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Paolo Rossi: el orgullo azzurro

Paolo Rossi: el orgullo azzurro

El ídolo italiano habló en exclusiva con BOCAS desde su villa en La Toscana.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
29 de mayo 2014 , 09:57 p. m.

Fue convocado para Argentina 78 con tan solo 21 años. Anotó tres goles y, con su aporte, Italia alcanzó el cuarto lugar. Cuatro años después, en España 82, Paolo Rossi regresó a la Copa del Mundo. En los tres primeros partidos no hizo goles, por lo que la prensa de su país lo quiso borrar del mapa. Pero luego se destapó, alcanzó un monumental “hat-trick” con el que eliminó a la poderosa selección brasileña de Zico, Sócrates y Falcão, volvió a marcar dos tantos más en la semifinal, hizo otro definitivo en la final y, así, con furia azul, se convirtió en el héroe del tercer título mundial de Italia en su historia. A menos de un mes del Mundial 2014, BOCAS logró entrevistarlo en su villa en La Toscana.

Han pasado 32 años desde el Mundial de España en el que Paolo Rossi, el eterno “Pablito”, se convirtió en héroe nacional de Italia. Con seis tantos llegó a ser el “capocannoniere”, goleador máximo del torneo, y llevó de la mano a su equipo a la final luego de eliminar a una de las mejores selecciones brasileras de la historia –la de Zico, Sócrates y Falcão- y de derrotar en la final a la Alemania Federal de ese entonces.

Pero la historia del niño maravilla, que a los 19 años firmó con el Vicenza y a los 21 viajó a Argentina a su primer mundial, casi termina prematuramente.

En 1980 fue inhabilitado dos años por el escándalo Totonero, en el que se le acusó de apostar ilegalmente y amañar un partido Vicenza-Avellino. Rossi, que nunca fue un jugador con un físico apropiado –de apenas 1,74 metros de altura y unos 66 kilos de peso–, perdió durante la reclusión, su “época oscura”, la poca forma que había adquirido en el mundial y en sus partidos locales. Los hinchas no creyeron en él cuando Enzo Bearzot lo convocó a la selección campeona del 82 y varios medios pidieron su cabeza. Seis goles y cuarenta pasteles de manzana después, la historia cambió.

En 1987, y hastiado del mundo del fútbol, se retiró luego del mundial de México, en el que no jugó debido a una lesión. En total fueron ocho años de una carrera brillante y polémica que lo consagró como uno de los futbolistas más grandes de los ochenta: oportuno, preciso con sus movimientos e inteligente con el balón.

Hoy, a sus 57 años, habla con BOCAS sobre esa década en la que estuvo en la cima del mundo y sobre las oportunidades de Italia y Colombia en Brasil 2014.

Paolo, ¿cómo llegó al mundial de España del 82?

Al mundial llegué después de dos durísimos años de sanción por la cuestión del escándalo de las apuestas de fútbol, un episodio de mi vida que no me gusta recordar. En ese entonces jugué solamente los últimos tres partidos del campeonato italiano con Juventus. Entré con poca preparación física y poca actitud frente a los partidos, así que me costó mucho trabajo. Por fortuna el torneo empezó un poco flojo, con tres empates, y poco a poco pude entrar en el engranaje y me apoyé en la confianza que me dio Bearzot, el director técnico. Tuve mucha suerte, porque en ese preciso momento mis capacidades no eran tan extraordinarias. Sin embargo, él siempre creyó en mí y me prefirió a otros delanteros que podrían haber tomado mi lugar, como Antonelli y Selvaggi.

¿Cuál fue el partido en el que entendieron que era posible ganar la Copa Mundo?

La clave para nosotros fue el partido contra Argentina, en el que ganamos 2 a 1. Fue el que nos dio fuerza y nos hizo entender que podíamos luchar con los demás equipos a la par. Fue fundamental. Pero definitivamente el partido que nos dio la esperanza concreta de llegar a la final fue el que jugamos con Brasil.

¿Qué significó para usted ese partido con Brasil?

Fue el partido que nos dio la fe de poder besar la copa. Para mí fue el más importante de toda mi carrera, ¡de mi vida! Es el que aún hoy en día tiene el mayor significado, no solo porque fue el que me resucitó de una situación complicada y difícil, sino que además me dio la oportunidad de marcar tres veces. Es el día de la tripleta que le metí a Brasil y que quedará por siempre en la historia del imaginario colectivo.

¿Qué es lo que más recuerda del partido con Brasil? ¿Qué le quedó fijo en la memoria hasta el día de hoy?

Lo que más recuerdo, y que es de gran importancia para mí, es el primer gol, que, sin duda alguna, es lo mejor que me pudo pasar. Yo venía de un período oscuro de mi vida y ese primer gol me abrió las puertas de la gloria, me dio determinación y desde ahí las cosas se empezaron a dar, una detrás de otra, como si me hubiera desbloqueado.

Sabían que se enfrentarían a grandes selecciones como la de Argentina y Brasil, ¿iban al mundial confiados de ser campeones?

La confianza llega jugando los partidos, con el buen desempeño. Hasta el momento del mundial no habíamos hecho nada extraordinario. No nos esperábamos un partido así, pero sabíamos que el equipo italiano era fuerte, con grandes campeones. Aunque todavía no habíamos visto esas capacidades, ni nosotros mismos sabíamos si éramos capaces de llegar tan lejos.

¿Cuáles eran sus rivales más temidos?

Brasil era el equipo favorito y más temido de todos los tiempos, así que vencerlo era, en parte, como ganar el mundial. Cada uno lo sabía. Era un equipo de grandes jugadores como Falcão, Sócrates y Cerezo, que eran definitivamente el obstáculo más difícil.

¿Con cuáles compañeros estableció una amistad más allá del fútbol?

Fui amigo de todos, era un grupo muy unido, de personas extraordinarias, desde Dino Zoff hasta Gaetano Scirea y Bruno Conti, en fin... Pero con quienes establecí un lazo más fuerte fue con mis compañeros que jugaban en Juventus: Cabrini, con quien compartíamos el cuarto, y Tardelli. Y aunque pasaron 30 años, para mí es como si hubiera pasado un solo día, todavía los frecuento.

¿Existe alguna anécdota de la concentración de ese entonces que recuerde especialmente?

En ese entonces venía de un período en el que estuve sancionado dos años, sin jugar, entonces estaba muy flaco, cinco kilos por debajo de mi peso normal. Fue entonces cuando decidieron alimentarme de manera diferente a los demás y todas las noches, de los 40 días de concentración, pasaban por mi cuarto el cocinero, el médico y el masajista a llevarme un vaso de leche caliente y una porción de torta de manzana, como a los niños, esas eran las creencias de ese entonces. Hoy en día existen regímenes alimentarios más complejos y estudiados, pero en cierta manera me sentía consentido, atendido, y eso me ayudó mucho.

¿A quién admiraba “Pablito” en los años ochenta?

Los jugadores de ese tiempo hicieron la historia del fútbol: Maradona, Zico, Platini. Fueron los tres más importantes de cualquier era y puntos de referencia para mí.

¿Y de hoy en día? ¿Hay algún futbolista que lo emocione, que le interese?

Sin duda alguna Messi y Cristiano Ronaldo han sido los más fuertes de estos últimos años. También me viene a la cabeza Ibrahimovic, uno de los mejores del mundo. No son los únicos, claro, pero son los primeros que me vienen a la mente.

¿Hay algo del fútbol de hoy en día que le hubiera gustado ver o tener en su época dorada?

Sí, la televisión en alta definición. Las imágenes de hoy en día en comparación con las del pasado han mejorado mucho. Además, hay más de diez cámaras registrando cada movimiento de los jugadores. Desde ese punto de vista, el fútbol de hoy es mucho más bonito. Por el lado personal, no lamento ni un minuto que me haya tocado vivir el fútbol de ese entonces. En el pasado las relaciones humanas se percibían de una cierta manera, la gente era mucho más cercana a nosotros, incluso la misma prensa. Para mí fue una época llena de poesía y de humanidad, diferente a como es hoy en día, cuando el fútbol se vive muy lejano. Los futbolistas no son como antes, existen demasiados filtros, son tratados como ídolos inalcanzables y eso es lamentable.

¿Le hace falta algo de esa época de gloria?

No me hace falta nada. La vida está compuesta de diferentes periodos y yo viví el mío al máximo. Yo obtuve todas las satisfacciones posibles, gané todo lo que un futbolista puede ganar y después cambié de vida. He hecho muchas otras cosas y ahora sé que existe una vida más allá del fútbol, que me ha dado mucha fama y fortuna.

¿Cómo ve a la “squadra azzurra” en este próximo mundial?

Tenemos jugadores importantes muy fuertes. Italia puede jugar bien cualquier mundial, pero creo que este en especial será muy fatigoso a nivel físico, porque el clima de las zonas donde jugará Italia es caluroso y con una tasa de humedad muy alta. Los jugadores deben llegar en óptimo nivel físico. La clave estará en la recuperación entre los partidos jugados. Además, en el camino nos encontraremos con las selecciones de Brasil y España y esto será una batalla muy dura. Ya veremos qué pasa.

¿En su opinión, de los jugadores convocados a la selección italiana cuáles son los más fuertes?

Balotelli es un delantero fuerte, pero creo que debemos contar con otros delanteros jóvenes como Mattia Destro, o Ciro Immobile, para mí son puntas importantes. En el centro tenemos a Andrea Pirlo y Antonio Candreva, entre otros, pero necesitamos otro jugador, uno que le dé un empujón más al equipo para que dé un salto de calidad. Esperemos que el delantero Giuseppe Rossi pueda volver a jugar con la selección y se recupere del todo. Hace cinco meses era el “Pepino” de la selección y para Italia sería una solución en el ataque, pero no ha sido posible saber si estará al ciento por ciento de su capacidad o si será convocado por Cesare Prandelli. De todas formas creo que en general tenemos un buena selección, solo espero que estén bien preparados físicamente porque, por cuestiones de clima, creo que los equipos suramericanos tienen mucha más ventaja frente a los europeos.

¿Estará en Brasil como espectador o como comentarista?

Seguramente estaré presente con la red televisiva SKY Italia, pero todavía no lo sé con exactitud. Probablemente comentaré cuatro o cinco partidos desde el estudio en Milán y después estaré una semana en Brasil.

Alguna vez contó en el programa Che Tempo Che Fa, de RAI 1, de cuando un taxista en Brasil lo reconoció y lo hizo bajarse del carro en medio de la nada. ¿Cree que todavía lo reconocen? ¿Lo habrán perdonado ya por esos tres goles?

Es cierto, los brasileños se recordarán por siempre esos tres goles que anotó “O Carrasco do Brasil”, como me apodaron en ese entonces. Es una herida que no cicatriza, pero al mismo tiempo tienen una gran estima por los grandes campeones. El pasado junio estuve en São Paulo grabando un comercial para una tarjeta de crédito y la gente me reconoce y me saluda. Eso también es parte del fútbol.

Por último, ¿qué opina de la selección Colombia y de los colombianos que juegan en Italia que irán al mundial?

Veo a Colombia muy bien y muy fuerte. Los colombianos de hoy en día están muy preparados. El más interesante es Cuadrado, un chico con muy buena condición física: es veloz y salta bien al adversario, cualidades que no son fáciles de encontrar hoy en día; quedan pocos y él es uno de ellos, ojalá aproveche su período en Italia para crecer más. No sé cómo estarán Falcao y Zúñiga, si se han recuperado, porque vienen de una lesión importante. Ibarbo es otro delantero que tiene una velocidad increíble. Si Colombia llega bien, será una de las sorpresas del mundial, el equipo revelación porque ha vuelto a ser un equipo competitivo y fuerte. Ojalá sepan aprovechar la ventaja de ser sudamericanos.

ERIKA MELISSA BOHÓRQUEZ

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