En Hospital San Vicente Fundación luchan contra obesidad infantil

En Hospital San Vicente Fundación luchan contra obesidad infantil

'Niños en movimiento' fue creado en España y se ha desarrollado en Argentina, México y Ecuador.

07 de marzo 2014 , 11:09 a.m.

El 17 de agosto de 2013 arrancó la prueba piloto de ‘Niños en Movimiento’, un programa para combatir la obesidad infantil implementado por el Hospital Universitario San Vicente Fundación.

La iniciativa está basada en una tesis de doctorado de dos expertas en nutrición y sicología infantil del Hospital de Vall d’Hebron, en Barcelona.

En ‘Niños en Movimiento’ se les da a los menores y a sus padres herramientas desde la sicoterapia, para tratar el problema de obesidad, entendiendo que no es solo un problema de qué come y cuánto come, sino también de cómo se siente cada uno con su cuerpo, cómo se relaciona con los demás y cómo se autoaprecia.

Según la Organización Mundial de la Salud “la obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI”.

Y lo más preocupante es que los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y, por ende, a sufrir desde edades tempranas enfermedades como la diabetes y problemas cardiovasculares.

En Colombia, según estadísticas del Ministerio de Salud y Protección Social, se evidencia que del 2005 al 2010 aumentó el número de personas con obesidad del 13,7 al 16,5 por ciento, y con sobrepeso del 32,3 al 34,6 por ciento.

Nathalia Pérez Ortega, jefe de Nutrición y Dietética del San Vicente Fundación, y quien está al frente de ‘Niños en Movimiento’, asegura que la obesidad es un problema de conducta que se va cargando de generación en generación y por eso en el proceso involucraron a las familias porque son ellas, en buena medida, las responsables de lo que se come el niño.

La primera cohorte, conformada por 26 menores entre los 7 y los 15 años, terminó su proceso el 30 de noviembre del año pasado.

Ahora continúan bajo el seguimiento del grupo asistencial de obesidad infantil del hospital.

Una segunda cohorte, con 84 niños, empezará el proceso de formación el próximo 22 de marzo. En esta oportunidad participarán menores del grupo asistencial del Hospital, hijos de empleados de Almacenes Éxito, que es la empresa auspiciadora del proyecto; hijos de empleados del Hospital y algunos niños de la red educativa de las comunas 4 y 10 diagnosticados con obesidad infantil.

Teresita Alzate, nutricionista dietista, profesora de la Universidad de Antioquia con una amplia trayectoria en el campo de la educación alimentaria y nutricional, avala el hecho de que estén probando el método que conoció de primera mano en España, pero insiste en que hay que seguir trabajando e incorporando nuevos elementos coherentes con las causas de la obesidad y metodologías creadas, adaptadas o validadas en el ámbito local.

Asegura que Colombia está fallando respecto a la educación alimentaria y nutricional. "No es la familia el ámbito en el que el niño pasa la mayor parte del día. Y muchas veces, en el tiempo que pasa con ellos, no tiene el acompañamiento intencional para la formación de estilos de vida saludables".

A eso se suma que en los colegios la educación nutricional es marginal y en las tiendas escolares muy pocas veces se ofrecen alimentos saludables.

En ese sentido, Pérez quisiera que Niños en movimiento se convirtiera en un proyecto de ciudad, que involucrara a las instituciones educativas y del que no solo se beneficiaran unos cuantos niños. Pero para eso falta el apoyo estatal.

Por su parte Alzate pide mayor compromiso del gobierno promoviendo políticas que vigilen y controlen la publicidad que ven los niños respecto a la alimentación.

Y que se implemente un plan de educación alimentaria que obligue, entre otras cosas, a que las empresas retiren de las escuelas los alimentos que van contra la salud nutricional de los niños. Tarea que ya han adelantado en países como Perú y Estados Unidos.

Resultados positivos

Nathalia Pérez Ortega calificó de “muy positivos” los resultados del primer grupo intervenido. En promedio consiguieron una disminución de peso graso de 700 gramos para los niños y llegaron casi a los 2 kilos de peso graso en los padres. También hubo una reducción del perímetro de cintura en niños de 1,5 centímetros, y en padres el promedio fue de 2 centímetros

VÍCTOR CASAS
PARA EL TIEMPO MEDELLÍN

 

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