Vidas en vilo por falta de donación de órganos

Vidas en vilo por falta de donación de órganos

Cada año hay menos órganos disponibles, pero aumenta la lista de espera.

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14 de junio 2014 , 06:08 p. m.

Tras esperar dos años un riñón que nunca llegó, la madre de Wilson Mora, un bogotano de 33 años, decidió donarle uno.

Él hace parte de los 980 pacientes de Bogotá que estaban en lista de espera hasta el año pasado y que, por las bajas tasas de donación de órganos, no pudieron conseguir uno. En Colombia la lista asciende a 1.700.

La vida de Wilson tomó un giro inesperado cuando un día se le subió la tensión: “Se me encandilaron los ojos, y perdí el conocimiento. Me llevaron a un hospital y cuando reaccioné, me dijeron que se habían dañado mis dos riñones”, contó

Desde ese momento, tuvo que retirarse de su empleo para poder asistir a su tratamiento y abandonar el ciclismo. “Empecé con diálisis y, desde el 2012, ingresé a la lista de espera de un órgano. A mi edad debería estar haciendo cosas. Y es frustrante porque se acabó mi vida social”, señaló.

Por esto pasan aquellos que necesitan un órgano nuevo para sobrevivir: esperan que alguien decida a donárselos. Y cada vez hay menos, según el Instituto Nacional de Salud (INS), que indica que la capital pasó de tener una tasa de 7,3 donantes por un millón de habitantes en el 2012, a 5,5 el año pasado.

Para María Angélica Salinas, coordinadora de la Red Nacional de Donaciones y Trasplantes, es crítico que Bogotá, siendo la ciudad con más pacientes, tenga una tasa tan baja.

“El sistema de salud divide el país en seis regiones y Bogotá es la número uno, donde se atienden los casos de 12 departamentos. Es decir, concentra la mayor parte de los ciudadanos que esperan un trasplante, por lo que tenemos la mayor densidad poblacional”, explicó.

En la capital, el año pasado apenas se realizaron 306 procedimientos en una lista de espera de más de 900 pacientes. La cifra disminuyó, si se tiene en cuenta que en el 2012 se realizaron 384, según el Sistema Nacional de Información en Donación y Trasplante, adscrito al INS.

“La cifra es baja, porque así es la tasa de donación. Lo contrario pasa con la lista de espera, que sigue creciendo”, aseguró Salinas. Para Jorge García, de la Fundación Retorno Vital, esto se debe a los mitos de algunos a la hora de autorizar la donación de familiares difuntos.

“Piensan que estos órganos van a ser vendidos, o se les van a entregar a las personas que más recursos tienen y es falso”, aseguró.

García explicó que existe una lista nacional a donde ingresan los pacientes en espera. “No se hace el trasplante al que llegó primero, sino que se trabaja en red. Además, el receptor debe tener biocompatibilidad con el órgano que esté disponible”, afirmó.

Lo mismo opina Ximena Escobar, directora ejecutiva de Fundonar Colombia, encargada explicarles a las familias el procedimiento. “Si las personas están desinformadas, charlar sobre este tema en un momento de duelo es complicado porque hay mitos falsos que les impiden decidirse”, anotó.

Aunque son pocos donantes en comparación a la lista de receptores, hay quienes han aliviado la angustia de la espera. Por eso, Mauren Letrado, madre de una joven que recibió una donación, recalcó la importancia de sensibilizarse con las personas que necesitan un órgano.

A su hija Isabella Hermosa, de 16 años, le cambió su vida cuando apareció un riñón con el que su cuerpo era compatible. “Tuvo que pasar sus 15 años conectada a una máquina de diálisis. Fue duro ver a mi pequeña así, porque a esa edad quieren vivir mil cosas”, señaló Mauren.

Ellas viven en Florencia (Caquetá) y ahí recibieron el diagnóstico de Isabella, por lo que luego tuvieron que viajar a Bogotá. “En marzo de 2012 comenzamos con exámenes y nos dijeron que, además de la diálisis, debíamos buscar un donante. Yo me ofrecí”, señaló.

Al entregarle un riñón a su hija, Mauren quería evitar los meses de espera. Tuvo suerte: eran compatibles.

“En agosto de 2012 realizaron el trasplante, pero al otro día dijeron que el riñón no había recibido fluido sanguíneo y que debían retirárselo. Sentimos una frustración muy grande”, relató.

No todo estuvo perdido. Luego de examinar el órgano, se dieron cuenta de que este tenía un tumor maligno. Sin saberlo, las dos habían salvado sus vidas. “Nos dijeron que debíamos esperar y que era mejor intentarlo con un trasplante cadavérico. Este llegó en diciembre del año pasado”, dijo.

La espera se les hizo eterna, pero la madre reconoció que fueron afortunadas al recibir la buena noticia en pocos meses. “Conocemos personas que esperaron dos años por esa llamada. Por eso es necesario que la gente sepa que puede salvar vida si se decide”, señaló.

‘Como familia, también se puede salvar una vida’

Luego de cuatro meses de esperar un trasplante parcial de hígado para su bebé Nicol, de 10 meses, Mery Duarte le donará el 45 por ciento de su órgano, para salvarle la vida. La semana pasada recibió la noticia de que el suyo era compatible con su hija.

Desde el nacimiento de Nicol, Mery notó que sus ojos y su rostro tenían una tez amarilla. Luego de pasar los controles de recién nacida y de comentar sus inquietudes, los médicos no resolvieron sus dudas.

“Me insistían en que era falta de bilirrubina y cuando ella cumplió dos meses de nacida buscamos otros médicos, que no eran de mi EPS, y se dieron cuenta de que Nicol tenía un problema en las vías biliares”, señaló Mery. Tres días después, y tras insistir, su Entidad Promotora de Salud (EPS) le autorizó la cirugía que necesitaba la menor; sin embargo, esta operación no funcionó.

“En medio de la angustia, llegamos a la Fundación Cardioinfantil donde nos dijeron que mi hija necesitaba un trasplante de hígado urgente. Por eso, entramos a la lista y, luego de la espera, surgió la opción de que yo le donara parte de mi órgano”, dijo Mery. Raúl Ruje, su esposo, reconoce que fueron afortunados.

“Hemos conocido casos de personas que esperan años, porque la gente no dona. Hay que sensibilizarse con esto”, agregó.

Para los que deseen donar

1. Reclame su carné

La persona debe manifestar su voluntad en vida, a través de un documento privado o del carné de donación nacional, que puede adquirir en el Instituto Nacional de Salud.

2. Exprese su voluntad

No es suficiente tener el carné de donación si no le informa a sus conocidos sobre el deseo de donar. Por eso, haga conocer su voluntad para que se respete al momento del fallecimiento.

3. La familia autoriza

Si el paciente no manifestó en vida a sus familiares que deseaba donar, ellos lo pueden hacer, autorizando por escrito a los médicos para adelantar el proceso.

3. Todos somos donantes

La ley 73 de 1988 indica que, si en vida la persona no se opone a la donación o si un familiar no reclama el cuerpo de un difunto en las 6 horas siguientes, se vuelve un presunto donante.

4. Aclare sus dudas

El Instituto Nacional de Salud brinda asesoría sobre donación de órganos. Puede comunicarse a la línea 018000-113400 (atención 24 horas), o ingresar a la página www.ins.gov.co

MICHAEL CRUZ ROA
Especial para EL TIEMPO
miccru@eltiempo.com

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