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La felicidad de un hincha por tomarse una foto con la Copa del Mundo

La felicidad de un hincha por tomarse una foto con la Copa del Mundo

Para Mauricio Alfonso su silla de ruedas no fue un impedimento para estar en El Campín.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
29 de enero 2014 , 05:52 p. m.

Mauricio Alfonso nació en Bogotá el 8 de agosto de 1985 y debido a una artroliposis, contractura congénita que afecta a las articulaciones, nunca ha caminado y está postrado en una silla de ruedas, pero su amor por el deporte, específicamente por el fútbol, lo ha llevado a soñar y a hacer sacrificios como el de conseguir una boleta para tomarse una foto con la Copa del Mundo, que se exhibe en Bogotá.

Vive en el barrio Prado Veraniego y este martes, a eso de las 7 de la mañana, ya estaba afanando a Yolanda, su mamá, para que lo ayudara a alistarse rápido para hacer final en el estadio El Campín.

"Lo más difícil en estos casos es el transporte. A nosotros los que tenemos sillas de ruedas nos es más complicado. Para el acceso al Transmilenio es complicado, pues algunas veces unos puentes son muy altos para nosotros, pero eso no me importaba, quería una foto con la Copa y ya la tengo", le dijo a EL TIEMPO.

Llegó a eso de las 10 de la mañana al escenario deportivo. Llevaba la camiseta amarilla con vivos azules y el escudo de la Federación Colombiana de Fútbol en el costado izquierdo. En un bolso tipo canguro que se amarró en la cintura llevaba una cámara fotográfica y una vez tuvo la opción de estar al lado de la Copa y tomarse la foto, rápidamente cogió la cámara y la guardó. No le quitaba de encima la mano, la protegía.

"En el 2002 tuve la oportunidad de conocer a Juan Pablo Montoya. Era uno de mis ídolos. Me tomé una foto con él, pero cuando me monté al bus y llegué a la casa me di cuenta de que me habían robado la cámara y se me perdió la foto. No quería que eso me pasara con la placa de la Copa", señaló.

Mauricio no dejaba de mirar el trofeo. Hace ocho años cuando la Copa fue traída a Colombia él fue a Corferias, logró entrar tras dos horas de fila y tomarse la foto, esa sí la tiene guardada en su cuarto.

Dice que no es un altar, que tampoco es un museo, pero para Mauricio es uno de los sitios más importantes de su casa. Sin embargo, sueña con tener una foto con Pelé y Falcao, sus grandes ídolos.

"Supe que Pelé estaba en Bogotá. ¿Será que ya se fue? Anhelo una foto con él. Y, claro, con Falcao, que en este momento debe sufrir como yo a veces, cuando me doy cuenta de que no puedo caminar", precisó este bachiller del colegio Gustavo Morales de Bogotá.

Una vez habla de Falcao García, el jugador emblemático de Colombia hoy por hoy, que en Porto se recupera de una cirugía de ligamento cruzado anterior que lo tiene en vilo de ir al Mundial de Brasil en Junio, Mauricio se pone triste.

"Uff, yo sé qué es eso. Sé qué es no moverse, pero él tiene una fuerza mental grande, una especial comunicación con Dios y seguro que eso le servirá. Yo, le envié unos mensajes a la cuenta de Twitter, pero no sé si los ha leído. Ojalá, porque espero verlo en los estadios de Brasil en el Mundial", advirtió Mauricio, mientras empuñaba y agitaba la camiseta de la Selección.

Su problema físico no ha sido impedimento para practicar el deporte. Mauricio Alfonso ha estado en una cancha de fútbol y también ha tomado parte en algunas carreras de atletismo. Cuando se pone los guayos se mete al arco y, aunque no vuela como David Ospina debajo de los tres palos de Colombia, se defiende e impide una goleada.

En el atletismo le rinde. En el 2007 hizo parte del grupo de discapacitados en la Media Maratón de Bogotá. No se acuerda cuánto tiempo marcó en el trayecto y mucho menos en qué puesto quedó, pero advierte que de tener una silla de ruedas apta para este deporte, sus resultados pueden ser mejores.

"Hombre. Ya me voy. Le voy a contar a mi familia mi experiencia y les mostraré la foto, la segunda con el trofeo que, ojalá, lo levante un jugador colombiano el 13 de julio en Río de Janeiro", señaló.

Mauricio se dio la vuelta. Sus manos las llevó a las ruedas traseras de la silla y se impulsó. Yolanda lo seguía, pero él no dejó que lo ayudara.

"Es que nunca me ha gustado que me vean que no puedo hacer nada. Me voy tranquilo, feliz. Tengo otra foto con la Copa, pero qué rico hubiera sido haberla tocado, pero no me dejaron. Suerte Colombia en el Mundial y mucha fuerza para Falcao, que se recupere", dijo. Y emprendió su regreso a su casa.

LISANDRO RENGIFO
Redactor de EL TIEMPO

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