La culpa no es de las narconovelas / El otro lado

La culpa no es de las narconovelas / El otro lado

En Colombia, estas series, que sabemos hacer muy bien, dan mucho billete a los canales.

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26 de enero 2014 , 05:37 p.m.

Las extremas izquierda y derecha se parecen mucho al ver enemigos en toda parte y echarles la culpa de los males sociales a los otros: la más culpable, la televisión. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y la derecha colombiana piensan igual: las narco telenovelas venden antivalores en la sociedad y fomentan la violencia.

Dicen: los malos valores, las malas costumbres, las violencias no son responsabilidad de la inequidad social (que le gusta y propicia la derecha), ni de la mala administración (que practica la izquierda), ni de la corrupción (que ejercen izquierda y derecha), sino de las telenovelas.

En Colombia, nuestras narcotelenovelas, que sabemos hacer muy bien, dan mucho billete a los canales y se ven con placer en todos los países, han sido proscritas por medios, políticos y educadores de derecha.

El Colombiano se quejó de que la TV “está de espaldas a la realidad”, que la gente decente siente rechazo contra estas apologías de la cultura mafiosa y que eso es cosa del pasado. Un correo electrónico colectivo expresaba que hay millones de personas ignorantes, carentes de personalidad y desafortunadas que ven en esos personajes modelos a seguir.

El presidente derechista de Panamá, Ricardo Martinelli, exigió que les cambiaran el horario de las telenovelas colombianas porque “exaltan el narcotráfico, robo y atraco”, y corrompen los ‘valores morales’.

El presidente izquierdista de Venezuela, Nicolás Maduro, las acusó de fomentar la “cultura de la violencia”, que estarían sembrando la muerte en las calles venezolanas, pues “transmiten antivalores de la muerte, culto a las drogas, a las armas, culto a la violencia. Incitan al odio en la sociedad y se lucran con el dolor ajeno”.

Estos extremistas morales están de acuerdo en ver el mal en otra parte: en las telenovelas... Lástima que todos sean una farsa moral y ejerzan una postura evasiva frente a los problemas. Hay narcotelenovelas porque nuestras realidades (Venezuela y Colombia) son narcosociedades; gustan estas novelas porque en sociedades de extremas izquierdas y derechas lo narco es una vía paralegal para ser exitosos.

Es más: las narconovelas sirven de espejo porque generan reconocimiento. Lo que deberían hacer Maduro y sus sabios y el Procurador y sus súbditos es asumir la complejidad de los problemas sociales y darse cuenta de que el asunto está en otra parte: la inequidad social, la corrupción y la falta de libertad de pensamiento. Menos moralismo y más política social es el problema, no las novelas.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión

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