El 80 % de los nuevos consumidores de tabaco tienen menos de 18 años

El 80 % de los nuevos consumidores de tabaco tienen menos de 18 años

OMS pide aumentar impuestos al tabaco 50 por ciento, salvando la vida de 11 millones de personas.

notitle
31 de mayo 2014 , 07:58 p. m.

Si el tabaco no existiera, seis millones de personas en el mundo seguirían con vida cada año, 26.000 de ellas colombianas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Cada año, para satisfacer el hábito de los 1.000 millones de fumadores actuales, unos seis billones de cigarrillos circulan por el mundo, en perjuicio de la salud. Estos les están dejando a las tabacaleras ingresos anuales cercanos al medio billón de dólares. Un negocio redondo que está acabando con la vida de una persona cada seis segundos en todo el planeta.

No obstante el incremento en los últimos diez años de los esfuerzos mundiales por promover medidas para el control del tabaco, los cuales hoy cobijan a más de la mitad de la población, la industria ha sido hábil para operar casi sin restricciones en muchos países e influenciar en las políticas públicas haciendo lobby –como lo revela el informe ‘El atlas del tabaco’, que acaban de publicar la American Cancer Society y la World Lung Foundation–, así como capturar a nuevos fumadores en un mundo donde han muerto en la última década 50 millones personas por causa del cigarrillo.

El problema es que el 80 por ciento de los nuevos consumidores tienen menos de 18 años. “Entre más joven se ponga en contacto una persona con el cigarrillo, más probabilidad tiene de desarrollar dependencia severa”, afirma el cardiólogo Eduardo Bianco, director para Latinoamérica de la Alianza para el Convenio Marco, el primer tratado internacional para controlar la epidemia del tabaco, firmado hace diez años.

No en vano, la OMS acaba de hacer un nuevo llamado a los países para incrementar en un 50 por ciento los impuestos al tabaco, con lo cual se salvarían las vidas de 11 millones de personas y se reduciría en 49 millones el número de fumadores en los próximos tres años.

“Elevar los impuestos es la manera más efectiva de desestimular su uso y salvar vidas”, dijo esta semana la directora general de la OMS, Margaret Chan. Y agregó sin tapujos: “Esta acción golpea a la industria por donde más le duele”.

Actualmente, solo el ocho por ciento de la población mundial vive en países con altos impuestos al tabaco.

Yul Francisco Dorado, director regional de la ONG Corporate Accountability International, es tajante: “Si el precio de los cigarrillos aumentara en un 50 por ciento en un país como Colombia, se evitarían entre 1.264 y 3.424 muertes, y se ahorrarían entre 274 y 464 millones de dólares para atender enfermedades asociadas al consumo de cigarrillo”.

Aquí, una persona fuma en promedio 412 cigarrillos al año, y, a pesar de esta considerable demanda, el país tiene el segundo impuesto al tabaco más bajo en América Latina, afirma Dorado: de los 2.700 pesos que cuesta en promedio una cajetilla, menos de la mitad (43,8 por ciento) corresponde a impuestos. Y hay países como Chile donde el 76 por ciento del precio final del cigarrillo es el valor del impuesto.

Mientras Colombia gasta 4,3 billones de pesos para atender las enfermedades asociadas al uso del tabaco –según la ‘Radiografía del tabaquismo en Colombia’–, solo recibe 400.000 millones de pesos por concepto de impuestos a la industria que lo produce, según cifras del Ministerio de Salud. En otras palabras: los colombianos pagamos diez veces el valor del recaudo para atender a las más de 200.000 personas que hoy desarrollan, cada año, enfermedades cardíacas, afecciones pulmonares, accidentes cerebrovasculares, neumonía y cáncer de pulmón por causa del cigarrillo.

“El aumento de precios es tres veces más eficaz entre los jóvenes que entre los adultos”, afirma Douglas Bettcher, director del departamento de prevención de las enfermedades no transmisibles de la OMS. Un reciente estudio publicado en el New England Journal of Medicine, por ejemplo, sostiene que aumentar en un 50 por ciento el precio del tabaco reduciría su consumo en un 20 por ciento tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo.

La región de las Américas tiene uno de los tabacos más baratos del mundo, dice Gina Watson, representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Colombia, por lo cual se hace urgente incrementar el valor de los impuestos en al menos un 50 por ciento.

“Aumentar en más de 5.000 millones de dólares la recaudación de impuestos disminuiría la accesibilidad al cigarrillo de la población vulnerable, evitaría más de 336.000 muertes en los próximos 10 años, lograría un ahorro cercano a los 28.000 millones de dólares de aquí al 2030 y se ganarían entre 400.000 y un millón de años de vida saludable para la población de la región”, agrega.

Para no ir más lejos: si todos los países del mundo incrementaran los impuestos sobre el tabaco en un 50 por ciento por paquete, se obtendrían ingresos adicionales cercanos a los 101.000 millones de dólares. Brasil, por ejemplo, incrementó más del doble el precio de sus cigarrillos entre 2006 y 2013, y en ese lapso las ventas pasaron de 5.600 a 3.800 millones de paquetes.

Dos lunares normativos

Además del incremento a los impuestos, las prohibiciones totales de todas las formas de publicidad, marketing, patrocinio y promoción del tabaco en puntos de venta y exhibiciones serían efectivas para reducir el número de fumadores. Las restricciones parciales, a juicio de expertos, no son efectivas.

El cardiólogo Bianco, líder regional en la lucha para el control del tabaco, asegura que diez años después de la entrada en vigencia del Convenio Marco, y aunque la mayoría de los países de la región lo aprobaron y ganaron en materia de espacios libres de humo y de conciencia, la total prohibición de la publicidad (directa o indirecta de este producto) y la imposición de impuestos altos siguen siendo los lunares normativos.

En ese sentido, la industria hace cada vez más campañas creativas para capturar a nuevos clientes. “El uso de nuevos medios de comunicación, la extensión de marca, la promoción de eventos, los incentivos para los minoristas, el patrocinio, la publicidad a través de medios de comunicación internacionales y el empaquetado promocional son las nuevas estrategias de la industria para evadir la prohibición de la publicidad y así sumar nuevos fumadores”, señala ‘El atlas del tabaco’.

Lo más preocupante, según Watson, es que el mercado del cigarrillo está subiendo a expensas de los más pobres, las mujeres y los jóvenes, en quienes se están concentrado las estrategias publicitarias de las tabacaleras, algo que estas niegan. “Los mensajes para los jóvenes son claros: las tabacaleras hacen descuentos promocionales de cigarrillo y fiestas con los colores de las marcas; también presentan marcas nuevas en eventos y discotecas, y diseñan cigarrillos con mentol con la falsa ilusión de que son menos dañinos, cuando realmente el mentol aumenta la capacidad adictiva de la nicotina. Y los que fuman mentolados tienen mayor riesgo de quedar enganchados con una adicción más severa”, agrega Bianco.

También figuran entre las estrategias patrocinar actividades deportivas y de ocio, y extender su marca a ropas y perfumes. “El patrocinio de los deportes del motor por parte de marcas de tabaco continúa siendo una forma eficaz de llegar a los niños y jóvenes”, dice un estudio que publicó meses atrás el British Medical Journal.

En el caso de Colombia, afirma Dorado, la prohibición de toda forma de publicidad y promoción se incumple, particularmente en tiendas, supermercados de barrio y comercio informal, “pues la industria, además de poner allí sus piezas comunicacionales, está mejorando las condiciones de infraestructura de muchos puestos pequeños de ventas al menudeo y llegan allí con promociones”, señala.

La experta de la OPS dice que es perentorio “reforzar el control en la publicidad y evitar la venta al menudeo del cigarrillo, al cual acceden más los hombres”. También, agrega, es importante que la sociedad defienda más su derecho de no respirar aire contaminado.

Las personas de nivel educativo medio-alto son las que están dejando de fumar en el mundo, y quienes van a depender del tabaco en los próximos años serán los más pobres, lo cual genera inequidad, advierte la OMS. En ese sentido, los gobiernos deben invertir los recursos provenientes de los impuestos al tabaco para concientizar a las poblaciones vulnerables de los efectivos nocivos del cigarrillo.

ANDREA LINARES
Salud

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.