Grado en carácter y valores para los reclusos de Cali

Grado en carácter y valores para los reclusos de Cali

Un proyecto donde lo importante es inculcar valores llega a los centros penitenciarios.

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09 de junio 2014 , 07:23 p. m.

En las calles de El Calvario, en el centro de Cali, deambuló más de una vez Mauricio Rosero Guevara, a quien las “malas amistades”, como él asegura, lo condenaron al infierno de la indigencia.

“Mi mujer y mi hijo me dejaron a mi suerte, mi propio muchacho no era capaz de mirarme a la cara, a mí la verdad, en ese entonces no me afectaba, pero luego me destrozó por dentro el saber lo que perdí”, confiesa Rosero. Ahora está entre un grupo de internos de la cárcel de Villahermosa que se acaba de graduar en valores.

“Es un trabajo que hacemos los mismos internos, con ayuda del programa Misión Carácter, el cual nos ha permitido graduar a muchos compañeros, 987 en el primer trimestre, en valores como visión, coraje y liderazgo”, dijo el coordinador del proyecto, quien prefiere el anonimato en esta misión.

“He visto cambios significativos en la parte actitudinal, cambio de mentalidad y el trato de los muchachos con sus familias, perspectiva, ambición y metas para cuando salen de aquí”, dice Olga Escobar, funcionaria del centro reclusorio.

Uno de los graduados es Rosero, quien fue detenido en 2011 por el robo de una moto, cerca a la esquina que habitaba en el centro. Lo condenaron a 63 meses de prisión, de los cuales hoy ha cumplido 30. Nunca se imaginó que en ese centro de reclusión encontraría un escape y hasta una solución a todo lo que le había pasado antes.

El programa de valores se implementó en el 2011, al graduar 883 personas ese año. Se esperaba que la cifra pudiera aumentar y hoy ya son 1.000 los reclusos que están por recibir su diploma.
Sindicados y condenados son bienvenidos a esta iniciativa.

El programa no aplica para rebaja de pena, a los reclusos les gusta por los sentimientos encontrados, el arrepentimiento, el amor. Todo se encuentra allí, entre esos muros donde los más de 6.400 reclusos están rodeados de un penoso hacinamiento, ya que el penal cuenta con una capacidad instalada para albergar 1.100 personas. Es una sobreocupación que llega hasta el 300 por ciento, según lo confirma la Personería de Cali.

“Yo soy del patio 3, allí es donde están todas las personas del centro, gracias al programa nos hemos vuelto muy unidos”, cuenta uno de los internos.

El objetivo es que cada uno de los asistentes a los talleres abandone ese recinto de paredes blancas para predicar el buen comportamiento ante sus compañeros, donde al principio se presentaban malas miradas, amenazas y escepticismo, pero hoy se refleja más respeto, aseguran los participantes.

“A pesar del infierno todo se vuelve más soportable de esta forma. Aquí llegan de la comunidad Lgbti, ‘paracos’ y guerrilleros, todos se encuentran aquí sin ningún problema, sin odio en sus corazones”, anota otro de los internos.

En el acto de grado, Mauricio Rosero estaba feliz y triste al mismo tiempo, a pesar de ser reconocido hoy como ‘El pastor del patio 3’, obtener su título de Misión carácter y haber dejado atrás todo su oscuro pasado, hoy lamenta que su hijo no pueda acompañarlo en la ceremonia.

CALI

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