Érika, la joven Policía que murió por evitar un secuestro

Érika, la joven Policía que murió por evitar un secuestro

Recibió un disparo en la espalda luego de frustrar el rapto de un universitario.

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22 de junio 2014 , 09:18 p. m.

Una heroína. Así definen sus compañeros a Érika Olivera Vega, la patrullera de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, que falleció el pasado sábado, cuando recibió un disparo mientras frustraba el secuestro del hijo del exalcalde de Girón (Santander), Jaime Fonseca.

Érika tenía 22 años y a pesar de ser hija única, había tomado la decisión de alejarse de su casa, en la vereda La Cordialidad de El Guamo (Tolima), para cumplir el sueño que siempre tuvo: integrar las filas de la Policía Nacional. Así fue como en el 2012, después de terminar sus estudios de bachillerato, se cambió la ropa de civil para portar el uniforme de la institución. (Lea también: Policía rinde honores a patrullera asesinada por impedir un secuestro).

“Nos sentimos orgullosos y afortunados de haber tenido en la Policía a un ser humano tan excepcional como Érika”, dijo el general Rodolfo Palomino, director de la Policía, en un sentido homenaje que le rindió ayer en la casa donde creció la joven.

Desde allí, en compañía de la familia de Érika, resaltó las cualidades de esta mujer, que entregó su vida en cumplimiento de su labor.

“Estoy muy agradecido, no era el desenlace que esperaba, pero gracias a ella estoy ahora con mi familia”, dijo el joven rescatado por Érika, quien murió por un disparo en la espalda luego de que interceptó en una moto el carro en el que pretendían llevarse al universitario.

Según amigos cercanos, la patrullera Olivera era una mujer amable, cariñosa, pero sobre todo valiente y persistente. Se presentó dos veces a la Policía, antes de ser aceptada. Lo que se proponía, lo intentaba hasta que lo conseguía, dicen quienes la conocieron.

“A pesar de la firmeza y el carácter que siempre mantuvo mientras realizaba su labor, sostenía constantemente una sonrisa con la que alegraba a los que la rodeaban. Parecía que nunca estuviera de mal genio”, señaló el teniente Jesús Torres, subcomandante de la estación de Policía de Girón, quien además resaltó la pasión con que la patrullera asumía cada misión.

La joven será recordada como “la niña consentida”, título que se ganó no solo por su edad, sino por las actitudes de cariño y respeto que siempre manifestó a quienes diariamente compartían con ella el sueño que desde pequeña tuvo : “Servir a Dios y a la Patria”, repetía ella.

“Era muy inteligente, estaba muy pendiente de que todo estuviera en orden y sorprendía de ella la delicadeza con la que hacía sus cosas”, dijo unos de sus compañeros más cercanos, quien prefirió reservar su nombre.

Una amiga, que compartió los últimos años con Érika agregó: “Se levantaba muy temprano, encendía el equipo de sonido y con escoba en mano aseaba todo, mientras escuchaba la música que le gustaba. Últimamente, parafraseaba la canción Bailando de Enrique Iglesias”.

Mientras amigos y familiares recuerdan a Érika, la vereda donde nació y creció está de luto. Hablan de la joven que tenía el sueño de ser policía y que entregó su vida por salvar otra.

Se espera que avance la investigación contra los hombres que le dispararon y que se encuentran detenidos.
Las honras fúnebres de la joven uniformada se llevarán a cabo en la mañana de hoy en el municipio de El Guamo, en el Tolima.

JUSTICIA

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