El ilustrador colombiano que seduce a Nueva York

El ilustrador colombiano que seduce a Nueva York

Diego Patiño estudió comunicación, se decepcionó del periodismo y se dedicó a la ilustración.

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14 de junio 2014 , 09:09 p. m.

Un colombiano de 33 años ha estado en la portada de Newsweek y Rolling Stone, y en las páginas de The New York Times, Reader’s Digest y Businessweek, entre otras. No es empresario, artista, músico ni deportista. Diego Patiño es un comunicador social de La Sabana que se destaca como ilustrador en la exigente industria editorial de Estados Unidos.

Uno de sus trabajos más recientes es un retrato en blanco y negro del activista Martin Luther King para la tapa de Newsweek, que la misma revista calificó como “imponente”. En él, con el uso de unas simples curvas negras, logra una imagen que parece transformar un disco de vinilo en el rostro del pastor bautista, asesinado en 1968.

Para llegar a ella, miró muchas fotografías del líder del movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos y trabajó mano a mano con el equipo de diseño de la revista, para ilustrar de la mejor manera posible la historia sobre la pelea entre sus herederos.

Su interés por las artes gráficas comenzó en el colegio, donde garabateaba a otros alumnos y los incluía en Fito y El Niño Feto, dos series de tiras cómicas que creó y que “eran protagonizadas por un lápiz sadomasoquista y un nonato vengador (respectivamente)”.

Patiño reconoce que sus dibujos de esa época eran “terriblemente violentos” y que usualmente estaban influenciados por alguna película o por las historietas de Editora Cinco que llegaban a sus manos.

Por fortuna, sus padres nunca intervinieron. “Mi mamá y mi papá siempre patrocinaron y apoyaron incondicionalmente lo que hacía. No puedo pensar en un ambiente más estimulante y lleno de amor. Tampoco hubo restricciones en términos de qué debíamos o podíamos leer o de qué clase de películas ver”, recuerda este residente de Brooklyn (Nueva York), que encontró en la ilustración la mejor forma de combinar su interés por el diseño gráfico, el dibujo y la narrativa.

Como periodista, alcanzó a trabajar un año en la desaparecida revista Cambio, pero se desencantó de la profesión cuando probó la radio. “Demasiado vertiginosa y escalofriante”, resume.

Su trabajo como ilustrador despegó en Colombia gracias a la revista El Malpensante. “Mario Jursich (el director) es uno de los mejores editores con quien haya trabajado –afirma–. Le debo mucho de mi formación en el oficio y creo que mis mejores piezas hasta hoy fueron las que hice por encargo suyo”.

Con la “excusa” de estudiar se fue a Australia en el 2010, pero terminó dedicando más tiempo a trabajar que a las aulas. “Nunca me ha gustado estudiar, no me interesa. Lo que más quería era conocer la industria editorial de allá y ver qué pasaba. Llegué con la idea de conseguir un agente a como diera lugar”, cuenta.

Tocó muchas puertas antes de llegar a Jacky Winter, una agencia de talento en artes aplicadas con sede en Melbourne y contactos en todo el mundo. Las publicaciones internacionales empezaron a llamar.

“Fue un periodo importante, en el que entendí mejor cómo funciona el negocio editorial y el papel de los ilustradores en el mismo”, señala. Dos años después regresó a Colombia, donde ha trabajado para SoHo, Fucsia y otras revistas de Publicaciones Semana.

Desafortunadamente, su experiencia laboral en nuestro país le ha dejado un sabor amargo. “Con excepción de uno o dos nombres, las casas editoriales en Colombia no aprecian ni valoran la ilustración –asegura–. No me interesa trabajar en esas condiciones. Siempre hay una excusa para no pagar lo que vale el trabajo, o no pagar en absoluto, y por alguna razón quieren hacer parecer que le hacen un favor al ilustrador”.

En septiembre del año pasado consiguió una visa estadounidense para artistas con habilidades extraordinarias y se mudó a Nueva York. Desde entonces no ha parado y sus obras han aparecido en toda clase de medios, incluidas las revistas deportivas Eight by Eight y ESPN.

Sin embargo, Patiño no se confía: “Cuando termino una pieza, siempre estoy descontento, deseando haber tenido más tiempo o haber hecho algo diferente. A veces me invade la aprehensión de saber si me van a volver a contratar o no. Ser bueno es relativo, y no podría afirmar que lo soy”.

De lo que sí hace alarde, y a lo que atribuye parte de la buena recepción que ha tenido en el mundo editorial, es de su vocación por prestar atención a los detalles, contar bien la historia y entregar a tiempo. También ayuda la claridad con la que asume su papel de ilustrar un texto que otra persona ha escrito: “Lo que hago profesionalmente se acerca más a resolver problemas, a actuar como intermediario entre el texto y el lector. Si alguien quiere ser ilustrador editorial para poder expresarse, está en el negocio equivocado”.

Esto no quiere decir que sus influencias personales no encuentren la forma de manifestarse. “Es evidente que algunos de los elementos estéticos en mi trabajo son referencias personales que toman nueva forma”, explica.

La música es una de las cosas que lo ayudan a crear; por eso, cada ilustración tiene su propia banda sonora. Para la de Martin Luther King, por ejemplo, escuchó a los grupos de rock indie Vaccines y Granddaddy, al japonés Takeshi Terauchi y al rapero inglés Tricky.

Para Patiño, su trabajo es divertido, pero también doloroso, intenso y exigente en términos de tiempo, hasta el punto de que no sale de su casa hasta que el encargo está listo. “El proceso creativo me resulta fascinante, porque no entiendo cómo ocurre –comenta–. En ocasiones toca a la puerta como una niña exploradora vendiendo galletas, mientras que en otras es como un asaltante que lo sorprende a uno a la vuelta de la esquina con un batazo en la nuca. Hay una mezcla de incertidumbre y de no sentirse en control que es estimulante”.

¿Qué viene ahora para este colombiano? En el corto plazo, mucho más trabajo. Y en el largo, un proyecto más personal: una colección de cuentos en español que ha escrito a lo largo de los años y que ahora ilustrará.

CLAUDIA SANDOVAL GÓMEZ
Para EL TIEMPO
NUEVA YORK

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