'Es diferente contar una historia a hacerla vivir': Campanella

'Es diferente contar una historia a hacerla vivir': Campanella

El director de EL TIEMPO y el cineasta hablaron sobre cine y literatura en Cartagena.

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30 de enero 2014 , 12:26 a.m.

Juan Campanella es un director de cine que se inspira en Beethoven y piensa la estructura de una película como en la de una sonata. Que es hincha furibundo de Racing y conoció a su esposa el día que comenzó a rodar su primera película con un nombre que parecía una predestinación: ‘El mismo amor, la misma lluvia”. (Imágenes de la inauguración del Hay Festival)

Y es el director de cine latinoamericano más importante del momento, ganador del Óscar a mejor película extranjera por ‘El secreto de sus ojos’ y quien inauguró el Hay Festival, en Cartagena, en conversación con Roberto Pombo, director de El Tiempo.

“Hay una gran diferencia entre contar una historia y hacérsela vivir a la gente”, dijo en uno de los momentos del conversatorio con lo que mostró que su interés no solo es narrar sino también hacer magia con el cine.

Una frase más que perfecta para describir lo que vivió el público que fue al Teatro Adolfo Mejía, que no solo escuchó relatos, sino que asistió, durante una hora, a una especie de clase de cine y a conocer los secretos de este argentino que, después de hacer carrera en Estados Unidos y volver a su país, se siente más argentino que nunca.

Precisamente fue ir a su infancia lo que permitió entender por qué se hizo cineasta en un país de fútbol.

“En los años 60 en Argentina, las opciones eran tres: jugar al estanciero, el fútbol o el cine. En cada barrio había cinco cines, hoy ya han cerrado todos”, contó Campanella y recordó que su amigo el fotógrafo Daniel Mordzinski, quien estaba entre el público, ayudó en ese amor a las películas.

Y se burló de que en Buenos Aires hay más escuelas de cine que tintorerías. “Tienen 15 mil estudiantes pero en el segundo año pasan solo 100”.

Campanella no venía de una familia de artistas. Su mamá era ama de casa, su padre ingeniero y a ellos, contó la idea de que fuera cineasta los aterraba. “Las crisis les vienen bien a los chicos, porque ahora los padres saben que ellos se van a morir de hambre aunque sean ingenieros”.

El director de la película animada, Metegol, comenzó su carrera en Estados Unidos donde hizo dos largometrajes. Pero en 1999 volvió a su país donde aseguró ayer, encontró su propia voz.

Por eso conoce muy bien el debate entre el cine comercial y el llamado de autor. “Yo estaba del lado de Spilberg”, se burló.

“Después de que fuera un tema caliente en los 90 y a principios del 2000 y de que ha ocurrido el nuevo cine argentino, vemos que es un debate un poco inconducente. Somos pocos para estar peleados. Existe una industria de grandes productoras, pero el 99 por ciento de las películas surge de un director. Puede que sea menos comercial pero cada cual hace lo que quiere”, agregó Campanella.

Pombo indagó si ser masivo implica hacer concesiones desde el punto de vista artístico para conseguir taquilla, y Campanella buscó su explicación aludiendo a Gabriel García Márquez: “no creo que haya que hacer concesiones para que la gente vaya a una película. No creo, por ejemplo, que Gabo haya hecho concesiones en su literatura y su obra es masiva”.

Campanella también ha dirigido series de televisión como ‘Doctor House’, ‘La Ley y el Orden’ entre otras, lo que consideró una especie de ensayo para sus películas. “Hoy en día la televisión americana es más interesante que el cine americano y las series han llegado a un nivel cinematográfico muy interesante”, dijo y mencionó a ‘Breaking Bad’, como una historia que parece Dostoyevski en televisión.

Sarcasmo en argentino

Campanella asegura que su voz como director está muy ligada a la ironía o el sarcasmo, que es muy natural en la cultura argentina, “muy impregnada del humor italiano y judío”, y que lo descubrió en su primera película al volver a su país.

En El mismo amor, la misma lluvia exploró un personaje que, como su país, vivía entre el vaivén de grandes entusiasmos con grandes desilusiones. “Esto ocurre también en la vida de uno. Los grandes amores y desilusiones te van haciendo más precavido, como dice el tango Uno: ‘Si yo pudiera como ayer, querer sin presentir’ ”.

Después vinieron Luna de Avellaneda y El hijo de la novia, con las que ratificó sus intereses. “Siempre trato de hacer una compresión con las pequeñas miserias y me interesa la historia de los pueblos, de la gente”.

El secreto de sus ojos le dio la sorpresa del reconocimiento. “Nadie pensaba que iba a ser la más exitosa, porque era la más oscura y trágica y con final sorpresa”.

Fue además su película más política. En las anteriores, el tema de la dictadura aparecía, pero más como telón de fondo. El secreto..., ganadora del Óscar en 2009, se enmarca en los años previos a la dictadura y es un thriller y al mismo tiempo una película romántica. “Tenía que ver con la memoria del personaje y del país porque me parecía que en ese momento, y aún ahora, el énfasis se ha puesto en el comienzo de la dictadura como en el comienzo de todos nuestros males, olvidando el tiempo previo”.

Sin embargo, fue la estructura del trabajo lo que hizo diferente a esta película. “Estaba estudiando a Beethoven y la sonata como estructura cinematográfica: la hice pensando en eso”.

El último gol

Luego salió a relucir el lado más futbolero de Campanella. Cuando Pombo describió a uno de sus personajes como “maniático del fútbol argentino”, entre risas, el director de cine lo corrigió: “Te llega a escuchar un hincha de Racing y te mata... Es un club cuyos hinchas han sufrido, están templados en el sufrimiento”, dijo.

Finalmente, la conversación se convirtió en una clase de plano secuencia y de cómo se rodó una escena de El secreto de sus ojos en un estadio de fútbol a reventar, donde buscaban a un asesino en medio de la hinchada. “Criticaron la película y dijeron que era imposible eso, y después han agarrado a dos asesinos en estadios. Quiero decir que la película inspiró a la policía”.

Campanella detuvo la proyección en los puntos en los que hubo corte y reveló los efectos visuales que necesitaron, los hinchas hechos en animación, las sogas borradas en el computador y el efecto de realidad que quería lograr.

—Estos de acá son falsos; teníamos 150 extras solo para un día. Les decía: ‘corte’, y todos los extras de vuelta para el otro lado.

Para terminar, Campanella habló de Metegol, su película animada, y de lo mucho que soñaba hacerla. El encuentro cerró con otro de sus trabajos reconocidos, la dirección del video de Darle la vuelta al mundo, de Calle 13. Y se fue a dar una vuelta por Turbaco, donde se proyectó la película animada y habló con niños del pueblo.

Hoy en el Hay

Filosofía

¿De dónde surge el mal?

El filósofo alemán Rüdiger Safranski plantea su charla en torno a esa pregunta y a la sospecha de que el caos, la violencia y la destrucción son el principio de todas las cosas. Hotel Sofitel, 10:30 a. m.

Música

Cuatro mujeres analizan la poética popular en la canción

Las cantantes María Mulata, Maía (foto) y Natalia Bedoya, junto con la escritora Laura Restrepo y Fernando Gaitán, explican los procesos de composición y esritura musicales. Plaza de la Aduana, 9 p.m.

Cómic

Cumpleaños de Mafalda

Daniel Divinsky, editor de Quino, y Daniel Samper Pizano sostendrán una conversación sobre el aniversario número 50 de la niña más irreverente de la caricatura. Centro de Formación de la Cooperación Española. 7:30 p. m.

Novelista

El escritor Irvine Welsh conversa con Eleanor Wachtel

El autor de ‘Trainspotting’, ‘Porno’ y ‘Skagboys’ dará una charla junto con Eleanor Wachtel. La discusión será presentada por Chris Rawlings, director del British Council. Teatro Adolfo Mejía, 12:30 p. m.

Hay verde

Cine

Proyección de documental

Antonio Dorado, director y guionista colombiano, mostrará el documental ‘Apaporis’, que retrata cómo vivió el etnólogo Richard Evans Schultes durante uno de los viajes que hizo al Amazonas, en el que pasó alrededor de diez años conviviendo con tribus indígenas. Parque Explora. Medellín, 6:30 p.m.

CATALINA OQUENDO B.
Enviada Especial de EL TIEMPO
@cataoquendo

 

 

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