PDVSA, un gigante del petróleo cada vez más débil que arrastra al país

PDVSA, un gigante del petróleo cada vez más débil que arrastra al país

La empresa ahora produce menos, gasta más y tiene alta carga financiera.

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05 de marzo 2014 , 07:29 p.m.

Después de haber sido uno de los faros de la industria petrolera mundial, cuando en los años 70 fue la segunda firma del mundo medida por la administración de recursos propios y cuando el pico de producción de su país llegó a 3,4 millones de barriles por día en 1998 (quinto lugar en el mundo), la historia de la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) ha cambiado dramáticamente durante el régimen chavista. Lo paradójico –recuerda Luis Oliveros, economista y profesor de la Universidad Central de Venezuela– es que, al llegar al poder, Hugo Chávez dijo que la empresa tenía exceso de empleados (alrededor de 45.000) y que se iba encargar de cambiar eso. (Lea también: Venezuela: ¿por qué está en crisis la revolución?)

En el 2002, cuando hubo un paro petrolero, el mandatario la emprendió contra la alta y media gerencia. Conocedores de la situación estiman que en ese momento salieron unas 20.000 personas de primer nivel académico y técnico. Desde entonces, de forma progresiva y como parte del modelo económico estatal, se ha creado una serie de filiales de PDVSA, dedicadas a actividades diferentes al petróleo, como la importación y distribución de alimentos (PDVAL) e incluso la crianza de pollos y cerdos, y la construcción de casas, entre otras. (El venezolano tiene más dinero, pero sigue igual de pobre)

Para operar, se han creado diferentes fondos, principalmente el de Desarrollo Regional (Fonden), lo que ha menguado su capacidad de inversión. (La criminalidad se le salió de las manos a la 'revolución bolivariana')

Con una nómina de 145.000 empleados (222 por ciento más que en 1998), la empresa ya no entrega todos sus ingresos por exportaciones al Banco Central, sino que una parte va al Fonden. (La economía petrolera de Venezuela está en grandes apuroos)

Se estima que desde el 2005, este fondo ha manejado más de 100.000 millones de dólares, pero las cifras de PDVSA, cuestionadas por la demora en su publicación y por su transparencia, señalan que entre el 2005 y el 2010 entraron al Fonden 30.000 millones de dólares, equivalentes a la tercera parte de la deuda externa de Colombia al cierre del 2013. (San Cristóbal, una ciudad rebelde)

Entre tanto, mientras en quince años el precio de venta de sus crudos se multiplicó por nueve, su deuda financiera creció 534 por ciento y está en 45.000 millones de dólares.

Menos crudo y bajo ingreso real

Para Alberto Schlesinger, decano de Economía de la Universidad Sergio Arboleda, el gran drama de Venezuela es que se ganó la lotería y le tocó un Gobierno que la despilfarró, lo que se ha traducido en un retroceso en la extracción de crudo, pese a que es el país con mayores reservas (297.600 millones de barriles al cierre del 2012).

Cifras de la inglesa British Petroleum muestran que entre 1997 y el 2012 la producción de los países de la Opep subió un 27 por ciento, la del mundo lo hizo 19 por ciento, mientras en Venezuela bajó 18 por ciento.

Para Schlesinger, lo grave es que no toda la producción mueve la caja de la compañía, pues hay que restar los 110.000 barriles diarios que van a Cuba como pago por asistencia técnica de diversa índole. Además, hay un volumen importante de los convenios de la iniciativa Petrocaribe, que se entrega a los 14 países miembros en condiciones de pago de muy largo plazo.

Asimismo, con China está comprometida la producción futura, ya que con este país se creó un fondo para el financiamiento de proyectos, cuyos recursos ya fueron girados a Venezuela en yuanes (moneda china), atándolos a la compra de los mismos productos chinos.

Actualmente el país que más le genera dólares a PDVSA por su petróleo es Estados Unidos, al que se le están vendiendo alrededor de 700.000 barriles diarios, pero se prevé que a largo plazo reduzca su demanda, dado el auge de los recursos no convencionales.

El desangre de regalar la gasolina

Sin mayores recursos para el mantenimiento de su infraestructura de refinación (en el 2012 explotó y se incendió la refinería de Amuay) y producto de la política de subsidiar la gasolina, Venezuela ha tenido que importar combustible para abastecer el mercado interno, que sí paga a precios de mercado.

En el 2012, según el economista Luis Oliveros, se compraron 80.000 barriles por día y el año pasado 30.000 barriles diarios. Mientras entre el 2002 y el 2011 el consumo pasó de 240.000 barriles diarios a 329.000 barriles diarios, se calcula que el costo para PDVSA ya suma unos 4.000 millones de dólares, que se elevan a 10.000 millones de dólares (5 por ciento del PIB) tomando el costo de oportunidad, es decir, si estos productos se vendieran afuera.

A la sombra, y sin datos precisos, están las importaciones de Acpm, también masivas para sostener un parque de generación de energía de plantas térmicas, pues a pesar de tener ríos caudalosos, no existe una infraestructura de centrales hidroeléctricas.

Declive en innovación y de talento humano

Personas que estuvieron vinculadas a PDVSA creen que uno de los grandes retrocesos que ha tenido ha sido la calidad del recurso humano y en las políticas de innovación. En sus años gloriosos la empresa se caracterizó por tener uno de los personales mejor capacitados, gracias a los convenios que tenía con diferentes universidades del mundo.

Se calcula que el 90 por ciento de las personas que salieron en el 2002 hoy están ubicadas en diferentes petroleras del mundo, siendo claves en el aumento en su producción, o creando nuevas empresas.

No obstante, un consultado que vivió el auge y que ha sido testigo del retroceso rescata que todavía hay un espíritu de trabajo y una cultura de que se está aportando al país, pues a pesar de las dificultades se continúa produciendo petróleo. “Uno no puede culpar a la tropa por el desorden que tiene el general”, aseguró.

ÓMAR G. AHUMADA ROJAS
REDACCIÓN ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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