Libranzas, crédito de bajo costo y fácil acceso

Libranzas, crédito de bajo costo y fácil acceso

En tres meses, bancos desembolsaron 66 % de los recursos aprobados en el 2013. Conozca cómo opera.

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24 de junio 2014 , 08:11 a. m.

Las entidades financieras desembolsaron al cierre de marzo pasado cerca de 1,7 billones de pesos a sus clientes, a través de 86.149 créditos de libranzas. Ese monto supera los 1,3 billones prestados durante todo el 2013 en esa modalidad, lo que evidencia la dinámica que están teniendo estos préstamos en el país.
Las cifras de la Superintendencia Financiera también indican que a lo largo del año pasado se aprobaron 72.945 créditos de libranzas y que en el 2012 fueron cerca de 64.000 las solicitudes de los clientes, la mayoría de trabajadores dependientes y pensionados que recibieron el visto bueno por parte de las entidades.
¿Pero qué es lo que hace que las libranzas estén creciendo a ese ritmo, mientras los préstamos de consumo en general, clasificación a la que pertenecen, haya frenado su dinámica?
La respuesta es la facilidad con que se puede acceder a este crédito de libre inversión, el cual no requiere de codeudor, ni fiador, ni avalista, así como tampoco de garantías adicionales más allá del compromiso de descuento de la nómina.
Se necesita, eso sí, ser empleado asalariado, contratista, pensionado o asociado a una cooperativa o fondo de empleado, pues una característica que distingue a estos préstamos es que el pago de la cuota se debita de forma automática de la mensualidad que recibe el individuo, esto es, el salario o la mesada pensional.
La Ley 1527 del 2012 o Ley de Libranza, permitió que los trabajadores de menores ingresos y aquellos que tienen contrato de prestación de servicios tuvieran acceso a esta línea de financiación.
“Aceptar la libranza se vuelve obligatorio para todos los empleadores, quienes no pueden cobrar por realizar el descuento de la cuota mensual, mientras que el usuario tiene derecho a decidir con qué entidad quiere acceder al crédito y continuar con la libranza si cambia de trabajo.”, indica la Asobancaria.
Otra de las ventajas de la libranza es su bajo costo (menores intereses) respecto de los demás créditos de consumo del mercado, dado el bajo riesgo que este representa para las entidades.
Eso se evidencia en el indicador de mora de esa cartera que para el cierre de marzo pasado era del 2,1 por ciento, frente a una morosidad de más del 5,5 por ciento en otras modalidades del consumo, como el crédito rotativo, libre inversión, tarjetas de crédito y vehículos, entre otros, según la Superintendencia Financiera.
Lo fundamental a la hora de decidirse por una libranza es la autorización al empleador o pagador para que le descuente de su nómina el pago mensual de la obligación. Recuerde que la tasa pactada al inicio del préstamo se mantendrá durante la vigencia del mismo y que el descuento de la cuota no puede superar el 50 por ciento del salario o pensión que recibe una vez realizados los descuentos de ley.
Esto último significa que, si usted devenga 616.000 pesos, que es el salario mínimo actual, el descuento de la libranza no puede superar los 283.360 pesos, que es el 50 por ciento de lo que recibe, una vez aplicados los descuentos de ley que son 49.280 pesos.

 

 Redacción de Economía y Negocios

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