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'La guerra es un escenario fascinante para una novela'

'La guerra es un escenario fascinante para una novela'

John Boyne, autor de 'El niño con el pijama de rayas', asistirá al Hay Festival Cartagena.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
26 de enero 2014 , 05:36 p. m.

La primera idea de la novela El pacifista, del irlandés John Boyne (Dublin, 1971) surgió de una noticia de la BBC: un pueblo de Inglaterra erigía un monumento en honor de los soldados muertos en la Primera Guerra Mundial, con sus nombres inscritos en él.

Pero Boyne vio que en el lugar estaban presentes los descendientes de los jóvenes que se declararon objetores de conciencia y que sufrieron ofensas, fueron abandonados o asesinados por su propio bando. “El sacrificio de estos hombres estaba siendo ignorado y quería abordarlo”, dice el autor, invitado al Hay Festival Cartagena, que empieza el jueves.

En su novela, los jóvenes obligados a ir a la guerra, convencidos de que no tienen derecho a segar la vida de otro y de que es posible solucionar los conflictos de otra manera, eran tratados como cobardes por sus propios compañeros y sacrificados en las trincheras.

Hay otro drama: el de un voluntario en el ejército inglés que conoce a otro recluta, con el que entabla una amistad que lo llena de remordimientos. “Desde hace algún tiempo había querido escribir sobre una relación homosexual –dice Boyne–, y parecía que el drama de las trincheras daría una buena puesta en escena”.

El pacifista (The Absolutist, en inglés), es una de las novelas recientes de Boyne, que ya tiene 14 años de trayectoria, dividida entre libros juveniles y novelas para adultos. Boyne se dio a conocer mundialmente con El niño con el pijama de rayas (2006), convertida en película en el 2008, sobre la amistad entre un niño alemán y un niño judío a través de las alambradas de un campo de concentración.

Usted alterna novelas para audiencias jóvenes y adultas, ¿en qué basa esa distinción?

Disfruto el cambio. En mis novelas adultas tiendo a escribir en primera persona, busco sumergirme en la psicología de un personaje. En los libros para jóvenes, escribo en tercera persona y tengo una visión más global. Me interesa más el proceso de escribir que la audiencia a la que está destinada. Mis libros para jóvenes se centran en chicos de 8 o 9 años. Ellos generalmente son de buen corazón, un poco ingenuos y entusiastas. Sin embargo, las novelas llegan a lectores de todas las edades. Nunca he entendido cómo se escribe para un grupo de edad específico. Simplemente escribo la historia que quiero escribir y espero que la gente la disfrute.

¿Por qué eligió la guerra como escenario de sus novelas?

La guerra es un escenario fascinante para una novela ya que expone mucho de la naturaleza humana: la valentía, la cobardía, el dolor, la pérdida, el miedo, la violencia, la falta de humanidad. Poner a los personajes en el centro de estas emociones extraordinarias y aumentadas es examinar lo que realmente son y puede proporcionar ideas sorprendentes.

¿Cómo finaliza sus historias?

Nunca sé de antemano el final cuando comienzo a escribir. De hecho, sé muy poco, prefiero hacer crecer la novela. Mientras escribía El niño con el pijama de rayas sentí que me encaminaba hacia una conclusión muy dramática. Pero solo cuando escribí la escena en la que Bruno tiene piojos y se afeita la cabeza, por lo que se parece más a Shmuel, me di cuenta por dónde iba. Fue un momento emocionante.

¿Y el caso de ‘El pacifista’?

Sabía desde el principio que Tristán se sentía terriblemente culpable, pero solo se hizo evidente a mitad del camino, como las diferentes emociones entre él y Will se fueron aclarando.

Hay cierta delicadeza en su forma de narrar esa novela. ¿Es un rasgo particular suyo?

Eso espero. Otras novelas tienen salvajismo también: un inculto chico de 14 años narra mi novela Motín en la Bounty. Otras historias necesitan tener elegancia: por ejemplo, La casa del propósito especial es narrada por un hombre refinado de 80 años, para quien el inglés no es su lengua materna. Una narración en primera persona se define por la voz del protagonista y en El pacifista quería que hablara alguien lleno de dolor y remordimiento, por quien el lector pudiera sentir diversos grados de simpatía.

¿Qué tanto cambió su idea del oficio del novelista desde que comenzó a escribir?

Cuando comencé, mi único objetivo era conseguir editor. Cuando lo conseguí, quería construir una audiencia. Ahora, mi vida se divide entre el tiempo en casa escribiendo y el tiempo afuera, en giras de promoción y festivales literarios, que son agradables, pero tienen poco que ver con el proceso de la literatura. Ahora, se espera que un novelista sea un artista, que haga un buen show.

¿Cómo escoge el marco histórico de sus novelas?

Siempre escojo un tema, tiempo o lugar que me interesa y sobre el que he leído. Leo novelas que se escribieron en el momento en el que se desarrolla mi libro, así se cae más fácil en el lenguaje de la época. Posiblemente paso un tiempo en el lugar donde el libro ocurre. Escribí muchas escenas rusas en el Palacio de Invierno, cuando trabajaba en La casa del propósito especial. Pero no me siento a tratar de ajustar lugares para las novelas, es más instintivo. Mientras escribo, otra novela comienza a formarse en mi mente.

¿Cómo nació el niño que reta la gravedad, en ‘El increíble caso de Barnaby Brocket’?

Quería escribir sobre un chico que fuera diferente de alguna forma. Un chico cuyos padres estuvieran disgustados con él porque no encaja en la sociedad que se describe como “normal”. Un día, paseando a mi perro, surgió una idea divertida: que mientras lo sostenía con la correa en la mano izquierda, podía llevar en la derecha a un niño flotando. Me pareció una metáfora interesante: Barnaby Brocket flota, otros no. Los niños en el libro aceptan que Barnaby es diferente, los adultos no.

¿Qué es lo más satisfactorio de su carrera como escritor?

El trabajo del que me siento más orgulloso es El pacifista. Artísticamente es todo lo que me propuse, más que cualquier otra cosa que he escrito. Recientemente terminé un cuento del que me sentí orgulloso. Quiero volver a escribir historias más cortas pronto. Pero lo más satisfactorio es la emoción que se avecina, las historias que podría contar en el futuro.

¿Qué proyectos tiene?

Mi próxima novela adulta, A Story of Loneliness, será publicada en el Reino Unido en septiembre. Es mi primera novela con mi país natal como escenario, una historia contemporánea, desde 1960 hasta el presente. Explora los abusos en la Iglesia Católica que han asolado las vidas de tanta gente en Irlanda. Después de eso no sé que vendrá. El tiempo lo dirá.

¿Qué le falta a la literatura joven de ahora?

Hay demasiado énfasis en las series de varios libros, en lugar de las novelas independientes, con principios, medios y finales. Los editores aman las sagas, porque si tienen éxito, cada volumen sale con garantía de ventas. Pero deseo escritores para gente joven que se enfoquen en contar sus historias en un único libro. Hay muchas grandes novelas y novelistas por ahí, que odian caminar penosamente a través de seis, siete, ocho o nueve volúmenes de la misma narrativa simplemente para descubrir cómo resulta todo.

Boyne, en Cartagena

El escritor hablará con Peter Florence el próximo jueves, a las 3:30 p.m., en el Teatro Adolfo Mejía.

LILIANA MARTÍNEZ POLO
Cultura y Entretenimiento

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