Colombianos ganan premio mundial por conservar una tortuga gigante

Colombianos ganan premio mundial por conservar una tortuga gigante

Obtuvieron el 'Archie Carr', por un estudio que ayudará a la preservación de la tortuga laúd.

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14 de mayo 2014 , 05:15 p.m.

El premio Archie Carr es el premio más importante que se entrega en el mundo a estudiantes que trabajan por la conservación de las tortugas marinas. Y este año lo recibieron dos colombianos, los biólogos egresados de la Universidad de Antioquia Cristian Ramírez Gallego y Karla Barrientos Muñoz, por una investigación que le abre una nueva puerta a la preservación de la tortuga laúd, también conocida como caná (Dermochelys coriacea), presente en Colombia, especialmente en Acandí (Chocó), pero que está en peligro crítico de extinción.

Por la falta de recursos para la investigación en conservación, que contrastan con la abundancia de trámites para lograr permisos que permitan hacer indagaciones en campo en Colombia con tortugas marinas, Ramírez y Barrientos tuvieron que continuar sus estudios con una beca de la Universidad de Puerto Rico, donde hacen una maestría en la sede de Río Piedras.

Allí pudieron establecer que la tortuga laúd, la especie de reptil marino viviente más grande del mundo, la cual pasa cerca del 90 por ciento de su vida en el agua y que, además, logra migraciones oceánicas muy largas, tiene una gran diversidad genética para esta región del Caribe, un hallazgo que permitirá tomar decisiones más acertadas a la hora de diseñar medidas de protección.

Ramírez explica que antes del estudio, que sobresalió entre otras 240 ponencias de todo el mundo, se pensaba que los ejemplares de la tortuga laúd de esta parte del mundo eran genéticamente similares, es decir, constituían una misma ‘familia’ dentro de la cual se reproducían.

“Ahora sabemos que entre los 95 y 130 kilómetros de costa de Puerto Rico hay dos grupos genéticos distintos (lo cual suele aparecer más allá de los 500 kilómetros), lo que permite saber que las hembras anidantes en la isla pertenecen y se reproducen con dos diferentes grupos del Caribe”, dicen los estudiantes.

Esto permite concluir que un grupo se mueve en la zona noroccidental de Puerto Rico y se relaciona con ejemplares de La Florida (EE.UU.), República Dominicana y Costa Rica, y posiblemente con los de Colombia y Panamá, países en donde aún no se han adelantado estudios genéticos. Y otro grupo se consolida en la parte oriental, que tiene más contacto con aquellas laúd que anidan en las Islas Vírgenes (EE.UU.).

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica a la tortuga laúd como una especie en peligro crítico de extinción. La disminución de sus poblaciones ha sido del 80 por ciento en los últimos 10 años, principalmente en el Pacífico. Por ejemplo, en la costa mexicana sobre este océano, han mostrado un descenso drástico de hasta el 90 por ciento, esto debido a la pesca incidental, la explotación insostenible de sus huevos y la cacería dirigida para consumir su carne. A esto se suma la destrucción de sus playas de anidación, alguna de las cuales han desaparecido por el aumento del nivel del mar y la erosión costera.

Y precisamente por eso es que una investigación como la de los colombianos resulta definitiva. Ramírez, oriundo de Cartagena, explica que aunque las poblaciones en el Atlántico de la tortuga laúd han aumentado o se han mantenido estables, conocer ese detalle genético y la existencia de una distribución compartida entre diferentes naciones como especie migratoria, permite dar soporte a políticas de preservación regionales y a la posible creación de corredores biológicos más efectivos y ambiciosos.

"Con esto empezamos a definir los límites poblaciones para los sitios de anidación de esta especie, podremos tener en cuenta los resultados para los censos de nidos y saber que, si la especie reduce el número de nidos en un lugar, probablemente pueda estar anidando en otras playas dentro de aquella genética compartida", concluye la investigación, que tuvo el apoyo de Kelly R.Stewart, de la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (Noaa); Ximena Vélez-Zuazo, del centro de conservación Ecoceánica, de Perú, y del biólogo Carlos E. Diez, del programa de Especies Protegidas de Puerto Rico. También participaron los Grupos Tortugueros Comunitarios de este estado asociado de Estados Unidos.

Tanto Ramírez como Barrientos esperan extender sus estudios a la zona de Acandí, en territorio nacional, donde está el santuario de flora Playón-Playona, que protege una de las más importantes zonas de anidación de tortugas laúd en el planeta.

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