dice que una mujer puede tardar hasta seis horas a la semana lavando ropa a mano, tiempo que se podría ahorrar con el uso de la lavadora.

Según la más reciente Encuesta Nacional de Calidad de Vida del Dane, en el 2013 apenas el 54 por ciento de las familias en Colombia tenía lavadora, cifra que contrasta con el televisor convencional, presente en el 77,7 por ciento de los hogares, sin contar con el LCD, plasma o LED, que lo tiene el 28,5 por ciento de las familias.

La lavadora es caso aparte. Hay zonas del país en las que si una familia tiene ese electrodoméstico puede considerarse de mayor estrato que la mayoría de sus vecinos. En la región del Pacífico (sin incluir el Valle del Cauca), solo el 20 por ciento de los hogares se da el lujo de tener máquina de lavar ropa.

Buscando apoyo

Con ese panorama, investigadores de la Universidad de los Andes, de Colombia, y la de Pennsylvania, de Estados Unidos, buscan llevarles lavadoras a familias pobres de distintas regiones para que mejoren sus condiciones de vida. “Si yo llevo una lavadora a un hogar le regalo entre tres y seis horas semanales a la mujer”, dice Ximena Peña, cabeza del proyecto, que ganó un concurso internacional.

El plan, que busca el apoyo de la empresa privada, ya cuenta con el respaldo del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (Cedlas) de la Universidad de La Plata (Argentina), así como del International Development Research Center (IDRC), de Canadá, y la Fundación Éxito de Colombia, que destinaron los recursos iniciales para el trabajo.

La idea es que este se convierta –además de en una gran investigación– en un plan que acoja el Estado y las empresas privadas para dotar de lavadoras a hogares pobres del país. “El apoyo de las empresas y del Gobierno será clave para que el proyecto tenga las dimensiones que Colombia requiere. El Gobierno podría hacer alianzas con empresas fabricantes de lavadoras para equipar las casas gratuitas que está entregando”, dice Ximena Peña y señala que se pueden abrir líneas de crédito para que las familias adquieran el electrodoméstico en condiciones favorables.

El piloto

A finales de este año se iniciarán las pruebas piloto, y la meta es regalar 300 lavadoras a familias pobres de ciudades y zonas con acceso al servicio de agua. Las pruebas se harán en hogares compuestos por padre, madre y niños menores de 13 años, con muestras iniciales basadas en la Encuesta Longitudinal de Hogares de la Universidad de los Andes.

Serán familias localizadas en zonas urbanas de Bogotá, Cali, Barranquilla, Cartagena, Santa Marta y Pasto.

El estudio medirá también el costo de los servicios de agua y luz que implica el uso de la lavadora.
Será un proyecto de largo plazo para saber cuál es el beneficio final de tener una lavadora y no una lavandera en la familia.

FERNANDO GONZÁLEZ P.
Subeditor Economía y Negocios

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