Polémica en Tabio por torres de energía en reserva forestal

Polémica en Tabio por torres de energía en reserva forestal

Proyecto de la Empresa de Energía de Bogotá no convence a los habitantes.

11 de junio 2014 , 08:40 p. m.

Un proyecto liderado por la Empresa de Energía de Bogotá (EEB), que busca interconectar la zona centro-norte de la Sabana para “potenciar su desarrollo”, tiene en vilo a los habitantes de Tabio (Cundinamarca) y a la propia administración municipal.

Según ellos, de hacerse realidad, parte de su reserva forestal se pondría en riesgo, así como ocho cuerpos de agua y predios de actividad agrícola y pecuaria.

“De permitirse la ejecución del proyecto Norte –como se denominó– se llevarán nuestros recursos y no retribuirán nada a la comunidad. No les interesa lo que les pase y menos que se acaben nuestras zonas verdes”, denunció Luz Elena Morales, alcaldesa (e) de Tabio.

Serán tres las veredas directamente afectadas (Río Frío occidental, Llano Grande y Salitre). Estas hacen parte del corredor –de 7,5 kilómetros de longitud– que la compañía considera es el más indicado para desarrollar el proyecto. Según la EEB, de esos 7,5 kilómetros, 4 hacen parte de la reserva forestal.

Pero, explicó la empresa, solo 720 metros cuadrados serían realmente impactados, pues allí se construirían las torres de tensión; el resto del territorio sería apto para las actividades que se vienen desarrollando (ver Subestaciones conectadas).

Aunque la compañía ha insistido en la importancia del proyecto y el bajo impacto que ocasionaría en el ambiente, no logra convencer a los tabiunos. “Nos han dicho que no hay mayor afectación, que el proyecto incluso generará empleo, y eso es falso. Ya hemos hecho hasta lo imposible para detenerlo porque solo nos va a traer cosas negativas; nunca tienen en mente un proyecto social, solamente aquello que acaba con nuestros recursos”, insistió indignada Marcela Rincón, líder del municipio.

Para conectar las subestaciones Chivor II, en Santa María (Boyacá) y Bacatá, en Tenjo (Cundinamarca), pasando por la subestación Norte, el proyecto contempla la construcción de máximo cinco torres de energía en los cerros de Tabio.

“Hemos hecho un estudio riguroso; no estamos improvisando. La ruta Norte es la que consideramos tiene el menor impacto social y ambiental”, explicó la EEB.

Mientras la empresa considera que las grandes estructuras no son peligrosas ni tiene un impacto siquiera cercano al de los proyectos mineros, ambientalistas insisten en que sí.

Nada que los convencen

De construirse las torres, habrá un espacio no aprovechable a su alrededor. A lado y lado de la base, 16 metros deberán estar despejados; no podrá haber construcciones, animales, ni cultivos.

Para Patricia de Bedout, ambientalista y veedora del municipio, la razón de ello es que las torres de alta tensión afectan directamente la salud humana, así como el comportamiento animal.

“No hay por qué construir en la reserva. Los campos electromagnéticos son altísimos. Lo que está ahí ya está, no hay por qué hacer modificaciones; ¿a cuento de qué quieren acabar con la fauna y la flora?”, dijo De Bedout.

La Empresa de Energía de Bogotá explicó que este no fue el único corredor que estudiaron. Según la compañía, la otra opción fue la ruta Gachancipá-Tocancipá, en la que se perjudicaban –de elegirse– varias empresas.

Si finalmente la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) considera que la alternativa que atraviesa por Tabio es la que menos impacto tiene sobre el ecosistema, se realizará un diagnóstico más detallado de la zona para determinar los puntos exactos donde serían ubicadas las torres.

Según el cronograma de la EEB, con la licencia ambiental comenzarían su construcción antes de terminarse el año. Actualmente el proyecto se encuentra en etapa de estudios y diseños.

Proyecto Norte consta de 160 kilómetros de líneas de transmisión, dos subestaciones nuevas y la ampliación de la subestación Bacatá, que ya funciona.

Hace dos meses, habitantes de Tabio denunciaron el peligro que corrían sus recursos naturales si el Anla otorgaba licencia ambiental para la explotación de carbón en al menos 300 hectáreas de la vereda Río Frío Occidental, que aún no prospera. Para ese entonces, la Corporación Autónoma Regional (CAR) de Cundinamarca aseguró que continúan evaluando el proyecto y sus posibles daños.

CUNDINAMARCA

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