Óscar Muñoz, un editor constante de imágenes

Óscar Muñoz, un editor constante de imágenes

'Protografías', del artista colombiano, se presenta en la galería Jeu de Paume, en París.

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22 de junio 2014 , 05:35 p. m.

Fue en diciembre de 2011 cuando se vio por primera vez la retrospectiva ‘Protografías’, del artista payanés Óscar Muñoz, en el Museo de Arte del Banco de la República de Bogotá. Luego se presentó en Cali, Medellín, Lima y Buenos Aires, y ahora le llegó el turno a París.

En cada uno de estos lugares se ha conservado la curaduría que plantearon desde el comienzo José Roca y María Wills; sin embargo, la muestra de la capital francesa tiene un especial significado, pues fue escogida para exhibirse en el centro de arte Jeu de Paume, con ocasión de sus diez años de existencia, junto a la muestra fotográfica de Kati Horna, de origen húngaro.

“Hemos trabajado estos diez años para no dar respuesta a la pregunta ‘¿qué es una imagen?’ Y el trabajo de Óscar cuestiona justamente eso. Es un artista que no tiene respuestas definitivas, sino que sugiere problemáticas, habla de cómo una imagen se construye paralelamente a nuestra vida y la ubica como un lugar de pensamiento”, explica Marta Gili, directora de la galería.

Cuando se está frente a estas obras es imposible definirlas y enmarcarlas en una sola idea que vaya en una única dirección. Lo cierto es que cada una entraña una cierta inestabilidad o un movimiento constante, que son precisamente los mecanismos que Muñoz activa para que la mirada se detenga y se pregunte cuál es el rol de las imágenes en los procesos personales de memoria.

Al ver sus obras –que están en una dinámica de flujo constante– se hace evidente que aquello que cada quien recuerda no corresponde necesariamente a la imagen fija de una fotografía grabada en la mente. Por el contrario, son escenas o fragmentos de imágenes, a veces nítidas y a veces desdibujadas, que además han pasado por la subjetividad de quien las recuerda.

En ese sentido, José Roca sostiene que el propósito de esta retrospectiva fue, desde siempre, hacer ver la obra de Muñoz desde la perspectiva de un artista que busca ‘desfijar’ la imagen, contrario a la fotografía, que pretende fijarla: “En la retrospectiva, se ve la trayectoria de su búsqueda por mostrar cómo las imágenes pasan por la subjetividad del ojo, la cabeza y la mano para volverse otra cosa”.

Eso es lo que ocurre, por ejemplo, con la obra ‘Aliento’, que además exige la interacción del público, pues hay que soplar sobre un espejo y, de repente, allí donde cada quien se ve, el espejo devuelve la imagen de otro.
“El hombre es un editor solitario y constante de sus propias imágenes, que está seleccionándolas y guardándolas más o menos a su voluntad y olvidando otras, también, a veces, a su voluntad”, remata el artista.

Un reto de montaje

En Jeu de Paume, las principales salas por las que se inician los recorridos están juntas. Por eso, sus curadores pensaron en la mejor manera de distribuir las obras sin que se desordenara la visita.

MELISSA SERRATO RAMÍREZ
Para EL TIEMPO

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