Arianna Huffington reta al mundo a redefinir el concepto de éxito

Arianna Huffington reta al mundo a redefinir el concepto de éxito

La creadora del blog más influyente de Estados Unidos lanza nuevo libro.

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23 de junio 2014 , 06:55 p.m.

A Arianna Huffington, la epifanía le llegó el 6 de abril del 2007. Dos años antes había creado The Huffington Post, que rápidamente se había convertido en el blog de noticias y análisis más respetado de EE. UU. y seguía creciendo de manera exponencial. En el marco de unos meses había dejado de ser la periodista, escritora y excandidata a la gobernación de California, que muchos conocían, para convertirse en una de las pocas mujeres en integrar las más altas cúpulas del poder: ahora figuraba en la lista de 100 personas más influyentes de la revista Time y también había logrado aparecer en la lista de mujeres más poderosas de la revista Forbes. Trabajaba 18 horas diarias, siete días a la semana y no le faltaban ganas de seguir fortaleciendo su negocio, expandiendo la cobertura de The Huffington Post y reclutando nuevos inversionistas.

Pero llegó el golpe de realidad. El acontecimiento que la llevaría –aunque no lo sabía entonces– a darle un giro a su vida y publicar este año el resultado de ese cambio: Thrive. The Third Metric to Redefining Success and creating a life of well-being, wisdom and wonder” (que podría traducirse como “Florecer: la tercera métrica para redefinir el éxito y crear una vida de bienestar, sabiduría y asombro”), un best seller que busca generar un verdadero movimiento social para provocar transformaciones profundas a través de una nueva valoración de lo que significa el éxito.

–Mi definición de éxito cambió definitivamente– dice hoy Arianna Huffington desde EE. UU. Cambió debido a un doloroso llamado de alerta. “En la mañana del 6 de abril del 2007 me desperté tirada en el suelo del escritorio de mi casa, en una poza de sangre. Al caer, mi cabeza había golpeado la esquina de la mesa, me corté el ojo y me quebré el pómulo. Había colapsado de lo exhausta que estaba y por falta de sueño. Fui de doctor en doctor, me hice resonancias magnéticas, CAT escáneres y ecocardiogramas para descubrir qué tenía. Pero no había ningún problema médico detrás de mi agotamiento. Ninguno. Las salas de espera de los médicos, sin embargo, fueron buenos lugares para que yo empezara a hacerme muchas preguntas sobre el tipo de vida que estaba viviendo”.

A siete años del incidente, Arianna Huffington concibe Thrive, como un “puente”. Un puente entre “saber lo que necesitamos hacer y hacerlo de verdad” para crear un estilo de vida sostenible a largo plazo, en que los éxitos no impliquen costos tan altos como el que ella pagó ese día de abril.

–Usted habla de la necesidad de redefinir el éxito, pero es una noción subjetiva. ¿Cómo lo define?

–Es cierto que el éxito es una noción subjetiva, pero hay una cantidad de evidencia sobrecogedora que muestra que la manera en que nuestra sociedad define actualmente el éxito es profundamente problemática, incluso peligrosa. En este momento, éxito, dinero y poder se han convertido en sinónimos en la mente de muchos. La idea del éxito puede funcionar –o al menos parece funcionar– en el corto plazo. Pero en el largo plazo, dinero y poder por sí mismos son como un taburete con dos patas: puedes equilibrarlo por un rato, pero terminas por caerte. Y cada vez más gente –muy exitosa– se está cayendo.

Fue en el discurso que les dio el año pasado a las alumnas que se graduaban del selecto Smith College en Massachussetts, que Arianna Huffington plasmó por primera vez sus reflexiones sobre el ritmo de vida desquiciado que se lleva hoy. A esa generación de jóvenes mujeres, que esperaban probablemente escuchar recomendaciones para llegar lejos en poco tiempo, les pidió que participen de las transformaciones que quiere ver ocurrir en la sociedad.

“Quiero pedirles que redefinan el éxito. Porque el mundo hacia el que se dirigen lo necesita desesperadamente. Y porque ustedes están a la altura del desafío”, les dijo ese día Huffington. “Pueden trabajar en el área que quieran, y pueden llegar a la cumbre de todas esas áreas. Pero les ruego que no se limiten a tomar su lugar en la cima del mundo, sino que cambien el mundo”.

A través de datos duros, citando investigaciones y entrevistas que realizó, la autora de Thrive, pinta en su libro una realidad altamente preocupante: tasas de depresión y de burnout (estrés prolongado) altísimos alrededor del mundo, una generación joven –los millennials– con niveles de estrés nunca antes vistos; mujeres sobrepasadas con cada vez más riesgos de salud, un aumento en las adicciones, entre otras cosas. “Burnout, estrés y depresión se han convertido en epidemias a nivel mundial. (...) La necesidad de redefinir el éxito es una necesidad global”, escribe Huffington en su libro. Sigue: “En el Reino Unido, las recetas para antidepresivos subieron en 495 por ciento desde 1991. En Europa, entre 1995 y 2009, el uso de antidepresivos creció en un 20 por ciento anual. Y las consecuencias del estrés están cada vez más documentadas alrededor del mundo. Según un estudio danés, las mujeres que describen las presiones relacionadas con el trabajo como ‘un poco demasiado altas’ tienen un 25 por ciento más de riesgo de sufrir de enfermedad cardiaca”.

A pesar de este contexto aterrador, la autora deja en claro que, a su modo de ver, este es el momento ideal para lograr un cambio y hacer que tanto empresas como individuos adopten lo que ella llama la Third Metric o “Tercera métrica”, que integra a la definición del éxito cuatro conceptos olvidados en la era moderna occidental: bienestar, sabiduría, asombro y generosidad. Cuatro pilares que permiten que nos perdamos de vista quiénes somos y que nos ayudan a tener una vida más plena.

–De verdad creo que estamos ahora en un momento especial de la historia. Un momento que volveremos a mirar más adelante y en el que nos daremos cuenta de que fue cuando las cosas cambiaron– dice Huffington.

La creadora del blog más influyente de EE. UU. explica que valorar la Tercera métrica no significa despreciar todas las cosas que hasta ahora eran consideradas importantes.

–Significa hacerles espacio en nuestra definición del éxito a las cosas que son más susceptibles de llevarnos a la plenitud. Los empleos y la seguridad económica siempre serán importantes, pero cuando caemos en la trampa de perseguir únicamente éxitos que se sustentan en dinero, fama y poder, nos perdemos la felicidad, el propósito y el sentido que viene de acercarnos a otros, de hacer una pausa para maravillarnos de algo, de conectarnos con ese lugar desde donde todo es posible.

–¿Cree que habría sido igual de exitosa si hubiera incluido la Tercera métrica antes en su vida?

–Estoy convencida de que habría logrado todo lo que he conseguido con menos estrés, preocupaciones y ansiedad. En la universidad, justo antes de embarcarme en una carrera de periodista, desearía haber sabido que no habría ningún trade-off entre vivir una vida completa y mi habilidad de trabajar bien. Ojalá pudiera volver para atrás y decirme: “Arianna, tu rendimiento mejorará si puedes comprometerte no solo a trabajar duro, sino también a desconectarte, recargarte y renovarte”.

–¿Eso es factible en un mundo tan competitivo?

–Me alienta el hecho de que estamos siendo testigos de un cambio global hacia valores de liderazgo tradicionalmente considerados femeninos: flexibilidad, compasión, colaboración, empatía y capacidad de nutrir.

Las preguntas que empezó a hacerse Arianna Huffington tras su colapso (¿qué es una buena vida? ¿Es esto todo lo que hay?) no son nuevas. Esta griega de nacimiento recuerda que ya preocupaban a los filósofos de la Antigüedad en su país de origen. Pero en algún momento en el camino, dice, fuimos olvidándolas. En vez de cuestionarse el sentido que le quería dar a su vida, la gente empezó a preguntarse “cuánto dinero puedo ganar, qué tan grande es la casa que me puedo comprar, y qué tan arriba puedo llegar en mi carrera”.

Huffington asegura que son preguntas válidas, sobre todo en tiempos en que las mujeres aún luchan por recibir el mismo sueldo que sus pares hombres o conseguir cargos equivalentes. La diferencia, sugiere la ejecutiva, es que ellas no están dispuestas a seguir desenvolviéndose en un mundo laboral creado por y para los hombres. Y son ellas, desde sus valores, asegura la autora, quienes impulsarán la transformación social en ciernes.

“Esta es nuestra tercera revolución de las mujeres”, escribe Huffington en Thrive, antes de explicar que la primera fue la de las sufragistas hace más de cien años, la segunda –aún en proceso– la que iniciaron las feministas Betty Friedan y Gloria Steinem para ampliar el rol de las mujeres en la sociedad. “Simplemente no podemos esperar más para que se inicie la tercera revolución. Eso porque las mujeres están pagando un precio incluso más alto que los hombres por participar en una cultura laboral alimentada por el estrés, la falta de sueño y el burnout. Esa es una de las razones por las que tantas jóvenes talentosas terminan abandonando sus carreras, cuando pueden permitírselo económicamente”, explica en el libro.

Arianna Huffington cita la investigación de Caroline Turner, una alta ejecutiva que tras llegar a la cima renunció, no por los hijos, sino por falta de pasión por lo que hacía. Lo que descubrió después es que si bien la necesidad de cuidar a los hijos o a parientes ancianos son las razones que más mencionan las mujeres para renunciar a su trabajo, después de esas viene una “falta de compromiso o de disfrute en el trabajo”. Esa ausencia de gratificación profesional hace que prefieran no lidiar con los desafíos de conciliar.

– ¿Todas las mujeres pueden ser parte de esta tercera revolución o es una revolución de la élite?

–Pueden ser parte, y de hecho para que esta revolución tenga éxito, tienen que ser parte de ella. Se requieren cambios estructurales en nuestra sociedad para que las vidas y las perspectivas de estas mujeres mejoren. Al mismo tiempo, el mundo necesita que las mujeres no solo suban la escalera hacia el éxito, sino que creen un nuevo camino hacia el éxito, que incluya bienestar, sabiduría, asombro y generosidad.

Arianna Huffington sabe mejor que nadie que lograrlo implica un proceso que cada individuo tiene que iniciar, para luego contagiar al resto. Hoy, ella comienza cada uno de sus días meditando al menos 20 a 30 minutos. Se preocupa de hacer ejercicio o caminar a diario y de dormir ocho horas por noche. Durante las vacaciones, además, hace “desintoxicaciones digitales”, que consisten en no usar sus múltiples smartphones, ya que la adicción a “estar conectado” es, según ella, la fuente de la relación distorsionada que tienen muchos con el tiempo, de los problemas de atención y del agotamiento epidémico.

–¿Cómo asegurarnos que controlamos la tecnología y no al revés?

–Todos tenemos una relación con la tecnología. La pregunta es: ¿qué tan saludable es esa relación? Es una pregunta importante, porque afecta cuán sano y sabios seremos. Nuestra atención es la bencina que maneja nuestras vidas. O como dice Viral Mehta, cofundador de ServiceSpace, es “la arcilla con la que moldeamos nuestros días”. Cuando la tecnología se come tu atención, se está comiendo tu vida. Yo soy una campeona en un método de desconexión en particular. Elija una hora específica en la noche en que regularmente apaga sus aparatos y escóltelos amablemente fuera de su dormitorio. Desconectarse del mundo digital le ayudará a reconectarse con su sabiduría, su intuición y creatividad.

DANIELA MOHOR W.
El Mercurio (Chile)

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