La televisión llega a la cuadra

La televisión llega a la cuadra

La vida era del color del cine y la televisión: en blanco y negro.

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25 de junio 2014 , 06:45 p. m.

Hace sesenta años, en casa no había televisión. Veíamos algunos programas, sentados en el suelo, en la casa de don Jesús ‘Conejo’ Muñoz, el rico de la cuadra. Prohibido hablar. Nos tocaba tragarnos callados el asombro que nos provocaba ver gente hablando a través de un vidrio...

Los adultos que leían periódicos viejos contaban que la televisora nacional la había traído “mi general” Rojas Pinilla.

Los amábamos a él y a su hija María Eugenia, directora de Sendas, entidad a través de la cual tuvimos el primer balón en diciembre. Pero, como buenos niños, celebramos cuando hubo que tumbarlo porque, decían, se estaba volviendo dictador. No sabíamos qué era un dictador, pero los mayores ordenaron salir a la calle a festejar.

Don Jesús, padre de 17 hijos, de ahí el apodo de ‘Conejo’, presidía la velada meciéndose en una silla que había traído de uno de sus viajes a la Costa. Porque don Jesús y su camada conocían el mar. A los demás nos tocaba imaginar el mar como un eterno aguacero acostado. Otros creían que era alto, como la iglesia del barrio.

Antes de la televisión habíamos descubierto el cine, que era un chorro de luz que se convertía en gente cuando tropezaba con un trapo blanco. Era el milagro de la imagen. El más popular era el cine-manga, que nos regalaba de vez en cuando el padre Hernando Barrientos Cadavid, párroco de San Cayetano. Ese cine tenía el propósito subliminal de reclutar fieles.

La noche valía la pena por esa televisión con cuentagotas. Nadie moría de estrés. No se había inventado la lúdica. Gracias a la televisora conocimos a Gloria Valencia de Castaño en programas como El lápiz mágico. O El club del tío Alejandro, un chileno que era como de la familia.

La apoteosis llegó el sábado, cuando los Ramírez Restrepo, una familia del barrio Aranjuez, apareció en el programa El minuto de Dios, del padre Rafael García-Herreros, quien trota hacia los altares. Su sucesor, el padre Diego Jaramillo, trabaja en la sombra para treparlo a las alturas. Para perpetuar la memoria del curita, en la plazoleta del Minuto, será levantado el mosaico más grande del mundo, obra del artista antioqueño Iván Darío Gil.

La vida era del color del cine y la televisión: en blanco y negro. Don Jesús, gracias por la televisión.

www.oscardominguezgiraldo.com

Óscar Domínguez Giraldo

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