'Bogotá es como el París de los años veinte'

'Bogotá es como el París de los años veinte'

La británica Kellaway publica un 'manual de instrucciones' para entender la identidad colombiana.

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08 de febrero 2014 , 05:16 p.m.

Cabello rubio, ojos azules y 1,85 metros de estatura. Es fácil reconocer a Victoria Kellaway en el Juan Valdez de la calle 113 con cra. 7.ª, donde cada día se sienta, lee, mira a la gente y acompaña su té con un poco de sol siempre que puede. Como muchos otros, llegó de vacaciones para capturar a Colombia en sus historias; pero fue Colombia quien la capturó a ella. Ya lleva cuatro años y cuando habla de los colombianos lo hace en primera persona del plural.

Bogotá transformó a Victoria de periodista a escritora y creó el blog ‘Banana Skin Flip Flops’ para contar sus aventuras. En marzo se lanza a la publicación de su primer libro, Colombia: una comedia de errores, que escribe junto al artista Sergio Liévano con lo que ella llama una “fuerte dosis de humor británico”.

¿Cómo describe a los colombianos en el libro?

Es un reto (ríe). Estamos buscando respuestas, todo con buen humor. Por ejemplo, a los colombianos no les gusta decir ‘no’. La gente de acá es muy amable porque no quiere problemas, pero a veces hay que confrontar.

¿A qué se debe?

Creo que es la historia. Con toda la violencia que hay, la gente no quiere meterse porque saben qué pasa cuando dicen ‘no’... Me siento colombiana, y espero que logremos la paz; y con ella va a llegar la hora de pensar ‘vivimos aquí, ¿qué vamos a hacer?’. La gente tiene miedo de cambiar las cosas, pero debemos tener más confianza en que podemos hacer algo sin que nada malo vaya a pasar.

¿Cómo hacerlo?

Hay que dialogar. Cuando me robaron la cédula me llamaron ‘¿quieres comprar tu cédula?’, y decidí no hacerlo porque no quería pagar dos veces a un ladrón, pero puedo entender que la gente prefiera hacerlo, porque tienen que perder todo un día… Pero hay que pensar que es mejor hacer una fila que pagar a un ladrón. No estoy diciendo que mi país sea mejor; si no, no estaría aquí.

¿Qué le atrapó de Bogotá?

Para mí, Bogotá es como París en los años veinte. La gente puede sobrevivir casi sin plata, hay estudiantes, extranjeros, tenemos la posibilidad de crear… Es como Atenas en la época de Aristóteles. En inglés decimos golden era, la edad dorada. Estamos saliendo de una guerra (espero que sí), tenemos grandes escritores, buena música, arte... Estamos en transición, y cuando un país atraviesa este momento es cuando la creatividad está en sus niveles más altos.

Dice que admira el 99 por ciento de este país, ¿cuál es ese otro 1 por ciento?

Eso es lo que aparece en el libro. Quisiera que el Estado nos protegiera más, pero sin perder nuestro deseo de trabajar. Ese es el problema que hay en mi país, que el Estado es sobreprotector, y la gente está deprimida porque no tiene que pelear para vivir porque reciben un subsidio cada mes. Acá, todos los colombianos trabajan todo el tiempo porque no tienen ayudas. Si pierdes tu empleo, ¿quién va a pagar tu arriendo? Si tienes una herida, ¿quién te va a pagar para vivir? La gente pelea; todos son guerreros, todos están luchando por sobrevivir. Creo que por eso los colombianos son felices, porque tienen sueños, porque tu vida es tu responsabilidad. En mi país no se necesitan sueños: el gobierno te paga si no los tienes.

¿Hay algo a lo que no se ha podido acostumbrar?

A veces no me gusta cómo la gente trata a las personas por pertenecer a otros estratos. En Inglaterra, después de la Segunda Guerra Mundial, la gente como mi abuelo volvió de luchar y dijo: “Ahora no vamos a tratar de ‘su merced’ a nadie”.

Viajar: ‘Emigrar sin inmigrar’

‘Emigrar sin inmigrar’ es el título de su conferencia en las famosas charlas TED (versión colombiana). En ella, Kellaway explica que la migración es un círculo donde todos tienen beneficios, “pero mi país no piensa así, siempre cree que está lleno”, dice, y describe cómo

“a veces los colombianos tienen demasiado respeto por las culturas extranjeras y eso es porque no conocen el lado feo de allá”.

“Es difícil ser colombiano –añade–, vivir con esta reputación negativa... Pero no podemos tener miedo de lo que la gente piense. A mí me encanta Bogotá; estar aquí es como vivir siete vidas en una”.

Razones para amar a Bogotá, según Victoria

Escuchar ‘te ves hermosa’ tres veces al día es probablemente bueno para usted.

Usted nunca estará a más de 10 metros de su puesto de ‘snaks’ más cercano.

Bogotá tiene una de las mayores concentraciones de bibliotecas de Latinoamérica.

Incluso los hombres se hacen la manicura.

Siempre habrá alguien que le venda un paraguas cuando llueve.

El Corral le da duro a McDonald’s.

Fuente: bananaskinflipflops.com/2011/02/03/ 101-reasons-to-love-bogota/

IRENE LARRAZ
Redacción Domingo

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