Un club para las 'malas madres' del siglo XXI

Un club para las 'malas madres' del siglo XXI

Reivindican su identidad femenina más allá de los hijos. No son perfectas ni quieren serlo.

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19 de abril 2014 , 11:56 p.m.

Margarita Plaza, una bloguera española de viajes, recibió una nota de la guardería de su hija que la dejó sin palabras: “Me he tomado la libertad de cortarle las uñas a su hija”. Por supuesto que no pudo evitar sentirse de lo peor por tamaño descuido, así que, en medio de la pena, decidió compartir la anécdota con su grupo de desahogo en Facebook: el Club de las Malas Madres.

Casi 300 mujeres le dieron ‘me gusta’ a su historia y otras 100 respondieron entre risas: “Sí, también me ha pasado”. Esto demuestra que Margarita no está sola. Las ‘malas madres’ son muchas y ahora se reivindican en la web: mamás que no recuerdan la hora de los antibióticos, que olvidan llevar a sus hijos a la guardería, que llegan tarde a recogerlos, que se hacen las sordas cuando en la noche el niño pide un vaso de agua desde el otro cuarto, que a veces quieren hacer las maletas y huir, que no se obsesionan con montar cada gesto de sus pequeños a una red social o que simplemente quieren un momento de intimidad para seguir siendo ellas.

“Detrás de toda #MalaMadre hay una sociedad que te mira de reojo porque no cumples las normas, tienes metas en la vida y planes en los que no entran tus hijos”, dice el manifiesto de este club, que en los últimos cuatro meses se ha popularizado en España y que ya tiene adeptas en América Latina. “Somos madres, sí. Pero también mujeres y no queremos perder nuestra identidad. El Club es un grito para decir eso que políticamente parece incorrecto: no somos las madres perfectas”, declara Laura Baena, la fundadora y madre de una niña de 2 años, de quien –confiesa– no tiene ni una sola foto impresa; es más, perdió todas las digitales.

“A veces no creen que soy madre porque mi camisa no está manchada y porque tengo el pensamiento impuro de dedicar más tiempo a escribir, a viajar y a buscar mi identidad”, confiesa Laura, quien también cree que ser mala madre solo es posible cuando existe un #buenpadre que apoya, “que cocina mal, pero lo intenta; que no combina colores y que es sordo como una tapia en las noches”. Y tampoco sin una #buenaabuela, “que lo critica todo, pero con amor”, que recibe a los niños los fines de semana y que comprende los afanes de las nuevas madres.Ese estilo de utilizar hashtags (o etiquetas) y de acompañar el sitio web del club con imágenes de mujeres del siglo pasado que se ufanaban de sus hogares ideales hace parte del diálogo de esta “comunidad emotiva”, que ya suma 2.500 mujeres suscritas (clubdemalasmadres.com), más de 10.000 fans en Facebook y unos 100 seguidores diarios en Twitter.

He llegado a renegar de mis hijos –cuenta entre risas Paula Sánchez-Dopico– “cuando arman berrinche en la calle y estoy harta de verlos llorar y de que me miren los transeúntes que pasan por ahí. He dicho: ‘Huy, qué niño tan maleducado, ¿de quién será?’.”

Antes de llegar al Club ella conocía el blog La niña sin nombre, de Laura Baena, donde ocasionalmente publicaba notas en la sección ‘Mala madre’; luego encontró la cuenta en Twitter y comenzó a interactuar con tanta frecuencia que desde el otro lado de la pantalla la consideran ‘la musa’ del club. Paula es una ‘trimadre’ (como se autodenominan las mujeres con tres niños), con hijos de 9, 6 y 3 años. Se dedica al mercadeo promocional y, como otras socias del club, se considera una madre 2.0. De hecho, casi un 50 por ciento de las suscriptoras a ‘Malas madres’ tiene un blog o cuentas activas en las redes sociales. La mayoría oscila entre los 25 y los 45 años.

Una crítica social

“No podemos llegar a todo, no vamos a ser las Mary Poppins perfectas, bajemos los pies a la tierra: soy la mejor madre que puedo ser, soy humana”, insiste Sánchez-Dopico, que incluso en redes sociales se llama @yonosuperwoman.

Precisamente, Baena asegura que el club es una crítica a todas las imposiciones que la sociedad le recarga a la mujer. “Nos dicen que ‘las madres que trabajan son superwomen y tienen superpoderes’. Y no, no los tenemos. Te pones unas metas tan altas que de repente llega la culpa, la frustración”, dice.

Esta perspectiva de las malas madres se relaciona con un cambio generacional en la manera como las mujeres afrontan la maternidad. Para este club de europeas, la generación anterior creía que esa experiencia era el centro de su identidad y, por lo tanto, cuando los hijos se marchaban de las casas muchas de ellas acababan afectadas por el síndrome del ‘nido vacío’. Algo distinto ocurre ahora, cuando la crisis empieza para algunas mujeres en el momento en que saben que serán mamás y se enfrentan al reto de cómo encontrar el equilibrio entre ser buena madre y no dejar sus metas profesionales de lado. Para María Elena López, psicóloga de familia, autora de varias obras sobre educación y crianza de los hijos, el proyecto de ser madre sigue siendo importante para las mujeres, pero cada vez están más solas en la crianza porque no tienen el apoyo de sus familiares.

También asegura que el hecho de que las mujeres atiendan el trabajo y la familia produce presión y estrés porque tienen que pensar permanentemente en estrategias que les permitan cumplir con ambos roles, a lo que se suma que, aunque hoy los hombres están más vinculados a la crianza, todavía no han avanzado con las exigencias del mundo actual. El camino aún es largo.

Los trinos
Llegar a la casa y querer huir

Cada noche, a través de Twitter y Facebook, las ‘malas madres’ comparten sus experiencias de maternidad caótica, sus errores y despistes cotidianos, y hasta consejos para ser más malas y no morirse en el intento.

@MartaHarias Llegar a casa, escuchar ruidos y gritos del otro lado de la puerta y querer huir...

@Trimadre30 Leer el cuento con tan poca gracia que el hijo queda dormido en la primera página...

@Nuriade Subir al carro a las 8:56 y que la #buenahija te recuerde que no le has lavado la cara. Quitando lagañas a golpe de saliva.

Confesión en Facebook: “¡¡¡Me aburrooo en el parque!!!”.

LAURA BETANCUR
Para EL TIEMPO

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