El área marina protegida más grande del mundo

El área marina protegida más grande del mundo

Presidente de EE. UU. decidió ampliar una reserva de más de tres millones de kilómetros cuadrados.

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21 de junio 2014 , 11:40 p. m.

En febrero del año pasado año, al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le fue informada una noticia que, literalmente, le calentó la sangre. Durante una sesión informativa en el salón Oval de la Casa Blanca, sus asesores le enseñaron fotografías satelitales que demostraban cómo los picos nevados en el estado de California se habían reducido casi un 86 por ciento en solo un año.

Para Obama, recuerda el asesor presidencial John Podesta, fue un día clave, pues no solo vio en vivo y en directo los efectos del cambio climático sobre EE.UU., sino que entendió que la batalla por el medio ambiente no daba un instante más de espera. Desde entonces el mandatario afroamericano ha lanzado toda una cruzada en su defensa.

En abierto, desafió a los republicanos del Congreso y a los poderosos grupos de interés, ha elevado los estándares de emisiones en plantas de carbón y automotores, y ha creado once nuevas ‘áreas protegidas’ en territorio estadounidense para evitar que puedan ser explotadas por las industrias de energía.

“Esto es algo muy real para él y lo considera, quizá, su legado más importante. Es algo personal en lo que cree ciegamente”, explica Cecilia Muñoz, del Consejo Político de la Casa Blanca.

La última de sus batallas la casó esta semana cuando anunció la creación de una enorme reserva marítima en el Océano Pacífico. Por el momento, la Orden Ejecutiva firmada por el presidente prevé una fase de estudio y comentario público que culminaría antes de finalizar el año y que es anterior a la entrada en vigor de la medida.

Pero ya existen dos reportes preliminares contratados por la administración que cifran el tamaño de la reserva en unas 782 mil millas cuadradas (1,25 millones de kilómetros cuadrados) de océano.

De concretarse, no solo se convertiría en el santuario marítimo más grande del mundo sino que duplicaría el área de océanos protegidos en toda la tierra.

La medida contemplada por el presidente estadounidense pondría esta zona al margen de la pesca comercial y la explotación con fines energéticos.

Con ello se protegerían más de dos docenas de mamíferos marinos, cinco especies de tortugas, al igual que tiburones y otras especies en peligro de extinción.

“Así como protegemos nuestros ríos y montañas, hay que proteger nuestros océanos. Es por eso que estoy usando mi autoridad como presidente para garantizar que se mantengan como una fuente de vida. Los océanos están degradándose y no podemos permitir que eso siga pasando”, dijo Obama al anunciar la medida y durante una conferencia organizada el martes pasado, en Washington, por el Departamento de Estado, que se dedicó exclusivamente al tema de los mares.

Ese mismo día, la Casa Blanca presentó nuevas disposiciones para castigar con severidad la pesca ilegal, el mercado negro en la venta de peces, y ayuda para rescatar zonas costeras que están siendo ya impactadas por el calentamiento global.

En gran medida, Obama viene desarrollando su agenda medioambiental a punta de decreto, como anunció que haría durante su discurso sobre el Estado de la Unión a comienzos de este año. Es decir, sin la autorización del Congreso.

Y en el Capitolio sus detractores están enardecidos. No solo por “el uso del bolígrafo” para gobernar, sino por el freno a lo que llaman el desarrollo energético del país.

“Es otra prueba de esta presidencia imperial. Si son necesarios nuevos santuarios marítimos, entonces que lo discuta el Congreso”, sostuvo Doc Hastings, el presidente republicano del Comité para los Recursos Naturales.

Para Hastings, los océanos –al igual que las tierras federales– “son áreas para múltiples propósitos y deben ser usados en la pesca, la recreación, la conservación y la producción de energía. Pero esta administración, creyendo que es absoluta en su poder, los quiere cerrar para todos”.

Pero Obama ve las cosas de otra manera. Fuentes allegadas al presidente sostienen que el tema se ha convertido en la máxima prioridad de su segundo mandato y aseguran que no ahorrará esfuerzos en su propósito.

“Tiene claro que de él dependerá en buena parte el mundo que heredarán sus dos hijas y sus descendientes. Una batalla que bien vale la pena dar”, sostiene una de ellas.

La zona contemplada se convertiría en una expansión de la actual reserva marina estadounidense llamada Pacific Remote Islands (islas remotas del Pacífico) y significará, al sumar su área a la de otros santuarios de otros países –como Cook y Kiribati–, una enorme zona de 3,1 millones de kilómetros cuadrados vedada a la pesca y las perforaciones.

Los ecologistas recibieron con optimismo el plan de Obama. “Esta iniciativa es una solución práctica para un problema tremendo y cambiará para siempre la manera en que pensamos en nuestra alimentación marina”, dijo Beth Lowell, director de campaña de la organización Oceana.

El ejemplo de noruega

En la cumbre de 80 líderes del medioambiente en Washington la semana pasada, se acordó destinar 1.800 millones de dólares para combatir la contaminación de los océanos, pero de esa cifra Noruega aportará los primeros 1.000 millones.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington.

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