Gorgona: una isla cargada de historia y maravillas naturales

Gorgona: una isla cargada de historia y maravillas naturales

Fue una temible cárcel y hoy es un paraíso declarado Patrimonio de la Humanidad.

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12 de junio 2014 , 06:43 p. m.

Desde el aire, Gorgona tiene la forma de una ballena. Al verla de lejos luce tan azul como el mismo mar que la custodia. En otras ocasiones la espesa selva colorea de verde esta isla del Pacífico colombiano, rodeada de infinitas y solitarias playas donde es fácil desconectarse del mundo y entregarse a la voluntad de la naturaleza.

Para llegar a Gorgona hay que viajar desde Cali a Guapi, en el departamento del Cauca, y allí tomar una lancha que arriba a la playa de El Poblado, en la parte occidental, después de poco más de una hora y media de travesía entre olas y pelícanos.

Luis Jiménez, técnico administrativo del parque nacional que constituye esta isla –que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1984–, cuenta que aquí se reúnen dos de los ecosistemas más biodiversos del mundo: los arrecifes de coral y la selva tropical húmeda.Saltamos directamente a la arena y lo primero que sorprende es la selva espesa y tupida, que cubre la isla casi por completo. No hay embarcadero. El que existía lo derribó accidentalmente hace años un buque de la Armada; nunca se volvió a levantar y ahora reposa en el fondo del mar junto al arrecife coralino.

Lucho, como le dicen, habla de las más de 800 ballenas yubarta que llegan entre los meses de junio y noviembre en un largo viaje de más de 8.000 kilómetros desde la Antártida para aparearse; de los delfines que saltan a la vista de los turistas y del tiburón ballena, el pez más grande que existe y con el que se puede bucear en estas aguas.

En Gorgona habitan varias especies de reptiles.

En Gorgona habitan varias especies de reptiles.

En Gorgona también viven el oso perezoso, especies endémicas como el lagarto azul y el cangrejo de agua dulce, el mico cariblanco, el pájaro hormiguero y cinco de las ocho especies de tortugas que existen en el mundo y que vienen a desovar a playas como la de Palmeras, la más bonita de la isla.

Quien llega hasta aquí debe saber que está dentro de un santuario natural y estar dispuesto a cumplir reglas estrictas: prohibidos el alcohol, la música a alto volumen, sacar especies, conchas, piedras o material vegetal. Es obligatorio andar por los senderos con botas de caucho y, si es de noche, no hay que olvidar la linterna para evitar accidentes.

Un viaje al pasado

Vale la pena que conozca algunos datos de su historia. Esta no ha sido siempre una isla perdida en algún lugar del Pacífico colombiano.

Habitada desde el siglo XIII antes de Cristo, fue descubierta en 1524 por el español Diego Almagro, quien la bautizó como San Felipe; años más tarde, el también conquistador español Francisco Pizarro descansó en sus playas después de sus campañas en el Perú y la llamó Gorgona; la llamó así porque se acordó del mitológico y despiadado monstruo femenino después de que las serpientes venenosas que encontró al pisar estas tierras acabaran con más de la mitad de su comitiva. Esos son solo un par de datos.

En Gorgona conservan algunos artículos de la cárcel que funcionó allí.

En Gorgona conservan algunos artículos de la cárcel que funcionó allí.

Durante años fue refugio de corsarios hasta que Simón Bolívar se la regaló a su edecán, Eliseo Payán; en 1965, el entonces presidente Alberto Lleras expropió la isla y ordenó levantar allí una prisión de máxima seguridad con los planos de un campo de exterminio, inspirándose en las temibles cárceles de la época: la del ‘Diablo’, en la Guyana francesa y la italiana Santa Helena. La cárcel Gorgona, como fue conocida, funcionó hasta 1984.

“¡Oh, vosotros los que entráis, dejad toda esperanza!”, reza un cartel a la entrada de lo que queda de este infierno carcelario que la naturaleza está recuperando con toda su sabiduría. Entre las ruinas del penal está la enfermería donde el doctor Bernardo Ocejo “practicó cirugías de cabeza y amputaciones con un serrucho y un cuchillo”. El sitio es aterrador. ¡Que alguien me saque de aquí, por favor! Quiero olvidar esta pesadilla que pasa por terroríficas celdas de castigo, minúsculas literas de madera sin colchón ni almohada y letrinas comunes a la vista de todos los visitantes.

El 25 de junio de 1984 el penal de Gorgona fue clausurado bajo el gobierno de Belisario Betancur tras la presión de varias asociaciones de defensores de los derechos humanos y organizaciones ecologistas.

Gorgona es un paraíso ubicado entre la selva y el Pacífico colombiano

Gorgona es un paraíso ubicado entre la selva y el Pacífico colombiano

Después de este viaje al pasado oscuro de la isla, con solo contemplar sus paisajes se recobra el aliento. Gorgona es uno de los mejores lugares del Pacífico colombiano para la práctica del submarinismo. Qué maravilla nadar entre pargos, jureles, chivitos, peces flauta, bravos, anguilas, estrellas de mar y toda clase de peces coralinos. Los que prefieran hacer snorkel pueden ir caminando, siempre acompañados de un guía, hasta el Acuario, la única playa coralina abierta al público.

Gorgona tiene una extensión de 24 kilómetros cuadrados, una humedad relativa del 90 por ciento y el 85 por ciento de su territorio está cubierto por selva espesa y profunda. Y es después del Chocó el sitio donde más llueve en el mundo. Tanta agua cae que en invierno 75 quebradas de agua pura y cristalina riegan toda la isla. También es –por fortuna– un destino que se conserva tranquilo, sin hordas de turistas. Un lugar del que uno no se quiere despedir.

Los pelícanos en su vuelo, una postal típica de Gorgona.

Los pelícanos en su vuelo, una postal típica de Gorgona.

¿Cómo llegar?

Satena vuela desde Cali a Guapí los lunes y viernes. Desde allí se va en lancha rápida hasta Gorgona en una travesía de una hora y media. Otra opción es llegar a Buenaventura (12 horas en bus desde Bogotá) y allí abordar una embarcación de mercancías y 12 horas de navegación. Aviatur cuenta con varios paquetes de alojamiento.

www.parquesnacionales.gov.co

Si usted va...


Un viaje en temporada baja de tres noches cuatro días, con alimentación, recorridos, acomodación doble y tarjeta de asistencia cuesta desde $914.000 por persona. No incluye tiquetes, que pueden costar entre 600.000 y 800.000 pesos adicionales. Hay que volar de Bogotá a Cali y de Cali a Guapí (Cauca).

Informes en: www.aviaturecoturismo.com

TOYA VIUDES

ESPECIAL PARA VIAJAR

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