El futuro de los partidos tradicionales

El futuro de los partidos tradicionales

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27 de enero 2014 , 06:56 p.m.

Que los partidos tradicionales no despierten entusiasmo en los jóvenes no es sorpresa para nadie. La razón es bastante obvia: Sus ideas carecen de interés para las nuevas generaciones. Pero más que eso, la percepción que tienen los jóvenes de estos partidos es mucho peor: Son vistos como símbolos de un pasado que ni siquiera vale la pena recordar.

En el permanente frenesí de nuestra sociedad de buscar enemigos y culpables, los políticos siempre serán los primeros en encabezar la lista de responsables de todo el sufrimiento que ha vivido el país.

Pero más que los políticos, el escarnio público se dirige frecuentemente hacia el trapo rojo y azul. Merecido se lo tienen dirán algunos: Son quienes han gobernado el país desde siempre, quienes han sembrado el odio y la violencia entre los colombianos y quienes han monopolizado el acceso al poder público.

No creo, sin embargo, que el desinterés de los jóvenes por los partidos políticos responda completamente a un juicio histórico. La apatía y la indiferencia por la política es un fenómeno asociado a las nuevas generaciones, no sólo en Colombia, sino en el resto del mundo.

La credibilidad de la política como mecanismo para lograr una sociedad justa y democrática decrece constantemente en las sociedades contemporáneas y es tonto seguir negando la crisis de representación en la que está sumida la democracia mundial.

Para Colombia, la paz es el objetivo más importante y los partidos tradicionales tienen el reto de asumir sus responsabilidades en toda la historia de la violencia y fomentar la reconciliación y un posconflicto exitoso.

Sin embargo, esto no garantiza que recuperen su legitimidad. Para conectarse con las nuevas generaciones, los partidos tienen que romper su tradicionalismo, crear mecanismos de renovación de personas e ideas y asumir los desafíos políticos de hoy: La falta de oportunidades para el acceso a educación de calidad, la protección del medio ambiente, la transición a una economía sostenible y equitativa, la igualdad de derechos para las minorías étnicas y sexuales, el reconocimiento del fracaso de la guerra contra las drogas y la construcción de una nueva democracia plural que brinde confianza a los ciudadanos.

Daniel Quintero

Fundador Partido del Tomate

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