Párroco está a punto de quedarse sin su iglesia

Párroco está a punto de quedarse sin su iglesia

Iglesia es causal de discordia entre vecinos y cura. Terreno pertenece al municipio.

21 de abril 2014 , 07:08 p.m.

Después de Semana Santa, a la improvisada parroquia San Agustín, en el norte de Cali, se le están agotando los días para el cierre obligatorio de sus puertas.

El templo tiene guaduas y un techo de zinc, que sirve para la reunión de los fieles católicos desde hace seis años en el barrio Villa del Prado. El cierre es lo que menos quisiera el padre José de Jesús Gómez, pero la Alcaldía, a través de Bienes Inmuebles, sostiene que no se puede edificar un templo.

En reserva se comenta que hay, de por medio, intereses de otros grupos religiosos de no permitir ese templo en la comuna 5.

“Hace 14 años la parroquia está aquí y realmente hace seis se hizo la parroquia, detrás de un centro comercial”, cuenta Gómez, párroco encargado desde hace tres meses.
Valiéndose de machetes y sus propias manos, los vecinos empezaron a recuperar el sector entre la carrera 4 y 4B, con calle 69, donde se presentaba consumo de droga. Al despejar el terreno decidieron levantar su iglesia y ahí celebrar las misas, pero no contaban con lo que vendría después.

“El terreno pertenece al municipio, que a su vez le permite a la comunidad usarlo, siempre y cuando no se construyan iglesias”, dijo Alfonso Otoya, director de la Subdirección de Recurso Físico y Bienes e Inmuebles de Cali.

De acuerdo con lo estipulado por el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), las zonas verdes deben ser destinadas en un 30 por ciento a edificaciones como casas comunales o parques y el otro 70 por ciento a zonas verdes, los 2.120 metros cuadrados donde está la iglesia no se pueden prestar para la construcción de templos religiosos, ya que, entonces, se tendrían que ceder terrenos para diferentes cultos.

“Como comunidad no estamos en contra de que se construya una iglesia, ni más faltaba, lo que pasa es que ya está descartado porque de Bienes e Inmuebles nos explicaron el porqué de la respuesta negativa, es necesario que construyamos una caseta comunal, para beneficio de todos”, dice Narda Heredia Carrillo, presidenta de la Junta Comunal del sector.

Varios vecinos insisten que hace seis años, el sector se prestaba para robos, violaciones y como punto de encuentro de vendedores y consumidores de drogas, hoy la cara es otra, a pesar de la improvisada edificación.

El año pasado, monseñor Darío de Jesús Monsalve, remitió un oficio para que se permitiera construir la iglesia, pero la respuesta de María Fernanda Penilla, subdirectora de Recursos Físicos y Bienes Inmuebles, fue: “Desde el 2011 se les informó que la edificación debía ser retirada, ya que el espacio es entendido como zona verde y no se puede construir ningún tipo de iglesia. En visita realizada se observó que la orden no fue acatada y que por el contrario intentaron levantar la edificación en ladrillo, sin los papeles debidos, por eso se les pide de manera formal que terminen con la construcción”.

Aunque la Junta Comunal no quiere que las cosas se malinterpreten, el párroco se encuentra decepcionado con las cinco cartas de desalojo y dice que “una iglesia no le hace daño a nadie”.

El Concejo, a través de su presidencia, se propone estudiar alternativas para la polémica urbana.

REDACCIÓN CALI

 

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