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Indígenas denuncian que falsos chamanes preparan yagé con burundanga

Indígenas denuncian que falsos chamanes preparan yagé con burundanga

Tomas de yagé piratas preocupan a taitas porque ponen en riesgo la vida de quienes desean conocerla.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
04 de mayo 2014 , 09:09 p. m.

Solo en Bogotá la toma de yagé se ha vuelto tan popular que se pueden realizar más de 80 rituales cada fin de semana. Esta planta atrae no solo a nacionales, sino también a decenas de extranjeros, que, seducidos por su poder ‘mágico’, se adentran en la selva para probar la ‘planta sagrada’. Es el caso del británico Henry Miller, de 19 años, fallecido hace una semana tras varias tomas de yagé, lo que ha llevado a algunos taitas a plantear la necesidad de volver a la esencia del ritual.

“Nuestra medicina se ha ido, sin mayor control, de la selva a las ciudades. Entonces, muchos blancos que han visto o participado en los rituales creen que esto es cuestión de un día, pero están equivocados. Yo, que tengo toda mi vida en esta práctica ancestral, no he terminado de aprender”, cuenta el taita siona Juan Aguaje, de 64 años de edad y con más de 40 practicando rituales sagrados con el yagé.

Para él, hoy muchos taitas se han vuelto comerciales y se han olvidado de la verdadera esencia del conocimiento ancestral, que consiste en llevar el ‘remedio’ a quien lo necesite, desde el punto de vista espiritual, físico y mental. Dice que, además de la toma, hay que saber sembrar la planta, prepararla, e identificar y orientar a quienes la necesitan. Hoy, muchos se ‘vuelan’ esos pasos para convertir la actividad en un negocio. (Lea también: Investigan a tres indígenas por muerte de joven inglés con yagé)

Al hacer referencia al caso Miller, que participó en los rituales del taita Guillermo Mavisvoy, de la etnia kansá, en el alto Putumayo, Aguaje, asegura que el yagé no mata en ningún caso.

Sin embargo, señala que lo ocurrido puede ser una advertencia para reflexionar sobre la tendencia a tomar yagé como si fuera una droga cualquiera.

Una tradición en riesgo

En la puerta de entrada a la Amazonia, los taitas, que por siglos han practicado la medicina indígena, comparten la preocupación por el futuro de sus remedios sagrados. Denuncian que muchos jóvenes de la región se han autodenominado chamanes y ofrecen sus servicios sin conocer a fondo el poder de esta planta selvática. Por ejemplo, Aguaje estuvo internado en la selva por más de 12 años con sus abuelos o taitas para estudiar la planta, hasta que lo autorizaron para que pudiera ejercer.

“No es ningún alucinógeno; lo que pasa es que muchos irresponsables le están echando a la ayahuasca una planta que se llama borrachero, conocida en la ciudad como burundanga, la cual, al contrario del yagé, es peligrosa y no permite que quien la tome esté consciente de lo que está pasando”, recalca el taita. (Lea: Yagé: rito, no negocio peligroso)

Cada toma vale entre 50.000 y 400.000 pesos, de acuerdo con el precio que tasa el supuesto chamán, pero en internet se están ofreciendo toda clase de servicios. En algunas páginas, incluso, se ofrece yagé embotellado, lo que constituye un peligro, advierten los taitas. Un solo litro puede llegar a costar 100.000 pesos.

En Tibacuy (Cundinamarca), por ejemplo, Visión Chamánica, entidad dedicada a dar a conocer el yagé y sus beneficios, realiza talleres terapéuticos. Su director, Ricardo Díaz, explica que “para tomar yagé hay que prepararse física y mentalmente. El que crea que esta es una droga recreativa para pegarse una traba está muy equivocado. En realidad, aquí estamos hablando de una purga física, mental y espiritual”.

Díaz asegura que la mayoría de las personas que asisten a los rituales tienen un alto grado de escolaridad y que lo que buscan es “encontrarse con su espiritualidad, establecer rutas sanas de vida y comprender su existencia y su contexto con el mundo y con respecto a los demás”. (Lea: Así se vive una ceremonia ritual de yagé)

Diana Rico, reconocida productora audiovisual, quien presentó por muchos años el programa 'Cine Arte', de Caracol Televisión –junto con el desaparecido Bernardo Hoyos–, toma yagé, pero advierte que esta bebida “no es para todo el mundo. El yagé trae una experiencia fuerte, que requiere un compromiso de vida y tampoco es de tomarlo un solo día y ya. Cada quien le pone un propósito a la planta. Para unos es sanación, para otros es profundización en un asunto en particular, como las artes, por ejemplo”. Rico recomienda que, para no caer en manos de inexpertos, es conveniente informarse con instituciones u organizaciones indígenas reconocidas, como la Organización Nacional Indígena (Onic) o la Unión de Médicos Yageceros de la Amazonia Colombiana (Umiyac), con sede en Mocoa (Putumayo).

El papel de la planta en la medicina amazónica

Entre el 24 y el 28 de julio del año 2000, la Unión de Médicos Yageceros de la Amazonia Colombiana (Umiyac) se reunió en el resguardo indígena de Buenavista, en el río Putumayo, para aprobar un código de ética médica indígena, en el que explica qué es el yagé y su importancia curativa.

Según el acuerdo, el yagé es el ‘rey de los vegetales’ y la madre de todas las plantas medicinales.

“Con él aprendemos nuestra sabiduría, conocemos las plantas medicinales y los remedios de la naturaleza para el diagnóstico de todas las enfermedades y curar muchas de ellas”, dice.

También califica como intransigentes las afirmaciones de la medicina occidental, que califica al yagé como una planta alucinógena, tóxica y que induce al ‘vicio’.

Países como el Reino Unido y EE. UU. la han prohibido.

El taita que atendió al joven británico

El chamán Guillermo Mavisvoy, que guio al joven británico que falleció tras varias tomas, ha asegurado a las autoridades judiciales del Putumayo que Henry Miller llegó hasta su maloca a pedir la preparación de manera voluntaria y que en todo momento estuvo atento para ayudarlo. El taita está pendiente de cualquier consulta de las autoridades.

ELVIS MARTÍNEZ BERMÚDEZ
Enviado especial de EL TIEMPO
MOCOA (PUTUMAYO)

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