Pradera, el primer mea culpa de las Farc ante el país

Pradera, el primer mea culpa de las Farc ante el país

Al reconocer que están obligadas a calcular daño a civiles, admiten que se han equivocado.

notitle
25 de enero 2014 , 08:16 p.m.

Que las Farc hayan reconocido el ataque en Pradera, que causó la muerte de un humilde cargador de mercados y heridas a docenas de habitantes de esta población vallecaucana, es, si se quiere, un parte militar más.

Pero que hayan rechazado el atentado, anunciado acciones disciplinarias sobre los guerrilleros que lo ordenaron y, sobre todo, que hayan dicho que la no intención de dañar a civiles no los exime de responsabilidad indica un cambio histórico en esta guerrilla. ('Atacar helicópteros civiles es como atentar contra un taxi' : Fuerzas Militares).

Seguramente no está exento de cálculos políticos, pero de argumentar –durante 50 años– que los daños a civiles eran “efectos colaterales” inevitables en un conflicto, las Farc pasaron a reconocer que se equivocan cuando no prevén el impacto de sus acciones militares sobre la población que no hace parte de la guerra.

En otras palabras, están aceptando que el ataque en Pradera fue indiscriminado y que violó los principios de distinción y proporcionalidad, a los que están obligadas como parte del conflicto armado.

En consecuencia, admiten que violaron el Derecho de la Guerra. Y quienes lo violan, con daños a civiles, son criminales de guerra.

El principio de distinción obliga a toda parte en un conflicto a distinguir, a la hora de atacar, entre quienes son combatientes y quienes no lo son. Lo mismo que entre bienes militares y los que no lo son.

Adicionalmente, el principio de proporcionalidad impone el uso de medios de combate racionales, que no afecten a personas y bienes civiles.

Si bien desde La Habana cargaron la responsabilidad de lo ocurrido en Pradera a guerrilleros del bloque móvil ‘Arturo Ruiz’, por la unidad de mando de las Farc, los jefes del grupo armado deben dar la cara por todas las acciones que los involucran.

No en vano, el marco jurídico para la paz, diseñado para cerrar el conflicto con las guerrillas, establece como prioridad la investigación y el juzgamiento de los máximos responsables de las Farc, frente a un eventual acuerdo.

Ello es parte del costo que deben pagar por el reconocimiento como actor del conflicto armado colombiano. Sin embargo, todavía los jefes del grupo armado muestran resistencia al marco para la paz y a la posibilidad de condenas efectivas por los crímenes de guerra y los crímenes atroces cometidos durante 50 años.

Ya, en cambio, están disfrutando la parte buena de que el presidente Juan Manuel Santos haya reconocido explícitamente la existencia del conflicto –algo que no ocurría en el anterior gobierno–, y es que están sentados a una mesa de negociación como contraparte del Estado.

El caso es que, por lo pronto, las Farc están reconociendo como un error el daño a los civiles, algo que no habían hecho nunca y que, de paso, las conecta más con la gente, a la que deben convencer con hechos de que su voluntad de paz es genuina.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
En Twitter:@MarisolGmezG

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.