La felicidad apenas florece para Lady Tabares, la 'vendedora de rosas'

La felicidad apenas florece para Lady Tabares, la 'vendedora de rosas'

'Para mí, la felicidad es estar con mis hijos, verlos dormir, sentir su respiración'.

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21 de mayo 2014 , 07:17 p.m.

El 7 de mayo salió de la cárcel a su casa gracias a que logró arresto domiciliario, después de intentarlo por muchos años. Lady vive hoy momentos plenos de felicidad y Elenco estuvo en exclusiva compartiendo con ella sus primeros días
al lado de sus hijos.

¿Tiene todo empacado? ¡Alístese que la voy a sacar!”. Las frases que siempre quiso oír durante 12 años que vivió en la cárcel El Pedregal y que el pasado 7 de mayo sorprendieron a Lady Tabares, la dejaron paralizada.

“¡Una libertad hermosa para Tabares!, ¡Tabares, no te vamos a olvidar!, ¡Tabares, te vamos a extrañar!, ¡Lady, perdoná lo malo!, ¡Dame el autógrafo para mi mamá!”... Y en medio de los gritos de alegría de sus compañeras de prisión, la ‘vendedora de rosas’ volvió a la libertad, aunque por lo pronto es una libertad a medias: “Repartí autógrafos, los que no había dado en 12 años de prisión. Cuando ingresé a la cárcel fueron muchas las veces que me pidieron autógrafos, pero esta vez… Creo que todas las del patio se quedaron con uno para alguien”.

Dicen que la vida es un camino lleno de rosas y de espinas, pero el de la famosa ‘vendedora de rosas’ de la cinta de Víctor Gaviria (1998) ha sido más espinoso que otra cosa. A la edad de 4 años, Lady no jugaba con muñecas sino que acompañaba a su madre a vender rosas, hasta el día que se perdió entre los tumultos de gente, siendo encontrada cinco años después.

Así comienza su dolorosa vida, más dura que la del personaje que la llevó a la fama y a tantas alfombras rojas, incluida la de Cannes.

Esquiva ha sido la felicidad para ella; y efímera, como la que acarició cuando se convirtió en actriz, probó la popularidad y ‘atravesó el charco’ para codearse con celebridades mundiales del séptimo arte en Europa. Una nube de la que tuvo que bajarse un año y medio después, cuando se acabó el encantamiento y volvió a las calles de Medellín para hacer lo que mejor hacía: vender rosas.

En 2002, Lady volvió a ser noticia cuando la detuvieron y condenaron a 26 años de prisión por su participación en los delitos de hurto y homicidio de un taxista.

Hoy tiene atisbos de felicidad, sobre todo al poder abrazar a sus dos hijos en la intimidad de su casa, en el barrio Puerto Bello en Bello (Antioquia), a la que pudo volver hace dos semanas gracias a la medida de arresto domiciliario que le permite dormir junto a los suyos.

¿Qué es la felicidad para usted?
¡Esto! Este momento que estoy viviendo, y sé que me va a durar por mucho tiempo, pues la felicidad es algo de tiempo largo. Las alegrías son algo momentáneo. Para mí, la felicidad es estar con mis hijos, verlos dormir, sentir su respiración, verlos levantarse, prepararse para el colegio, estar con mi mamá (Magdalena Tabares)...

¿Qué le dicen sus hijos? (Julián, de 10 años, y Andrés, de 13).
Me abrazan, me besan, me dicen “Te amo, ma”. Les digo que también los amo. Son atentos, muy juiciosos y obedientes. ¡Estoy muy feliz con ellos!

Han pasado varios días en casa...
No he podido aterrizar. He estado mucho con mi familia, mis hijos, los amigos que han venido a verme...

¿Por qué no ha podido ‘aterrizar’?
Veía esta posibilidad tan lejana, que ahora que es real no puedo creer que sea verdad. Me levanto muy temprano y mi mamá me dice: “Acuéstese que no está allá. Está en su casa”.

Hace un mes le habían negado la libertad domiciliaria...
Estaba en plena obra de teatro Roberto Zucco, que estaba para concurso para el pasado Festival Iberoamericano de Teatro, no leí bien, pero decía libertad domiciliaria negada. El martes 6 de mayo recibí otra notificación y quedé en shock. Luego, al día siguiente, me llegó la notificación final después de que el CTI y la Fiscalía investigaron que no tenía más procesos.

¿Cómo se produjo su salida?
Fue a las 5 p.m. del 7 de mayo que la dragoneante del patio me dijo: “Alístese que ya la voy a sacar”. Quedé petrificada, y las compañeras de cuarto me dijeron: “¡Qué hubo, Lady!, ¡reaccione!”. Solo me faltaba la almohada; lo básico lo tenía por fuera llegado el caso que no saliera ese día. Todo el patio se tiró a las rejas, me gritaban cosas muy bonitas. Fue muy bonito. Recibí muchas cartas de aliento, me decían que era alguien que les dejaba cosas buenas.

¿En qué pensaba cuando iba rumbo a su casa?
Ese trayecto de la cárcel a la casa se me hizo eterno. Me comió la ansiedad, me maree, vomité, me dio de todo.

Y cuando llegó…
Toda mi familia estaba afuera con mis amigos, había cámaras, mucha gente. Escuchaba los gritos de “Lady, te amamos”, y había un letrero grande que decía “Bienvenida a casa”, muchas flores, el balcón con muchas bombas, todo el mundo me abrazaba, y yo no sabía qué hacer.

¿Qué hicieron después, en la intimidad de su casa?
No quedamos solos muy rápido. Se fue la prensa, pero se quedaron mis amigos tomando fotos. Trajeron dos cajas de gaseosa porque yo no podía beber, solo una champaña para celebrar con mis hijos, con mi mamá... luego llegaron los mariachis que me trajo mi hermana Angie. Cuando todo el mundo se fue, nos acostamos.

¿Cómo fue esa primera noche en su cama?
Fue extraña. No podía dormir.

¿Lloró?
No he podido llorar. Soy como loca haciendo de todo; no puedo estar quieta. Mi mamá me dice que descanse, pero voy a la terraza, bajo, barro... A veces me meto el cepillo de dientes y la crema en el bolsillo, y mi mamá me los saca y me dice: “¡A ver! Ya no estás allá, estás en tu casa”.

Vivió su primer Día de la Madre después de tanto tiempo…
Me regalaron rosas, las primeras después de estos años tan amargos. Me preguntaban a toda hora qué quería comer y me siguen preguntando. A todo le digo que sí. Todo ha sido tan lindo...

¿Sus hijos la visitaban en la cárcel?
Si fueron tres las visitas de mis hijos en El Pedregal, fueron muchas, porque es muy maluco el ingreso. Pero manteníamos comunicación por teléfono.

¿Cuál es su sueño inmediato?
Al llegar encontré la casa muy caída, como muy dejadita. Mi sueño es pararla, porque de todas maneras fue un sueño que me cumplieron hace mucho tiempo el Canal Caracol y el señor Yamid Amat. Esa es mi prioridad, organizarla, y algún día me gustaría estudiar medicina forense.

¿Y la actuación?
Es algo que no tengo muy seguro. Por mucho tiempo pensé que me quería alejar de ese mundo... es muy complicado todo este cuento de la fama. Ahora quiero estar con mi familia, aprender a tener una convivencia que empieza a tener cambios.

¿Ha visualizado su futuro?
Me he proyectado en muchas cosas, pero no me enfoco mucho en un futuro porque dejo de vivir este presente.

¿Qué dejaron estos años de prisión?
Mucha sabiduría, el gran don de la paciencia y las ganas de seguir adelante.

¿Dejó amigas?
Una o dos, y no las voy a olvidar. No pienso abandonarlas.

Las personas que salen de la cárcel no quieren volver ni de visita…
¡Ay, no, yo tampoco! Allá no quiero ir ni de visita.

Si le llegaran a pagar una platica por producir su vida en TV, ¿se ha imaginado que haría con ella?
No sé.

¿Qué error no volvería a cometer?
Volver a tener gente desconocida en mi casa.

¿Cómo va su salud?
Sigo afectada por el vértigo.

Ya ha hablado de su gusto por las mujeres. ¿Tiene pareja?
No es nuevo. Esa fue una parte que tuve que encontrar, aceptar y querer. Llevo un año y medio sola, y así estoy bien.

GLORIA FRANCO

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