¿Se pifiaron los encuestadores en la primera vuelta presidencial?

¿Se pifiaron los encuestadores en la primera vuelta presidencial?

"Al presidente le hicieron falta los votos de la Costa Atlántica", dice el analista César Caballero.

notitle
27 de mayo 2014 , 06:26 p.m.

La cadena Starbucks abrirá su primer local en Colombia este año, posiblemente en julio, en Bogotá. Esa sería mi primera pregunta. ¿Las encuestas atinaron o se pifiaron?

Es este país a la gente no le gusta equivocarse y tengo que ser el primero en reconocer que mi encuesta no le atinó.

¿Cuál de las encuestadoras se aproximó más a lo que pasó?

La de Gallup, entre las cinco que se hacen públicas.

¿A qué cree que se debió la pifiada?

Todas le pegamos a que iba a haber segunda vuelta, a que los dos primeros candidatos estarían cercanos y a que el voto en blanco iba a caer, y que Peñalosa iba en descenso. Pero yo puse 4 puntos por encima a Santos de Zuluaga, y pasó todo o contrario.

Pero puso Marta Lucía de tercera…

Sí pero con 10 por ciento y no con el 14-15 por ciento que obtuvo. Tengo que reconocer que no acerté.

¿Y ya sabe por qué se equivocó?

En mi encuesta la Costa pesa más de lo que finalmente pesó en estas elecciones. Tradicionalmente, la Costa vota mucho y el nivel de abstención es menor que en otras zonas del país.

En las presidenciales vimos lo contrario...

Salió a votar bastante menos gente que el resto del país, aunque también en el resto del país se votó bastante menos. La Costa es más santista que zuluaguista. Si hubiera votado la Costa, la diferencia habría sido mucho menor.

¿Como históricamente dijo López Michelsen, ‘falló la Costa’?

A Santos le hicieron falta los votos de la Costa. Eso es evidente.

¿Será porque en parlamentarias la Costa vota por ‘mermelada’ y sus parlamentarios ya se la untaron toda?

Asumo que en la segunda vuelta la Costa saldrá a votar. Pero voy a decir una cosa sobre la ‘mermelada’. No conozco a ‘Ñoño’ Elías ni a Musa. La gente se queja porque en Córdoba hay cuatro senadores. Pero en un departamento que tiene muchos menos habitantes y votantes y que también tiene esas prácticas y pone seis senadores, que es Nariño, y nadie dice nada. Como los otros son costeños a esos sí les cascamos. Lo de Musa y ‘Ñono’ no todo es comprado. Tienen estructura, opinión, aunque tampoco descarto cosas indebidas, claro.

Pero sí es evidente que los escándalos influyeron en que los candidatos grandes no siguieron subiendo y, en cambio, subieron las chiquitas…

Así es. Pero quiero también hacer una reflexión sobre una característica del sistema democrático colombiano, y es la veda de las encuestas. Esa es una norma propia de los ochenta. Es una cosa absurda. Para que yo pueda entregar los resultados un jueves tengo que haber terminado mi trabajo de campo un martes. Los escándalos fueron el martes. Saqué mi último resultado 15 días antes de todo lo que iba a pasar, y además durante un periodo de fuerte publicidad.

Si asumimos que las encuestas son una foto del momento, las últimas que conoce la opinión pública antes de la veda salen un poco desenfocadas…

No puedo sacar una foto quince días antes de que lo que quiero registrar en ella ocurra. Pasa una cosa profundamente antidemocrática: en esa semana hubo tres encuestas y las pagaron las campañas que tenían dinero. La norma no implica que no se puedan hacer encuestas, sino que no se pueden publicar. El domingo hubo un tuitero, Juan Carlos Pastrana, tuiteando una encuesta falsa. Una que no era cierta. ¿Si a mi me contrata un candidato dentro de la veda y empieza a tuitear mi encuesta, quién es el responsable? Si las encuestas son más públicas, manipular es más difícil.

¿Cómo controlar en ese aspecto los medios sociales?

Más fácil si las encuestas son públicas y no hay veda.

¿Qué le pasó a Peñalosa?

Que teniendo todo para ser el candidato de segunda vuelta, le faltó ser contundente en si quería o no ser presidente y prácticamente todos los encuestadores detectamos su descenso.

¿Cómo ajustará el método de sus encuestas para que no se vuelva a pifiar en el futuro?

En este país la gente está acostumbrada a no reconocer las culpas. Yo sí las reconozco, pero también mis aciertos: en las encuestas para Congreso le pequé a 94 de 100 senadores y me puse muy contento. En esta me equivoqué, porque tenía a Santos de primero. En mi encuesta, le repito, pesa mucho la Costa, y al Costa no salió a votar.

La abstención y el voto en blanco, que son dos fenómenos distintos pero primos hermanos, fueron altos…

Primero la abstención: hubo un millón menos de votos que el 9 de marzo. Lo escándalos aburrieron a una gente y la maquinaria no se movió. En cuanto al voto en blanco, fue apenas 2 por ciento superior al histórico. Se pensaba que iba a ser un gran fenómeno, pero no lo fue.

Pero el Presidente obtuvo la mitad de los votos que sacaron los partidos de la coalición que lo apoyan…

Un millón 700.000 votos menos entre las listas de ‘la U’, el Partido Liberal y Cambio Radical. ¿Qué explica eso? Que la maquinaria no se movió y que una gente que vota en opinión, con los escándalos, quedó como asustada.

¿Eso logrará superarse en la segunda vuelta?

Auguro que en la segunda vuelta vamos a tener 15 millones de votos. En la primera vuelta la gente votó por quien le gustaba entre seis opciones distintas, incluyendo el voto en blanco. Y en la segunda solo tendrá el votante dos modelos de sociedad y de país distintos.

Explíquenos cuáles son las diferencias…

Zuluaga en su discurso lo dijo, tiene un tema de familia, y la que ve es la de papá, mamá e hijos. Santos en las respuestas que dio sobre el aborto y sobre el matrimonio gay, plantea un modelo distinto de familia. Sobre las relaciones internacionales, Zuluaga prefiere un tratamiento más agresivo frente a Maduro. También hay una diferencia de modelos de país: uno en el que las víctimas existen y son prioritarias, que es el de Santos, y otro en que no, que es el de Zuluaga. Y en cuanto al modelo económico, yo sí pienso que también hay grandes diferencias. En el de Santos las personas de altos ingresos estamos pagando más plata que hace 4 años, mientras en el modelo de Óscar Iván hay más incentivos para la inversión. Como ve, son dos modelos de sociedad distinta.

No estoy de acuerdo con los que dicen que en estas elecciones la paz no influyó…

Claro que influyó. Y la prueba es que la sociedad está totalmente fraccionada. La diferencia cuando hablamos de un universo de 14 millones de votos, es solo de 500.000 entre los candidatos que puntean. Eso es muy poco e indica que el país está fraccionado.

¿Mejor dicho, con cuántos votos se ganan estas elecciones?

La gana el candidato que logre levantar tres millones y medio de votos.

¿Y de donde saldrán?

De los seis millones que votaron por los otros candidatos.

¿Y de los blancos y de los abstencionistas?

Sí. Digamos que sumado todo, del otro lado hay siete millones de votos conquistables. Un millón 900.000 son de Marta Lucía, otro millón 900.000 de Clara, 1 millón de Peñalosa, 700.000 en blanco, más un millón que no salió a votar. Siete millones que dicen: ninguno de estos dos me gusta. Y de los seis que sí votaron, la mitad más o menos quieren a uno o quieren al otro. Es una situación muy interesante que hace que la segunda vuelta se justifique.

¿Por qué?

Para que no nos pase lo que nos pasó con Petro, que fue elegido alcalde con el 30 por ciento de los que votan. Vamos a llegar a que uno de estos señores se va a meter siete millones de votos. Será una contienda muy cerrada.

Y la pregunta es: ¿cuál de los dos tiene más chance para crecer?

Ese es el tema. Los escándalos ayudaron a que los que no iban de primera crecieran pero tienen dos narrativas distintas. La narrativa de narco+ plata+políticos es más fácil de entender para la gente que la narrativa hacker-guerrilleros. Las palabras utilizadas en el primer escándalo son más fáciles de ‘comprar’ o de entender para los colombianos que la otra. Me demoré 20 minutos en explicarle a mi mamá que es un hacker que está ‘chuzando’ a gente de la política. La primera narrativa es más comprensiva.

O sea que hizo más daño la historia de J. J. que la del ‘hacker’…

Así la segunda tenga más verdad, no sé. Y lo otro es que Zuluaga está sumando.

¿Sumando más allá del uribismo?

Voy a citar a Uribe. En una convención organizada por Fabio Valencia, él invita a 800 y votan 2.000. ¡Y eso fue lo que pasó! Pero esa convención quedó dividida entre zuluaguismo y pachismo y por eso Zuluaga no subía del 8 por ciento. ¿Qué hizo Óscar Iván que fue muy importante? Construir el uribismo que hoy suma entre el 15 y el 20 por ciento.

Además, yo creo que el uribismo voto todo, mientras el santismo se distrajo por ahí…

Votó todo. Pero hoy claramente el uribismo duro es el 14 por ciento que sacaron al Senado, y Zuluaga lo ha subido casi al 20 por ciento. Zuluaga ha sumado, indudablemente.

¿Pero llegó a su techo?

No creo. Puede seguir sumando y seguramente seguirá sumando.

¿Y Santos?

Óscar Iván ha hecho la campaña que le tocaba que era unificar el uribismo y está aportando temas. Para pasar de los 3’7000.000 a los 7’500.000 que necesita cualquiera de los dos para ganar, tendrá que verse si es capaz de moverse al centro o no. Y tengo la sensación de que Zuluaga tiene más dificultades de moverse al centro que Santos.

¿Acaso el presidente Santos no está en el centro?

Sí, pero hay más cosas en el centro que es más fácil que Santos junte. Luego, ¿qué es más sencillo: una alianza contra Santos o una contra Uribe? Pues yo tengo la sensación de que es más fácil una alianza contra Uribe.

¿A Santos le hizo daño el jueguito de hacer alianza con Petro en Bogotá?

No creo que le haya quitado un solo voto, pues el grueso de los antipetristas son uribistas. Creo que el petrismo no suma muchos votos y sí le puede alinear gente.

¡Es que con Petro al hombro, Santos sacó 400.000 votos en Bogotá, una vergüenza!

Sí, es cierto. Pero le voy a decir: en esta campaña hay tres temas que emocionan a la gente y cuando digo que emocionan es que todos los colombianos en la mesa del comedor tienen una posición en cualquier orden: Petro, Uribe y la paz. Lo que vamos a ver ahora es un par de campañas que, si yo estuviera en la de Óscar Iván, lo que haría es callar a Uribe; mientras que si estuviera en la de Santos, trataría de que Uribe hable. Uribe no le respondió a Gaviria nada. Y va a tratar de aguantarse. Lo que debe tratar de hacer Gaviria es picar a Uribe y Óscar Iván, de esconder a Uribe porque es un lastre para moverse al centro. Por ese mismo motivo Santos tiene que hacer hablar a Uribe.

¿Cree en la crítica de que los medios están alineados con Santos?

Uno podría decir que los directores podrían alinearse con uno u otro, pero alinear a los columnistas o a los periodistas de base es mucho más difícil. Y si parece que hoy lo están es porque la campaña de Zuluaga cometió un error. ¡Maneje usted un columnista! Y la mayoría ya cantó su voto: muchos, siendo antisantistas, han dicho que lo prefieren a Zuluaga.

¿Y eso por qué?

Él se venía presentando como el uribista transparente que no mentía y era bueno. En sus declaraciones sobre el hacker quedó, frente a los columnistas y a los periodistas de base, como un mentiroso.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para  EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.