Los cuellos de botella del Sistema Integrado de Transporte Público

Los cuellos de botella del Sistema Integrado de Transporte Público

Se han implementado 179 rutas nuevas, pero solo se han eliminado 102 de las viejas.

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25 de enero 2014 , 07:05 p.m.

Como van las cosas, la promesa del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) para dar un transporte de calidad tardará al menos un año más en cumplirse, no solo por la crisis de dos de los nueve operadores (Coobús y Egobús), sino por la competencia con los buses viejos.

¿Dónde está el cuello de botella? ¿Por qué no se han eliminado las viejas rutas? ¿Cuáles son los motivos para permitir esa competencia?

Aunque TransMilenio (a cargo del SITP) y la Secretaría de Movilidad niegan que haya un atraso, operadores y expertos piensan distinto.

En los contratos se estipula que los vehículos que llevan más de 10 años funcionando deben desaparecer en la misma medida en la que entran los nuevos. Este es el procedimiento: TransMilenio les solicita la flota a los operadores y estos les compran los buses viejos a los propietarios para chatarrizarlos y, cuando se activa la nueva flota, la Secretaría de Movilidad elimina las rutas antiguas. En alguna parte del proceso está el problema.

Según Eduardo Behrentz, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de los Andes, “no hay razones técnicas para estar atrasados. Lo que hay es una total incapacidad de la Administración para eliminar los servicios colectivos”.

Constanza García, subsecretaria de Movilidad, aclara que no pueden sacar los buses de un solo tajo, porque así no se les da tiempo a los ciudadanos de aprender a usarlos.

Pero el experto cree que al Distrito le ha faltado mano dura. “Dicen que tienen que cumplir con los contratos firmados durante el gobierno pasado, pero no obligan a los privados a cumplir”, señaló.

Así, en lugar de aliviar la congestión, empeora: mientras que se han chatarrizado 2.300 buses y se han desmontado 102 servicios, hay 179 rutas nuevas y 3.835 buses azules, vino tinto y naranjas. De hecho, según la Alcaldía, el tiempo de desplazamiento pasó de 50 minutos durante el 2012 a 72 en el 2013.

“Nadie dice que la implementación no sea gradual, pero tampoco se trata de que coexistan”, agregó Behrentz.

Pero Alfonso Pérez, vocero de Apetrans, asociación que aglutina a miembros de Coobús y Egobús, cree que es un tema de planeación. “Las rutas no son rentables. Le hemos planteado a TransMilenio parar y hacer una reingeniería, porque cada día hay más líos”, explicó.

El juego financiero

Según la estructuración financiera del sistema, desde el día cero, el Distrito debía desembolsar 750.000 millones de pesos hasta que llegara a punto de equilibrio, en el 2016. Pese a los rumores de que el desfase y los subsidios (que este año suman 178.000 millones) dispararán la cifra hasta el billón de pesos, fuentes de TransMilenio (TM) niegan que sea así.

Los líos que produce el atraso de Coobús y Egobús son importantes, pues están a cargo del 40 por ciento de las rutas del SITP, distribuidas en Perdomo, Suba Centro y Fontibón. A diciembre, Coobús había incumplido con 245 buses y Egobús, con 610.

Si no se resuelve su situación, habría dos caminos: que las demás firmas asuman la carga (lo que implica comprar más buses y mayores costos operativos) o liquidar los contratos y hacer una nueva licitación.

No hay caminos fáciles. De acuerdo con las cuentas de uno de los operadores que están al día, para asumir la operación se deben modificar los contratos, que ya son generosos: duran 24 años.

Por otro lado, una nueva licitación tomaría varios meses. “Quienes lleguen deben pedir flota, y eso tarda al menos 6 meses”, dijo el operador. Por eso, no sería extraño que ni siquiera este año esté listo el SITP. ¿Está listo el Distrito para asumir esos costos durante un año más?

Los flancos más débiles del desmonte

Coobús y Egobús

El atraso de estas dos firmas se ha convertido en el principal talón de Aquiles para el SITP. Por ellos, según TM, no cumplirán con la meta de tener listo el sistema en abril. Un operador de otra firma, que pidió reserva, señaló que si quieren que ellos llenen el hueco, “con seguridad, no será gratis”.

El lío de las rentas

Algunos propietarios señalan que no entregarán sus buses si los operadores solo les pagan el valor de los buses que se fijó en el 2010. “Las rentas subían año tras año, pero ahora dicen que no pueden pagar más por un bus que está más viejo y más usado. Nos tienen que cumplir”, señaló Pérez.

Oportunismo

Behrentz señaló que los propietarios que tienen buses en el SITP y que además están en el transporte colectivo ganan por punta y punta. “Reciben ingresos por ambos lados, ¿qué interés van a tener en salir? Si no cooperan, se quedan con el pan y con el queso”.

Fallas de planeación

Aunque solo el 25 por ciento de las rutas del SITP son distintas a las tradicionales, un grupo de operadores cree que las implantadas hasta ahora no son rentables. TM sostiene que es cierto en algunos casos, pero que debe ser así para que el servicio les llegue a todos.

Temor por protestas

Operadores privados aseguran que el Distrito teme que haya protestas si se sacan las rutas viejas, ante la confusión que pueda generar el nuevo sistema. “Ya ha pasado. Hay lugares donde la gente tiene que caminar mucho para coger un bus”, explicó Alfonso Pérez.

Entrevista
‘No estamos atrasados’

Constanza García, subsecretaria de Movilidad

En diálogo con EL TIEMPO, Constanza García, subsecretaria de Movilidad, afirmó que el Distrito está al día con la chatarrización y desmonte de rutas del transporte público colectivo y que los empresarios han cooperado.

Se dice que el ritmo del SITP supera al del desmonte...

La ciudad tenía 508 rutas de transporte colectivo y ya hemos eliminado, totalmente, 102 (hay 179 del SITP). También hemos eliminado parcialmente 17 rutas, es decir que se conservan solo en algunos tramos.

¿Por qué se dice, entonces, que van rezagados?

Es un tema de percepción. Por ejemplo, por la avenida 68 pasan varias rutas. Si solo se implementa una del SITP y se desmonta la del transporte tradicional, las otras permanecerán hasta que llegue la nueva que la reemplace. No podemos quitarlas de un solo tajo y dejar a la gente sin transporte. No estamos atrasados.

¿Cómo hacen el proceso?

TransMilenio nos notifica la fecha en la que comienza a operar la nueva ruta, primero pedagógicamente y luego comercialmente. Nosotros notificamos a los transportadores con 15 días de anticipación. Ellos no se están resistiendo. Desde el 2011 revocamos sus rutas y les dimos permisos temporales que podemos suspender.

REDACCIÓN BOGOTÁ

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