SiembraViva, una empresa que trae alimentos de la huerta a la mesa

SiembraViva, una empresa que trae alimentos de la huerta a la mesa

El negocio de Diego Benítez promueve consumo de alimentos orgánicos y las buenas prácticas agrícolas

10 de abril 2014 , 11:18 a.m.

Dos situaciones hicieron que Diego Benítez se decidiera a que su idea de negocio viera la luz.

La primera fue el nacimiento de Flore, su hija. Nunca se había interesado por lo que comía pero, desde que su esposa quedó en embarazo, le preocupaba que los químicos con los que se cultivan los alimentos le hicieran daño al bebé.

La otra, fue la visita a un cultivo de fresas en San Vicente.

“Había dos, uno era el de las fresas que vendían y otro el de las que consumían –recuerda Benítez– Cuando le pregunté al campesino me dijo que tenía uno aparte porque las fresas que vendían tenían muchos químicos y por eso no se las comían”.

Por eso nació Siembraviva.

Primero, Benítez quería llegar a los supermercados con alimentos orgánicos cosechados por productores locales. Tiempo después se dio cuenta de que, aunque complicado, podía llegar hasta el consumidor.

“Los alimentos que comemos son manipulados por diferentes intermediarios o pasan mucho tiempo almacenados. Cuando llegan a la mesa ya están trasnochados”, asegura.

Ahí se dio cuenta que algo andaba mal en la cadena de suministro de alimentos y vio que la clave estaba en simplificarla.

Por esto, su idea se fue transformando hasta llegar a lo que es hoy, una plataforma en internet que conecta directamente a productores locales con el consumidor final que se traduce, según Benítez, en mayores utilidades para los primeros y precios más bajos para los segundos.

Hoy en día SiembraViva funciona así: el comprador ingresa al sitio en internet donde tiene cuatro opciones de canasta: la ejecutiva o para parejas sin hijos, la especial para mujeres embarazadas, la de padres de familia o la personalizada.

Después de escoger los productos y las cantidades, se llena un cuestionario sencillo con datos de contacto y dirección de la entrega.

Dos días después la canasta de frutas y verduras llega a la puerta de la casa con la promesa de que los alimentos son cultivados en su mayoría sin químicos y que no llevan más de 48 horas de haber sido cosechados.

Para eso, cuentan con 35 productores ubicados en Santa Elena, San Antonio de Prado, zona rural de Envigado, la Unión (en el Valle del Cauca) y Belén de Umbría (en Risaralda).

Todos ellos contaron con procesos de capacitación y acompañamiento por parte de la empresa permitiendo que actualmente algunos de estos cultivos sean totalmente orgánicos o que se encuentren en transición.

Además de esto, les dieron unas tabletas y se las enseñaron a manejar para que subieran a la página videos y fotos de los momentos más importantes de la cosecha.

Es por esto que, además de hacer el pedido, los consumidores pueden acceder a un perfil de cada productor y conocer al agricultor o, por ejemplo, cuánto tiempo se demora un tomate en ser cosechado y cuál es el proceso.

Esto último sumado a la importancia que representa apoyar a los agricultores locales fue lo que hizo que Ana María Posada se interesara en SiembraViva. Ella es una de las 390 suscriptoras de la empresa.

Desde hace tres años es vegetariana.

Dejar de consumir carne la obligó a buscar otras alternativas para su alimentación. Fue ahí donde conoció esta opción.
“Los supermercados siempre ofrecen lo mismo y muchas veces ni se producen aquí”, cuenta.

Fue por eso que quiso experimentar con SiembraViva. “Me han llegado por ejemplo rábanos negros, una alimento que ni conocía y se cosecha acá cerca en Santa Elena”, cuenta Posada que compra una canasta personalizada cada 15 días.

“Las personas son cada vez más conscientes de lo que consumen, además, es la oportunidad de interesarnos por un sector, de la agricultura, que ha estado muy abandonado”, concluye.

Más opciones

Además de SiembraViva la ciudad ofrece otras alternativas para las personas que buscan alimentos orgánicos. Tiendas como Colyflor, ubicada al frente de la estación Suramericana; la tienda Ceres o Saludpan, en el barrio Laureles.

Todos estos, al igual que SiembraViva, promueven el consumo de alimentos cultivados bajos los esquemas establecidos de buenas prácticas agrícolas, es decir, sin la utilización de sustancias químicas. Igualmente, estas tiendas solo comercializan frutas y verduras cosechadas por productores locales.

Jessica M. Cano
Para EL TIEMPO
Medellín

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