Secciones
Síguenos en:
Cuando pa' Chile me voy...

Cuando pa' Chile me voy...

notitle
Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
30 de enero 2014 , 07:02 p. m.

Cuando, hace unos años, me llamaron del Festival Internacional de Cine de Viña del Mar para integrar el jurado, pensé que finalmente se cumpliría mi sueño de visitar la casa del sumo poeta don Pablo Neruda en su mítica Isla Negra, más al sur de Valparaíso.

La estadía fue muy grata en el hotel O’Higgins, aunque a las cuatro de la madrugada nos despertaba un ruido inexplicable: eran unos escobitas armados de cepillos, que se dedicaban con ahínco a lavar con agua y jabón la plaza, que ya de por sí era una tacita de plata.

Esa vez Jacque y yo nos enamoramos de esta región de Chile, pero no conocimos la capital, Santiago. Hoy, enero del 2014, el dios del cine que tanto me ampara y me favorece dispuso para mí la participación en una película de coproducción chileno-colombo-mexicana en la cual interpreto un personaje de fantasía, un dueño de circo con la característica de Stromboli, el mangiafuoco de Pinocho, y me trajo a esta ciudad maravillosa, moderna, con una malla vial extensa y sin un hueco, ni uno, donde con una política de tolerancia cero lograron que el espacio público sea realmente público, y donde, aparte de un Transantiago que sí funciona, el transporte masivo lo resuelven con una red de tren metropolitano que es un verdadero mundo subterráneo, lleno de servicios, que despertó en mí una envidia de la buena. Pero lo que más me impresionó fue la limpieza de la ciudad, especialmente después de haber pasado la temporada de diciembre en mi Cartagena del alma, donde la queja mayor de los mismos cartageneros y los visitantes fue su falta de aseo. Aquí las calles y andenes brillan, ni un pedazo de papel en el suelo. Un ejemplo de compromiso y educación cívica que tanto necesitamos.

Y qué tal la importancia de su centro internacional, que acoge a los arquitectos más destacados de América, que hospeda al famoso Costanera Center, cuya imponente “gran torre Santiago”, con sus 300 metros de altura, lo hace el rascacielos más alto de Latinoamérica.

Más de 45.000 colombianos trabajan en Chile, y nuestra cónsul, la bella y eficiente Adela Maestre, vallenata de pura cepa, me entrega unos datos bastante positivos de la presencia colombiana en este país. En definitiva, parece claro que para mí Santiago es una de las capitales más importantes de América y por eso repito “¡chi chi chi le le le, viva Chile, mierda!”.

Salvo Basile

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.