Hay que defender la inteligencia lícita, dice el Presidente

Hay que defender la inteligencia lícita, dice el Presidente

Santos dijo que la Fiscalía no le ha informado sobre actos ilegales por supuestas interceptaciones.

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08 de febrero 2014 , 08:39 p.m.

Hasta el viernes, cuando habló con EL TIEMPO, el presidente Juan Manuel Santos dijo que no tenía información sobre actividades ilegales cometidas en el restaurante Buggly (en el barrio Galerías, de Bogotá), donde operaba un centro de inteligencia del Ejército.

Santos dijo que relevó de sus cargos a dos generales, no porque creyera que incurrieron en actividades ilegales, sino por falta de “criterio” al no reportar de manera oportuna a sus superiores sobre el allanamiento de la Fiscalía a ese lugar. (Lea también: Inteligencia estatal, ¿de nuevo desbordada?).

Lo que sí ocurrió es que el episodio de Galerías puso de manifiesto un problema mayor que llamó la atención del propio Presidente y sobre el cual ya comenzó a actuar: la fragilidad del Estado y de la sociedad frente a la amenaza cibernética.

¿Qué versión tiene usted, Presidente, de los episodios de la operación de inteligencia sobre la cual se ha hablado esta semana?

No queremos disparar y después apuntar, sino apuntar y después disparar. Se relevaron los dos oficiales, en primer lugar, para asegurar total transparencia de que nadie va a interferir la investigación, y por su falta de criterio al no informar sobre el allanamiento de la Fiscalía.

Entonces, ¿no hay prueba todavía de que los oficiales ‘chuzaron’ a los negociadores o que por su mandato eso se hizo?

Hasta ahora, si en algo han podido incurrir es en falta de criterio, pero no es ilegal. A criterio de ellos puede ser justificable decir que, como se trataba de la Fiscalía, no era problema. Pero ahí hubo un problema de criterio de ellos.

Pero la preocupación por el papel de la Inteligencia del Estado no se reduce solo a este episodio...

Claro, el asunto es mayor. Este episodio es un pequeño signo de un problema con más fondo, sobre el cual el país tiene que reaccionar y actuar. En el mundo entero, no solo en Colombia, el concepto de la ciberofensiva y ciberdefensiva, la ciberguerra, está desbordando las legislaciones.

¿Cree que una inteligencia eficaz tiene que ir a la ofensiva?

La tecnología ha desbordado las legislaciones y las instituciones. Hay que hacer frente a este fenómeno. Hoy día existe todo un caos, no solo en Colombia, sino en el mundo entero. La tecnología está a disposición de todo el mundo y los primeros en obtenerla son los delincuentes, se ha generado una situación en la que cada empresa y cada institución tienen su grupo de autodefensa cibernética. Se ha generado todo un mercado de información que se obtiene a través de grupos de mercenarios cibernéticos y atacan las instituciones, y muchas veces esas instituciones, públicas o privadas, usan la estrategia común en la guerra de que la mejor defensa es un ataque.

¿En Colombia este tipo de amenazas le han tomado ventaja al Estado?

Hoy el Estado colombiano está totalmente en pañales, porque todas sus instituciones no solo son susceptibles de ataques, sino que están siendo atacadas.

¿Y no hay medios eficaces para defenderlo?

No tenemos un sistema, tenemos que crear uno que requiere un componente legal. Hoy el Estado está maniatado. La Corte Constitucional defiende el derecho a la privacidad y la intimidad, el Estado no puede defenderse de manera eficaz de esos actos. Se requieren más y mejores herramientas.

¿Y qué van a hacer usted y su gobierno para enfrentar esta situación?

Les he pedido a los ministros de Defensa, Justicia y al de las TIC que conformen una comisión del más alto nivel, con expertos nacionales e internacionales, para que nos hagan recomendaciones sobre qué esquema debemos adoptar y qué legislación requerimos para estar a la altura de los desafíos.

¿Las amenazas de las que usted habla, Presidente, van más allá del sector Defensa?

Si usted le pregunta a la Dian cuál es su flanco más vulnerable, responderá que los sistemas de información. Quienes lo penetran son los corruptos, toman la información y la venden. Si les preguntamos a los bancos, también responderán que les preocupan los sistemas de información, porque cada día hay nuevas herramientas que los delincuentes aprovechan para cometer sus delitos.

¿Pero el Estado es más indefenso que los particulares?

Todos somos víctimas, pero la legislación dificulta más la defensa del Estado que de los particulares. En un Estado de derecho el funcionario puede hacer solo lo que la ley le permite, en cambio el particular hace todo lo que la ley no le prohíbe. Por ejemplo: la nueva forma más efectiva para detectar delincuentes y ponerlos en la cárcel es a través del ADN, y algunos dicen que el Estado no tiene derecho a hacer eso porque es violación de la intimidad. Los Estados están cada vez más débiles, no tienen la capacidad ni de los delincuentes ni de los particulares para defenderse. El Estado tiene que adecuar su capacidad legal y operativa para defender a los ciudadanos, por eso tenemos que ver qué sistema podemos poner en marcha que nos permita ser más efectivos.

¿La designación de tres ministerios tan disímiles para armar la estrategia pretende buscar un sistema que defienda todo el Estado, o solo el sector Defensa?

Este reto tiene un componente tecnológico, otro de la defensa de los derechos de los ciudadanos y otro de la defensa de la seguridad nacional. Hoy cada institución tiene su propia forma de defenderse. Algunas ni siquiera tienen cómo defender sus sistemas de información. Hoy lo que hay es una total anarquía. En este proceso de defenderse de la agresión tecnológica de los delincuentes, cada vez más sofisticada, ha llegado la hora de construir una estrategia eficaz alrededor de un sistema efectivo. No podemos demorar más en esta tarea. Este es un problema del mundo. El caso del señor Snowden, en EE. UU., tiene que ver con eso.

¿La prioridad para el caso de Colombia es un desarrollo legal?

No solo desarrollo legal, también institucional, porque hoy tenemos una política ad hoc de cada institución pública y privada. Inclusive, en nuestra propia Inteligencia, cada organismo tiene su propia forma de defenderse. Tenemos que ver si más bien hacemos todos causa común y nos defendemos todos con más efectividad, poniéndonos a la vanguardia, no a la retaguardia de la tecnología. No puede ocurrir que cada uno haga lo que crea conveniente o lo que pueda, sino que haya una estrategia común.

¿Considera esto de suma urgencia, Presidente?

Se necesita evaluar dónde estamos, porque ni siquiera sabemos dónde estamos en este campo. Tenemos una legislación obsoleta, restrictiva. ¿Cómo hace uno para hacer compatible la defensa de ciertos derechos de los ciudadanos con la seguridad nacional? ¿Con la seguridad económica? ¿Cómo hacemos para defender a los particulares de los ciberataques? Esa es la discusión de fondo que tenemos que resolver. Tenemos que tomar una decisión como sociedad, pues en estos momentos no hay una legislación adecuada.

¿Hay riesgo de que episodios como el de esta semana siembren desconfianza sobre las labores legítimas de inteligencia del Estado?

Me parece peligroso que por estos episodios se cuestione el derecho del Estado de hacer inteligencia. Un Estado que no hace inteligencia está cavando su propia sepultura. Soy obsesivo en decir que la inteligencia lícita hay que defenderla; la ilícita, no.

¿Pero hay grises entre una y otra?

Cuando hablamos de lo ilícito estamos en un terreno difícil, de acuerdo con la interpretación de unos y otros. Una cosa es lícita y para otros eso mismo es ilícito. Ahí hay que ser mucho más proactivos e ir adecuando esta legislación a los avances tecnológicos.

¿Hay algo que le diga que en el episodio de esta semana había algo ilegal?

Hasta ahora la información que tengo es que no han comprobado que ahí se haya hecho algo ilegal, pero no me quemo las manos. No sé qué pueda aparecer, porque me dicen que no han revisado todo. Los oficiales encargados de esa operación dicen que no hubo acciones ilegales, algunos medios dicen que tienen fuentes que dicen que sí. Eso nos lo va a decir la investigación de la Fiscalía.

¿Usted, Presidente, personalmente tiene o no la convicción de que se ‘chuzaba’ a los negociadores desde ese negocio?

Espero que no y presumo buena fe. Los oficiales encargados de esa operación dicen que no es cierto que estuvieran ‘chuzando’ a los negociadores.

¿Usted descarta, entonces, que el proceso de La Habana vaya a lastimarse por esto?

El proceso de La Habana no tiene nada que ver con esto. Ahora, si alguien estaba ‘chuzando’ a los negociadores de La Habana, me parece grave, eso sería ilícito, eso no podría permitirse. Y si se comprueba algo así, actuaré con toda la contundencia.

Pero yo me pregunto: ¿Para qué ‘chuzar’ a los negociadores del Gobierno si ellos me informan a mí? En la mesa hay personas muy importantes que pertenecieron a las Fuerzas Armadas. Ahí es donde uno se preguntaría, en caso de que fuera cierto: ¿Qué intereses oscuros podría haber? No tiene lógica que sea política del Gobierno.

¿En todo caso, estos episodios podrían estar indicando que hay necesidad de fortalecer y de mejorar la inteligencia militar?

Por supuesto. Cada vez más la inteligencia técnica se vuelve mas importante. Hace unos años representaba el 10 o 20 por ciento de la inteligencia que hacían los países, hoy representa hasta el 80 por ciento. Ese cambio se ha dado en pocos años por los avances tecnológicos. Ciertas guerras se hacen con aviones tripulados desde centros a miles de kilómetros de distancia del blanco. La forma de hacer inteligencia ha cambiado radicalmente. Hoy es más efectivo un ataque cibernético que un ataque con bombarderos. Puede hacerse más daño a un enemigo con un ataque cibernético que con bombas. Estamos en un mundo nuevo al cual tenemos que adaptarnos.

Usted sabe de inteligencia. No solo por su condición de Presidente, sino porque fue ministro de Defensa. ¿Colombia está bien de inteligencia? ¿Es confiable?

Nosotros no habríamos dado los golpes que hemos dado el terrorismo, el narcotráfico y los grupos al margen de la ley, sino es por la inteligencia. Nuestras fuerzas han desarrollado una buena capacidad de inteligencia. Pero, claro, se están quedando cortas en esto de la ciberguerra. Se han hecho esfuerzos para no quedarse, pero se están rezagando. Por eso, parte de la función de esta comisión es que haga recomendaciones efectivas. Yo no voy a permitir que el Estado se quede sin capacidad de defenderse.

¿No teme que todo esto mine la acción de los organismos de inteligencia?

Ese es un peligro. Pero es el tipo de debates que tenemos que dar y darlo pronto. El peor de los mundos es quedarnos quietos por temor a ser acusados de hacer inteligencia ilícita, porque ahí hay un territorio gris.

EDULFO PEÑA
Editor Político

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