Los elefantes blancos / La Feria del Arte

Los elefantes blancos / La Feria del Arte

El reto de Carlos Garaicoa era crear una obra sobre Bogotá para el magnífico espacio de NC-Arte.

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11 de mayo 2014 , 04:58 p.m.

“Recorrí la ciudad y los vi”. Y se enamoró de ellos con la voracidad de un cazador; contrató a un conductor y recorrió la ciudad para encontrarlos y dispararles con su cámara fotográfica. El reto del artista cubano Carlos Garaicoa era crear una obra sobre Bogotá para el magnífico espacio de NC-Arte (cra 5.ª n.° 26B-76). Y era un reto mayor. Para Garaicoa, Bogotá, Colombia, es un punto clave en su cartografía vital. Hace prácticamente 15 años, José Ignacio Roca organizó una inmensa exposición suya en el Museo de Arte del Banco de la República. “Apenas tenía 33 años”, recuerda Garaicoa.

Y todavía se asombra por todo lo que generó esa muestra. Y las expectativas que despierta su regreso. Por eso tenía que salir a cazar.

Garaicoa siente una fascinación total por la arquitectura y la política; su obra temprana ofrece un recorrido visual por La Habana en ruinas y deja que el espectador saque conclusiones de todo lo que significa ese estado de quietud, polvo y abandono. Garaicoa nunca ha abandonado esa mirada triste, melancólica y rebelde.

En Bogotá, tras un recorrido por la avenida Circunvalar, encontró dos edificios a medio hacer. Y supo que tenía que pedirle al taxista que parara y sacar su cámara fotográfica; tomó las fotos por fuera y logró entrar en sus ruinas. Y decidió seguir; encontró seis edificios más, seis elefantes blancos que, para él, son el ejemplo perfecto de la desidia; el ejemplo de lo que hacen los que toman decisiones equivocadas. Las fotos de estas edificaciones sin gloria fueron apenas el punto de partida. La exposición de NC-Arte, ‘Línea rota de horizonte’, son las maquetas gigantes de estos lugares.

Con las fotos en la mano, se reunió con su equipo de arquitectos e imaginaron estos lugares; Garaicoa intervino las maquetas con posibles esculturas en sus plazas de cemento crudo: su mano, una esfera de cristal e incluso dejó que el artista y grafitero Toxicómano pusiera su firma de spray en sus paredes. Alrededor –también– hay dibujos hechos con hilo –hay uno que pudo tener 12 metros de altura– de esos edificios imposibles. Los elefantes blancos son un problema universal, dice Garaicoa. Y por eso, hay dos edificios ucranianos, uno de ellos –un gigantesco y dibujo– ejemplifica los sueños estúpidos de algunos: se trata de un edificio con forma de una nave espacial.

En un aparte hay una serie de fotos impresas sobre hueso que trazan una metáfora entre los elefantes blancos y los huesos humanos: las fotos de los edificios están acompañadas por radiografías. Garaicoa tiene otra exposición en Flora Ars Natura. Y ofrece otro motivo de peregrinación en esta ciudad que, para muchos, es un gigantesco elefante blanco.

FERNANDO GÓMEZ ECHEVERRI
Columnista de arte
@LaFeriaDelArte

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