El arte como restaurador / Columna sin título

El arte como restaurador / Columna sin título

Procesos de participación colectiva del que también hicieron parte la Uariv.

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26 de enero 2014 , 05:38 p.m.

El pasado 14 de enero se conmemoraron 24 años de la masacre que un grupo paramilitar, bajo las órdenes de Fidel Castaño, ejecutó en el corregimiento de Pueblo Bello (Turbo, Urabá Antioqueño) y que dejó 43 muertes entre la población civil.

La razón fue una retaliación del paramilitar debido a que otro grupo armado le había robado 30 cabezas de ganado y había pasado por el pueblo.

Trascurridos los años, solo han sido identificados los cuerpos de seis personas. Más información sobre esto se puede leer en: Tras 22 años, en Pueblo Bello (Antioquia) aun recuerdan el terror (ow.ly/sW2pM).

Actualmente, la Gobernación de Antioquia y el Grupo Mundial, a través de empresas privadas, el trabajo voluntario de siete artistas de la corporación Galería, más los artistas urbanos Numak (Medellín), Ark (Bogotá) y Vital (Cali) se unieron a los habitantes para pintar la población bajo el lema “Colores de paz”.

A través de un proceso de participación colectiva del que también hicieron parte la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (Uariv) y la fundación social Corbanacol, 150 habitantes del corregimiento dieron buen uso de 137 galones de pintura, donados por Pintuco, e hicieron honor al lugar, reavivando las fachadas de su Pueblo Bello.

Como resultado de talleres de arte, cultura, liderazgo comunitario y reconocimiento del territorio fueron intervenidos 80 frentes de casas, las bancas de los espacios públicos, los puentes, el centro de salud, el polideportivo y el comedor escolar.

Habrá quién dirá que es algo muy pequeño para lo que implica recuperar el tejido social y cultural colectivo. Y puede ser cierto pero no por ello es menos significativo para la comunidad, como expresa Yaris de Arco, una de sus líderes: “Colores de paz le da vida al pueblo y donde hay vida, hay esperanza”.

Se trata de un paso adelante en la reconstrucción de una sociedad que sufrió uno de los actos más violentos en la historia reciente del país. El mismo que le mereció una condena al Estado por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Desde el arte, es un avance en la recuperación de la confianza.

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