Normcore, llega la moda de la no-moda

Normcore, llega la moda de la no-moda

Los gurús de las tendencias informan que lo 'cool' es no dejarse arrastrar por lo 'fashion'. Ropa sencilla, pintas deportivas y prendas básicas son lo último.

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21 de junio 2014 , 06:28 p. m.

Adiós a las barbas de los hipsters. Así podría definirse el nuevo estilo urbano que huye de lo fashion, se ríe de los bohemios, quema los tirantes y se ufana de lo simple. Nada de pintas estrambóticas ni de aspectos descuidados con ánimo de llamar la atención. Lo que se lleva ahora es el normcore, es decir, lo normal, lo que pase desapercibido.

Los genios de Silicon Valley fueron los primeros en marcar esta “no tendencia” casi sin que nos diéramos cuenta. Basta con ver al genio de Facebook, Mark Zuckerberg (ver recuadro), con sus camisetas negras de manga corta, sus tenis y sus bluejeans, para entender que no hay patrocinio a la vista ni ganas de generar controversia con la pinta. Lo suyo es, al parecer, pura naturalidad. Pero, según los conocedores del concepto, incluso en el normcore hay toda una intencionalidad fríamente calculada.
La planificación consistiría en huir de lo trendy, de lo que esté de moda, y para lograrlo es necesario reinventarse con los llamados ‘fondos de armario’ o prendas básicas, como camisetas de colores planos, pantalones negros, jeans desgastados, tenis sencillos... es decir, lo de siempre para ir cómodo, quedar bien en todo lugar y sin ánimo de llamar la atención.

Los gurús del K-Hole

Pero, ¿de dónde sale toda esta definición? ¿Quién inventó el término normcore? La respuesta es K-Hole, un grupo especializado en predecir tendencias –con sede en Nueva York– y cuyos informes son palabra divina en el mundo de la moda. Su más reciente trabajo, Youth Mode: a Report on Freedom (En modo juventud: un informe sobre la libertad), es una radiografía de los jóvenes de entre 18 y 24 años, a los cuales describe no como libres “en sentido político”, sino emancipados del “aburrimiento, de la receta, de la tradición”. Los jóvenes, según K-Hole, tienen la capacidad de ser las personas que quieran ser porque “son libres de elegir y probar cosas nuevas”. En este orden de ideas, los movimientos masivos que asocian moda con tendencia están mandados a recoger porque alienan, unifican y limitan.

Volver a lo básico, a la esencia de cada uno, es la regla del normcore. Hasta ahora, explican los gurús del K-Hole, “las personas nacían en comunidades y tenían que luchar para encontrar su individualidad. Hoy en día, las personas nacen individuos y tienen que encontrar sus comunidades”. Pertenecer a un grupo, a una tribu urbana, era el paso indispensable para encontrar esa comunidad, pero ahora “la verdadera hazaña es aprovechar el potencial individual para encontrar conexiones”. Lo que cuenta es la capacidad de adaptación.

Todo este discurso viene a resumirse en la famosa consigna materna de “sé tú mismo”, pero, ateniéndose a la biblia K-Hole, habría que decir que el normcore necesita libertad para involucrarse con aquello que desea, aunque no comprenda muy bien su funcionamiento. Y ponen un ejemplo claro: “Puede que no entiendas las reglas del fútbol, pero consigues emocionarte con el rugido de la multitud en el Mundial de Fútbol”. No tienes que sentirte especial llevando ropa de lujo encima ni buscando ediciones limitadas de ciertas marcas. Si eres normcore, te sentirás bien con la ropa común y corriente, con el look deportivo, con las pintas informales.

La profesional en dirección y producción de cine y televisión, y profesora de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Nadia González Bautista cuestiona el supuesto desinterés de los normcore por las imposiciones de la moda. “Cuando esta tendencia se enmarca como ‘estética’ y se ubica en la misma tarima de las demás, entra a jugar el mismo rol comercial que pretende cuestionar”, indica la docente en el blog www.enorbita.tv. Según ella, por más que queramos salirnos de los estándares marcados por el mercado y nos mostremos desafiantes autodenominándonos normcores, lo cierto es que “hoy en día es imposible salirse del marco (...); nuestras relaciones sociales están inevitablemente mediadas por unas representaciones (virtuales en su mayoría) que son las que definen quiénes somos. El mercado así lo ha querido. Buenas noticias: ahora sí se hizo evidente que todos estamos de moda”.

Palabras de Stella McCartney

La ya célebre diseñadora, hija del exbeatle Paul McCartney, sabe muy bien lo que supone subirse al carro de lo último en moda. Aunque, esta vez, sus diseños apuestan más por lo simple y monocromático.

Camisetas idénticas

El desinterés de Mark Zuckerberg por la moda es absoluto. Tanto que, en una ocasión, el fundador de Facebook confesó que tiene 20 camisetas grises idénticas, lo que hace que su ‘look’ sea repetitivo. Un hombre tan ocupado, dice, prefiere dedicar su tiempo a otras cuestiones menos banales que elegir atuendo cada día.

En el principio fue Steve Jobs

El fundador de Apple se ha convertido, después de fallecido, en una muestra de lo que los gurús de las tendencias han impuesto como moda: ‘jeans’, zapatillas deportivas
y buzo.

Las marcas de lujo también se apuntan

Lo ‘cool’ para esta tendencia es vestirse normal. Los grandes diseñadores tomaron nota y en sus pasarelas sobresalen propuestas básicas en colores planos y sin muchas costuras, para que quienes no quieran comprar barato y se empeñen en seguir vistiendo etiquetas de lujo se sientan ‘normcores’. Stella McCartney apuesta por los trajes monocromáticos (blanco de los pies a la cabeza, por ejemplo) y sandalias de cuero. Ralph Lauren también se va con el blanco y negro, aunque con algunos toques de los años 60, como los botones grandes o las medias hasta la rodilla. A Michael Kors se le ocurrió devolverle valor a las prendas de toda la vida, como los cinturones planos, los pantalones anchos y las camisas de manga larga; y la firma DKNY les da total importancia a los tenis, los vestidos de corte recto hasta la rodilla en blanco o en negro y las chaquetas amplias sin grandes cierres ni apliques. Todo súper sencillo.

Zulma Sierra
Para EL TIEMPO
Barcelona.

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