'Hablo inglés un poco mejor que Wachu': Adrián Lara, de Open English

'Hablo inglés un poco mejor que Wachu': Adrián Lara, de Open English

El venezolano está radicado en Colombia. Quiere ser presentador y va para 'El Desafío' en Marruecos.

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26 de marzo 2014 , 07:22 p.m.

Lleva cinco años en la campaña comercial de Open English, una empresa de inglés online, y gracias al rotundo éxito que han tenido estos comerciales a Adrián Lara le ha cambiado la vida, se ha convertido en un personaje querido y reconocido, no solo en su país sino también en el resto de América Latina, y ya firmó por cinco años más. Lo que ha ocurrido con este venezolano sucede una vez en un millón o, mejor dicho, casi nunca. Él lo sabe y por supuesto quiere aprovechar este cuarto de hora de fama para consolidar su carrera como modelo y como comunicador social, la carrera que estudió en su país.

Adrián lleva cinco meses en Bogotá, decisión que tomó a raíz de una invitación que les hicieron hace dos años -a él y a Andrés Moreno, el fundador de Open English y con quien protagoniza los comerciales- al programa del comediante Andrés López. En ese momento, Adrián, Wachu en los comerciales, se dio cuenta de que acá había oportunidades para él; se arriesgó, empacó y se vino a probar suerte y el universo conspiró a su favor porque ya está agenciado en G-4, una de las más prestigiosas empresas de modelaje del país y donde Tony Márquez (su director) se ha convertido en su promotor. Ha participado en varios desfiles y se ha robado los aplausos que les correspondían en otra época a modelos de la talla de Natalia París; los famosos quieren tomarse fotos con él y, paradójicamente, Adrián no sabe quiénes son los famosos de Colombia. Lo que sí se sabe es que en los 20 países donde se transmite el comercial, Wachu se ha robado el cariño de los televidentes.

Adrián no lo ha dimensionado, aunque lo reconocen en la calle, le gritan “chicken, rechicken, éxitoooo, Wachu”, y muchos le piden autógrafo: “Llevo cinco años haciendo esta campaña y me vine a dar cuenta hace dos años de que trascendió por algunas entrevistas que me hacían, entre ellas la de Andrés López en su programa de Direct TV, Andrés de noche. No me siento famoso, como que no lo asimilo y no lo puedo creer. En el poco tiempo que llevo aquí me ha ido muy bien, he hecho algunos desfiles, pero no sé quién es quien, no sé quiénes son los famosos, los diseñadores, los fotógrafos, y algunos de estos personajes me piden tomarse fotos conmigo. Cuando me invitan a un evento me siento perdido. Me pasó hace unos días con Natalia París. A ella sí la reconocí y le pedí que se tomara una foto conmigo, y me dice: ‘¡Ayy, si yo también quiero una foto contigo!’”. Lo que no contó Adrián es que en ese mismo evento, cuando salió él a desfilar, fue más aplaudido que la mismísima Natalia.

Nació en La Victoria, en el estado de Aragua, en Venezuela. Allí pasó su infancia y cuando terminó sus estudios de bachillerato se fue a Caracas. Desde ahí dio rienda suelta a su espíritu aventurero, que había sido fomentado por su mamá. Cuando tenía 14 años ella le regaló una boa constrictor como mascota. De hecho Adrián es de contrastes: de pollitos, hámsters y gatos pasó a esa serpiente. Para él hablar de Bertha, su boa, es lo más natural; le parecía una mascota como cualquiera: “Mi mamá me regaló esa boa constrictor arcoíris en una superpiscina que tenía troncos térmicos. La quería muchísimo, pero se fue un día, y creo que fue mejor así”.

Tras crecer en La Victoria, sus sueños por un mejor futuro lo obligaron a emigrar: “Estuve hasta los 16 años en el pueblo, cuando me gradué del colegio; y obvio, quería irme a estudiar a Caracas. Tuve la oportunidad gracias a Dios de estudiar en la universidad que quise y la carrera que quise. Soy comunicador social, me gradué, me fui a trabajar como modelo a Londres y a Milán, pues me salió un contrato. Ese había sido uno de mis sueños, irme a aprender inglés en Europa cuando terminara mis estudios”.

Y es que Adrián, sin tapujos, afirma que se fue a aprender ese inglés tan esquivo para Wachu, su personaje: “No lo hablo como Andrés Moreno, el de Open English, pero lo hablo mejor que Wachu (risas). ¡Wachu no tiene ni idea! Wachu viene de ‘wachuguar’ el inglés, es un dicho venezolano que se dice cuando alguien habla pésimo el idioma. Pero antes de viajar a Londres hablaba igual que Wachu (risas)”.

Adrián afirma que el éxito del personaje radica en su naturalidad: “Wachu es Adrián. Siempre le digo a la gente que cuando lo interpreto no es que haga la superactuación ni me meto en el personaje. Wachu tiene el carisma de Adrián, la astucia. Pero no soy tan cómico como Wachu; soy más serio. Claro que me gusta tener buena relación con todo el mundo y caerles bien a las personas”.

Es tan querido como Wachu, de eso se puede dar fe, pero lo que menos quiere el venezolano es que lo encasillen como comediante: “Siempre me gustó la TV, pero nunca me imaginé ser famoso y menos por un comercial. No me gusta la comedia y no pienso sacarle ese tipo de provecho a la imagen que tiene mi personaje Wachu. No me veo haciendo reír a la gente metido en una comedia. Tampoco me gustaría presentar un programa de chismes, pero aquí estoy escuchando ofertas”.

Lo más relevante que ha hecho en su vida es este comercial; sin embargo su incursión en el medio en Caracas fue a través de una revista: “Tan pronto me gradué de la universidad entré a trabajar para una revista que se llama Fashonite. Hacía reportajes, era una publicación de bolsillo y circulaba gratis”.

Esta revista hablaba de la vida nocturna, de moda, de reinados, de entretenimiento, ese que escasea ahora en su amada Venezuela: “Mi país tenía una vida social increíble; éramos los reyes de las telenovelas, de los desfiles, de la moda. Ya nada de eso existe. No hay programas de TV de entretenimiento. Hemos perdido muchas cosas y el entretenimiento nacional se ha ido a pique totalmente. Un niño de Venezuela ahora no es igual que un niño de hace 15 años, sea chavista o no. Hay una delincuencia desatada y la vida no tiene precio, no hay garantías. No hay un organismo de ley que tú sepas que va a velar por ti, que te permita sentirte protegido. Por eso me fui a trabajar y a estudiar fuera del país. Allá muchas personas están sin trabajo; el año pasado mataron a 24.000 personas. Tenemos una paranoia social”.

Mientras añora que la situación de su país mejore, Adrián espera ansioso una propuesta en Colombia, y que ojalá sea como presentador. En Bogotá lleva una vida tan tranquila como la que ha tenido siempre: “Nunca he permitido que situaciones difíciles me saquen de mi estado de tranquilidad. No me estreso ni por la gente, ni por las cosas que me ocurren. Soy positivo, alegre. Para mí esa es la base de la felicidad, por eso no me quedé en Londres. Me parece que la gente allí es individualista; y como por ahora Venezuela no me puede brindar ciertas cosas, pues escogí Colombia, porque me siento como en la casa de una tía”.
Y aunque se negó a comentar, debido a la confidencialidad firmada, supimos que participará en la nueva versión de El desafío, que en esta ocasión se hará en el desierto del Sahara, en Marruecos.

Por eso nos enteramos de que ha estado en entrenamientos y exámenes físicos y de salud como antesala al concurso, en el que sin duda espera lograr el ¡Éeeeexito!

GLORIA FRANCO 

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