'El miedo a escribir te muerde toda la vida'

'El miedo a escribir te muerde toda la vida'

El español Ray Loriga presenta 'Za za, emperador de Ibiza', su delirante novela. Entrevista.

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31 de mayo 2014 , 10:24 p. m.

Esta es la historia de Zacarías Zaragoza Zamora, alias ‘Za za’, futuro emperador de Ibiza. También es el nombre de la droga perfecta, la que provoca una felicidad sin límite, que el escritor español Ray Loriga (Madrid, 1967) cuestiona con el tono hilarante y mordaz que lo caracteriza. Después de 8 años sin publicar, el ‘chico rebelde’ de la literatura española, guionista, cineasta y exmarido de la cantante Christina Rosenvinge (Christina y los Subterráneos), trae a Colombia su nuevo libro: Za za, emperador de Ibiza. Siguiendo la temática del libro, llega a esta entrevista con algo de guayabo, cuenta, después de conocer la fiesta bogotana, y, cuando dan las 12 del día, pide una cerveza. “A partir de las 12 ya se puede”, dice.

¿En respuesta a qué nace este libro?

Empecé con esa idea de tomarme en broma muchas cosas, y no me di cuenta de que me estaba quedando un retrato exacto de la realidad. Y de tanto reírme me ha quedado perfecto, como pintura hiperrealista. Es ‘la broma infinita’ que decía mi amigo Foster Wallace. Una de las obligaciones de un escritor, aparte de escribir bien, es mirar lo que tiene alrededor y no mentir demasiado.

¿Por qué todos quieren ser felices en Ibiza?

A mí me parece muy bien que la gente se cuide, que sea sana, pero el concepto del gym, del gasto, de la bebida isotónica, de ‘hay que mejorar pagando’, no me lo creo. Mejorarás caminando descalzo todos los caminos, pero no pagando la belleza o la inteligencia, no teniendo 10.000 amigos que no conoces en nosequé plataforma social. Es curioso que se hayan inventado una cosa que se llama sociedad que se vende con un teléfono. Afuera hay una sociedad que es gratis. Es una aplicación formidable. Se llama gente. Las drogas son otra de las viejas aplicaciones para ser feliz.

Viene a presentar su libro sobre drogas a un país castigado por el narcotráfico.

Me interesa. Hablo de la geopolítica que mueve todo esto. Se están produciendo muchas drogas sintéticas, mientras el consumo de cocaína ha bajado muchísimo, sobre todo en Europa, donde es una droga en recesión. Lo que están subiendo son los opiáceos sintéticos, porque no necesitan traslado, se producen en el lugar de venta; donde la hagas, la vendes. Por ejemplo, en este país, muchísimas familias que viven honestamente de un negocio deshonesto son esclavos de la diversión ajena. Cuando el negocio de las drogas pase todo por Suiza y unos químicos geniales, que ya está pasando (esto sale en la página de la DEA), va a haber millones de personas que se van a quedar sin una forma de vida.

¿Por eso Za za es emperador de una pequeña isla?

Sí, Ibiza es como Las Vegas, que aunque no hayas estado en ella sabes qué pasa allí; oyes “Las Vegas” y ya te lo imaginas. Es como si a un chino le dices “Ibiza”, y ya se pone a bailar; party-town. Es un sitio perfecto para experimentar con una nueva droga, que es en verdad donde se prueban todas; la ketamina, el MDMA... Luego, unos se deshidratan, otros se mueren, y otros se lo pasan bomba.

¿Cómo contar todo esto en forma divertida?

Esto parece un cuadro del Apocalipsis, por eso lo escribí así. No voy a hacer un informe del estado del mundo y las drogas, sino una novela divertida, como Alicia en el país de las maravillas. Quien quiera mirar más allá del cuento, que lo vea, y quien no, al menos que se divierta.

Escribirlo parece tan divertido como el libro.

Bueno, escribir no es divertido, es sacar una ballena muerta del fondo del mar. Todo está muerto al principio, tienes que ir dándole vida. Es un trabajo metódico, disciplinado, sistemático, agotador. Y, además, hecho en el vacío, porque siempre te paras y dices: ‘Qué estoy haciendo’. Es un poco absurdo.

De ahí la forma delirante de escribir…

Lo delirante es la realidad; abrir el periódico, unas niñas de Nigeria secuestradas, un avión que se perdió, las preocupaciones de moda que en diez días se han olvidado, y luego te sacan a unos chilenos de un pozo. Es como los diez grandes éxitos de las desgracias mundiales. Eso es delirante. La novela es realista.

¿Y la fama? Es lo contrario de la tranquilidad que busca el protagonista, Za za...

A veces me hace gracia, a veces me resulta insoportable, pero tampoco estoy como Kurt Cobain. A mí me gustaría meterme en una máquina del tiempo, encontrar a Kurt Cobain y relajarlo; decirle: ‘No te lo tomes tan en serio, son solo unas cancioncitas, no eres el símbolo de una generación’.

¿No le pasa?

Yo no me agobio porque soy un mal escritor. Me gustaría escribir mejor, pero me sale así. Me gustaría ser Gogol, ser Borges, me gustaría ser Cortázar o ese Vargas Llosa del principio.

Dice que está harto de ser Ray Loriga.

Sí, y luego le cojo cariño otra vez. O te conviertes en algo que la gente sabe lo que es antes que tú, o es un poco ridículo. Yo ni siquiera sé quién es Ray Loriga. Para mí es un proceso en marcha. Le puse ese nombre como le podía haber puesto ‘trompeta’. Me inventé un disfraz y ahora soy yo. Es como Spiderman cuando se le pega el traje y no se lo puede quitar.

¿Pero le gusta el traje?

A ratos. Teniendo en cuenta que no hago nada más que escribir unas estupideces enormes que se me ocurren a mí... Eso sí, luego me las tomo muy en serio, pero es como vivir jugando.

Ha tardado ocho años en volver a publicar. ¿Por qué?

Escribir nunca es del todo un oficio. Siempre es una locura. Y cada libro es otra aventura con el vértigo, el miedo, la duda del primero. Nunca piensas: ‘Ah, ya sé escribir libros; he publicado 14’. Si se convierte en un oficio, pierde la gracia.

¿Cómo se enfrenta a cada nuevo libro?

El miedo es más grande que el perro. El perro te puede morder una vez, el miedo te muerde toda la vida. Lo bueno es que siempre estás escribiendo; el papel es lo de menos. Y luego, cuando se formula lo suficiente, lo pones por escrito. Es un trabajo sistemático, que además se basa en la lectura. Los escritores somos lectores. Y después de mucho leer, como Don Quijote, cabalgas.

Tratado para desmitificar la búsqueda de la felicidad

“La felicidad como anhelo es normal, es neurológicamente natural. Pero cómo otros sacan dinero de eso me preocupa, porque nos hacen creer que no somos tan felices. La sociedad de consumo está basada en insultar al consumidor para hacerlo sentir pequeño frente al producto. Si no lleva el reloj wachenbarger, es usted un gilipollas. Esto es una tomadura de pelo. Por ejemplo, la belleza; las mujeres son la cosa más bonita del universo; que se gane tanto dinero insultando a las mujeres para que compren productos y cirugías con unos señores calvos y bajitos que te dicen que te van a hacer más guapa de lo que eres… es un crimen. Las mujeres son la cosa más bonita del mundo antes de que se inventase la televisión. Y, sin embargo, la gente cae. Ahí entran también las drogas.”

REDACCIÓN DOMINGO

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