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El alma y la escritura transgresoras de Virginie Despentes

El alma y la escritura transgresoras de Virginie Despentes

Es una de las invitadas especiales a la novena edición del Hay Festival Cartagena. Entrevista.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
25 de enero 2014 , 07:19 p. m.

Virginie Despentes (Francia, 1969) se asomó al mundo de la literatura en 1993 cuando publicó Viólame (Baise-Moi), un libro sobre dos mujeres que durante un viaje se dedican a tener sexo, drogarse y a matar hombres para escapar de sus propias desdichas.

Siete años después rodó la versión cinematográfica de ese libro y consiguió llamar la atención internacional, además de labrar el camino que la convertiría en una artista provocadora. (Lea también: Hay Festival, la cita cultural para imaginar el mundo).

El filme mostraba sin tapujos la violencia que rodeaba a una prostituta y a una joven que había sido abusada, así como sus experiencias sexuales y una filosofía marcada por la autodestrucción y el exceso, elementos que la convirtieron en la cinta más polémica de la edición del Festival de Cannes del 2001.

En ese momento se le consideró una producción pornográfica y fue prohibida en muchos mercados internacionales. Las escenas de sexo real y la completa desinhibición moral de las protagonistas la convirtieron en una joya del cine underground.

Con todo el escándalo encima, Virginie Despentes no dejó de escribir. Perras sabias, Teoría King Kong y Bye Bye Blondie (que también llevó al cine) fueron sus siguientes aventuras literarias que confirmaron que su naturaleza transgresora seguía intacta. Ella, una de las invitadas especiales a la novena edición del Hay Festival Cartagena de Indias, habló con EL TIEMPO de su carrera.

¿Sigue siendo ahora tan combativa en su ejercicio como escritora y cineasta?

Trato de mantener la pasión y ser combativa... pero ya he publicado ocho novelas y tengo más de 40 años, así que mi energía ha cambiado, por supuesto. Sin embargo, tengo grandes modelos: Iggy Pop, la cantante y escritora Lydia Lunch o Lemmy Killmister (líder de la banda Motorhead). Entonces sí se pueden guardar hermosos restos de pasión hasta los obsoletos 60 años.

En Colombia, la gente la recuerda por ‘Viólame’ (‘Baise-moi’): libro y película que la llevaron a ser conocida internacionalmente. ¿Cómo lidia con esta referencia, aún hoy?

Con Coralie Trinh Thi codirigiendo esa cinta y las actrices Karen Bach y Raffaela Anderson, formamos durante más de dos años un ‘cuarteto final’. Toda la experiencia de la censura en Francia fue atroz, pero eso nos unió más. Tengo un montón de recuerdos increíbles. Hubo momentos de depresión, como la muerte de Karen, en 2005, pero, humanamente hablando, fue una experiencia genial.

¿Ha vuelto a ver ‘Viólame’?

Volví a ver la película en Barcelona, hace unos años, y no soy ciega, veo todos sus defectos, pero sobre todo veo el milagro que fue: hacer una película es muy difícil, requiere mucho dinero. Sé que no debería decirlo yo, pero me encanta esta película. Estoy tan orgullosa como ciertas madres tontas lo están de sus hijos. Tengo la impresión de que hicimos un niño entre cuatro, y que se parece realmente a lo que teníamos en el vientre en ese momento.

Usted fue pionera en mostrar una mirada provocadora de su género. ¿Cómo ha visto eso en otras autoras?

Autoras de sexo femenino, como Elfriede Jelinek o Kathy Acker, habían escrito antes que yo obras que ponían muy alto el listón en materia de sexo y de crudeza, sin remontarnos a Violette Leduc, etc. Y si olvidamos el género de sus autores, hay muchos escritores que habían sido más provocadores. Pienso que lo que caracteriza mis primeros libros, más que el hecho de que yo hable de sexo y de muchachas que follan como respiran, es que escribo en un francés completamente desinhibido: no estudié y tengo apenas tres verbos y dos adjetivos en mi caja de herramientas, lo cual me obliga a escribir un poco como componían sus álbumes los Ramones o The Stooges, con tres acordes y una frase melódica.

Una vez dijo que tener tanta exposición en los medios es algo humillante y doloroso. ¿Cómo ha lidiado con eso, cómo ha escapado de la brutalidad de estar sobreexpuesta por la polémica o por ser arriesgada en lo que hace?

Sí, el aspecto ‘mediático’ de mi trabajo me parece el más difícil. Para un autor, no veo nada más catastrófico que la pérdida del anonimato. ¿Cómo observar tranquilamente lo que pasa a su alrededor si usted genera curiosidad? Vivir en Barcelona durante más de tres años me ha hecho mucho bien. Me gusta mucho estar en lugares donde hay mundo; yo no hablo mucho, soy muy tímida. Me gusta salir sin que nadie me preste atención. En Barcelona escribí la novela Apocalypse Bébé, y tuve la impresión de haber retomado un poco de tranquilidad.

Hay quienes hablan de la sordidez como un elemento común en sus libros y en sus películas, pero en este mundo cada vez más retorcido y cambiante, ¿qué tanto se ha transformado ese concepto en su obra?

Si se entiende la sordidez como algo sexi, no creo que se pueda decir que busco hacer cosas así. Por ejemplo, Viólame no la hicimos con la idea de que los hombres heterosexuales se sientan cómodos en su posición de espectadores finales. Teoría- King Kong fue un libro pro sexo, mientras que Bye Blondie es una comedia lesbiana sin ninguna escena de desnudez. Quizás comprenda mal el término, pero no, no veo mi trabajo como perteneciente al arte ‘sórdido’. Aunque me gustan este tipo de películas e ilustraciones.

¿Cómo se siente al visitar por primera vez Colombia, un país tan diferente a su cotidianidad entre Francia y Barcelona? ¿Puede implicar una fuente de nuevas historias para el futuro?

Nunca he ido a Latinoamérica. Y no puedo esperar a estar allí. No sé si una semana será suficiente para inspirarme con nuevas historias, pero ¿por qué no? Vivir en Barcelona me ha acercado a América Latina; he leído mucha literatura suramericana. Antes, ni siquiera conocía a Roberto Bolaño. Me he puesto a leer ensayos, libros de historia. Se puede decir que algo enorme se abrió para mí.

Acerca de la versión cinematográfica de ‘Bye Bye Blondie’, ¿cómo fue trabajar con Emmanuelle Béart y Beatrice Dalle?

Fue muy fácil trabajar con ellas. He aprendido mucho de los verdaderos actores al verlos trabajar. Humanamente, son diferentes pero muy chéveres, y al cabo de dos horas tenía la impresión de estar con amigas de toda la vida. Nunca me hicieron sentir que conocían mil veces mejor que yo el cine, ¡lo cual me impresionó!

A usted la han llamado ‘diva destroy punk’, feminista radical y mujer de riesgos y excesos. ¿Cómo se define a sí misma?

Soy Géminis. Para bien y para mal.

La música es un referente interesante en su trabajo, ¿qué música le gusta ahora?

Escucho Rihanna, The Supremes, LCD Soundsystem, The XX, Stromae, Bootsy Collins, Babyshambles, Missy Elliott, Big Mama Thornton, Fever Ray. Con internet, escuchar música se ha convertido en algo totalmente diferente a lo que era hace 15 años: todo está disponible. Puedo escuchar todas las novedades, pero también reencontrar cualquier pieza de los 60. Es un ir y venir permanente. Al principio, esta profusión me tenía un poco perdida. Pero ahora, me la paso haciendo selecciones musicales.

¿Cuál es su siguiente paso?

Terminar una novela. ¡Nada que informar!

Virginie Despentes charlará con Guadalupe Nettel en el salón Santa Clara del Sofitel el jueves a las 7.30 p.m.

ANDRÉS HOYOS V.
Cultura y Entretenimiento

 

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