El drama humano detrás del descalabro del Premium Capital

El drama humano detrás del descalabro del Premium Capital

Mañana miércoles reunión en Bogotá de afectados del Premium Capital.

24 de junio 2014 , 03:01 p. m.

Alfredo González y Germán Valero tienen una reunión muy importante este miércoles 25 de junio en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada de Bogotá: la asamblea de inversionistas del fondo Premium Capital, la primera que se realiza en meses.

Ellos no se conocen, nunca se han visto, pero desde hace cerca de dos años guardan una causa común, recuperar los ahorros de toda una vida y que perdieron de la noche a la mañana el 2 de noviembre del 2012, cuando estalló la debacle del Grupo Interbolsa.

Los dos hacen parte de los más de 1.260 afectados que confiaron recursos por 175 millones de dólares a los administradores del fondo Premium Capital, cuyos malos manejos quedaron en evidencia tras la quiebra de la comisionista Interbolsa y la posterior intervención de su casa matriz, el Grupo Interbolsa, liderado por Rodrigo Jaramillo, su familia y algunos de sus socios.

Las historias de González y Valero, aunque distintas, terminan siendo muy parecidas. Ambos creyeron en la solidez de Interbolsa, no en vano era la comisionista más grande del mercado y en la que hasta el propio Gobierno había confiado buena parte del manejo de su deuda (TES). Por eso estaban convencidos de que era la firma que debía administrar sus ahorros.

Fue quizás la misma razón que los llevó a aceptar la recomendación de su asesor de confianza de invertir sus recursos en una alternativa ‘segura, confiable y con excelentes rentabilidades’, dada la estructura de su portafolio: el fondo Premium Capital en Curazao.

Lejos estaban de imaginar que todo obedecía a una trama de los gestores de dicho fondo, Tomás Jaramillo, Juan Carlos Ortiz y Víctor Maldonado, quienes buscaban atraer recursos de inversionistas incautos para utilizarlos en beneficio propio y de sus múltiples empresas, tal como lo han comprobado las autoridades colombianas.

Mordieron el anzuelo

Para Alfredo González, ingeniero civil oriundo de Magangué (Bolívar), el mundo bursátil no le era del todo desconocido. Por su formación, dice, sabe cómo interpretar gráficas, identificar tendencias y realizar proyecciones.

Eso lo llevó a ser uno de los tantos inversionistas que utilizaban la plataforma de e-trading de Interbolsa, para comprar y vender acciones, como complemento de su actividad como ingeniero civil.

“Yo me dedicaba a comprar casas, apartamentos, los arreglaba y luego los vendía a un mejor precio. Así logré armar un capital de unos 200.000 dólares que luego también empecé a mover en el mercado bursátil para sacarle un mejor provecho”, cuenta González.

Cuatro meses antes de que estallara la crisis en Interbolsa, un familiar le planteó la posibilidad de adquirir unos inmuebles en Miami (Estados Unidos) a un precio 40 por ciento por debajo de su valor real, lo cual era una ganga, por eso no dudó en aceptar.

De inmediato inició los trámites para realizar su inversión, pero como esto tardaría un tiempo, quiso aprovechar la espera y poner a rentar su dinero mientras llegaba el momento de trasladarlo a Estados Unidos.

Me acerqué a Interbolsa y de inmediato me ofrecieron el fondo Premium. Me mostraron el folleto donde estaba toda la información de donde invertían, en qué activos, así como las rentabilidades alcanzadas y caí. A los pocos meses, se desató la crisis de Interbolsa”, comenta.

La oportunidad de un buen negocio en Miami la perdió, también el capital de trabajo que en años de trabajo había formado. Hoy gracias al apoyo de su familia ha logrado sobrevivir y mantener la batalla por recuperar su dinero, pero piensa en esas cientos de familias que corrieron con la misma o peor suerte.

“Sé de otra persona de la región que vendió su finca en Colombia, invirtió los recursos en una entidad financiera de Brasil que quebró con el tiempo. El dinero que logró recuperar lo trajo al país y, al igual que muchos de nosotros, por recomendaciones de terceros, terminó llevándolo a Premium… hoy ruega por recuperar su platica”, cuenta González.

‘Que devuelvan el dinero’

Germán Valero, a diferencia de González, no es un diestro en el tema de acciones, e-traiding y mucho menos, en cuestiones de repos y TES, pero como cientos de colombianos pudo hacer un ahorro para su futuro y el de su familia a base de su trabajo como técnico de sistemas en una importante compañía de Bogotá.

Por eso, no dudó en confiarle 60 millones de pesos ahorrados con mucho esfuerzo, primero a la comisionista Interbolsa y luego, por sugerencia de los asesores de esta, a Premium Capital.

“Yo vi que en se momento las acciones no estaban dando buena rentabilidad, llamé a la asesora a ver qué me sugería y de inmediato me comentó que tenían una excelente alternativa, que resultó ser el fondo Premium. Me dijo que las inversiones que hacían era muy seguras, nunca mencionó acciones de Fabricato ni nada por el estilo, solo que invertían en el exterior”, dice Valero.

Hoy, casi dos años después del descalabro del 2 de noviembre del 2012, solo ha recibido, al igual que los demás inversionistas, un primer pago de 8,8 millones de pesos, en diciembre pasado, equivalentes al 14,6 por ciento de los que les entregó en un comienzo.

Valero se muestra extrañado porque en medio de volumen de correos electrónicos que se cruzan los mismos inversionistas, informes de los abogados y personas que se han adjudicado las banderas de esta causa, no llegan noticias de la justicia ni las autoridades indicando qué va a pasar con los responsables de este robo del que fueron víctimas cientos de colombianos.

“Ellos siguen pavoneándose por ahí, escondiendo la plata que se robaron, viviendo una vida tranquila, mientras personas como yo pasamos noches enteras sin conciliar el sueño de solo pensar que perdimos años de trabajo. Que devuelvan el dinero.”, dice Valero.

Por lo pronto, él, Alfredo González y los más de 1.200 inversionistas de Premium, tendrán la oportunidad de decidir el próximo miércoles si aceptan los bienes por 80.000 millones de pesos que Jaramillo, Ortiz y Maldonado entregan para resarcir el daño que les causaron.

Alejandro Revollo, agente interventor del fondo dice que hay bienes embargados por 500.000 millones de pesos, mientras el valor de las reclamaciones asciende a 335.000 millones.

“Lo que ofrecen es un contentillo, lo hacen para lavarse las manos y que la justicia los dejen en paz y así poder disfrutar los millones que tienen en sus cuentas fuera del país. El Gobierno tiene la responsabilidad de seguir buscando esos recursos para devolvérselos a la gente”, dice el ingeniero González.

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