Mediocre, ambicioso e inseguro

Mediocre, ambicioso e inseguro

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15 de febrero 2014 , 08:28 p.m.

Solía tildar a Chávez de payaso, de ególatra, de sátrapa. No lamenté su muerte, pensé que era lo mejor para Venezuela, que nadie podría superar su despótico mandato ni su legado más siniestro: la división de su país en dos mitades irreconciliables. Hasta que Maduro ocupó su puesto.

Nada resulta más peligroso que un mediocre ambicioso e inseguro con bastón de mando. Un gobernante que suple su incapacidad manifiesta, su falta de carisma, formación e ideas, con gritos, insultos, amenazas, violencia, decretos delirantes y cierres de medios de comunicación independientes. Como si silenciando verdades cambiara el escenario de un país en caída libre.

Al poco de asumir el poder, se dedicó a terminar de espantar la inversión nacional y extranjera con sus erráticos controles de divisas, sus ataques verbales a los empresarios y sus decisiones arbitrarias para asfixiar toda iniciativa privada. Hace unos días, Toyota anunció que se iba y las demás compañías de carros seguirán sus pasos más temprano que tarde. Las principales compañías de tecnología de información que aumentarán su presencia en la región este año dejarán de lado a Venezuela, al igual que otros sectores.

Solo permanecerán en la bananera República Bolivariana las empresas que no tienen más remedio que quedarse, las que se enriquecen con la corrupción que han agigantado los chavistas más recalcitrantes y las que creen, como algunas aerolíneas, que todavía hay margen para el negocio. Esperemos que no vengan más adelante para que el gobierno colombiano les ayude a recuperar sus platas. Quien ponga hoy día un peso en Venezuela está de sobra notificado del desastre que lo aguarda.

Tampoco el panorama es alentador para los emigrantes colombianos, a los que Chávez consintió y Maduro acaba de restringir el envío de remesas a sus familias.

Yo comprendo que la diplomacia en todo el planeta es cínica, interesada, tramposa; que cuando se ajusta a su conveniencia, los países se juntan para apedrear, desde la atalaya de su supuesta decencia, al dictador de turno. Y si les conviene, voltean la cabeza, como hacen con Castro o con Maduro. Esa repugnante manera de actuar, aunque cargada de pragmatismo, resulta aún más decepcionante cuando la practica Colombia con sus vecinos.

Maduro cerró un canal colombiano solo porque informaba de manera independiente lo que él y sus lacayos pretendían tapar. NTN24 no cometió pecado distinto al de contar la verdad.

En lugar de salir de inmediato a sentar su voz de protesta, supongo que Santos, tan apegado a las encuestas, habrá esperado las reacciones de la calle para decidir si se deja las rodilleras puestas para inclinarse ante Maduro, las Farc y los Castro, que es lo que le provoca, o se las quita. Al cierre de esta página, viernes por la noche, seguía mudo frente a una medida propia de toda dictadura, que, insisto, afecta a un canal de esta nación.

Siempre he sostenido que ningún vecino ha sido más nefasto para Colombia que el chavismo. La Venezuela dictatorial, inestable, dividida, quebrada, aliada del terrorismo, que ha creado Chávez y ahondado Maduro, no nos conviene ni ahora con proceso de paz, ni nunca.

NOTA. Deberían dejar la parte delantera del transmilenio para las mujeres en horas punta. Si hay miles de salvajes incapaces de controlar sus instintos primarios, habrá que separarlos mientras la ciencia estudia los cerebros de los machos y descubre el sistema de combatir depravados.

Salud Hernández-Mora

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