Para Falcao García, la fe es importantísima

Para Falcao García, la fe es importantísima

Podría llegar al Mundial, pero no hay que acelerar los tiempos de la recuperación de su lesión.

24 de enero 2014 , 10:43 p.m.

Antes que nada, exculpar a Soner Ertek, el licenciado en geografía que, sin querer, lesionó a Falcao. Hay miles de esas acciones todos los días en el fútbol: un defensa que se cruza para despejar el peligro cuando otro está en posición de remate. Fue de costado y a la pelota; pasa que justo con el envión de su cuerpo hizo palanca hacia adentro en la rodilla del pie de apoyo del delantero. Eso es terrible, lo dice alguien que tiene siete operaciones y una prótesis en su rodilla derecha. También me sucedió jugando fútbol; también el bendito ligamento cruzado, la lesión más temida de este deporte, en la actualidad. (Así ha sido la carrera futbolística de Radamel Falcao García).

No pareció que hubiese mala fe del francés. Son desgracias que suceden. Desde este sábado, en que será operado, hasta el debut de Colombia frente a Grecia, faltan exactamente 4 meses y 20 días. Y cinco meses y 3 días para octavos de final. Si bien no se puede descartar a Radamel, sería casi un milagro que llegara a jugar algún encuentro del Mundial.

Sebastián Coates, zaguero uruguayo, sufrió la misma lesión el 14 de agosto último, en el partido que la ‘Celeste’ le ganó a Japón 4-2. Recibió un golpe de costado, igual que Falcao.

Fue operado el 23 de ese mes, por lo que lleva justo 5 meses en su proceso de recuperación. Según cuenta el kinesiólogo de la selección 'Charrúa', su evolución es magnífica: “Ya está haciendo trabajos con pelota”, dice Walter Ferreyra. No obstante, el Liverpool inglés, dueño del pase de Coates, no permite que vuelva a jugar antes de los seis meses, por precaución.

La operación, en este tipo de afección, suele ser lo menos importante: el 80 por ciento del éxito posterior pasa por una buena rehabilitación. Recuperar toda la musculatura, que es lo que da fuerza, plenitud y naturalidad a los movimientos y confianza a la mente, para aventar temores (la sensación que produce la rodilla al torcerse es espantosa y a veces cuesta animarse de nuevo).

La fe inmensa que seguramente animará a Falcao a llegar a este, que iba a ser 'su' Mundial, lo ayudará. La voluntad es todo, pues durante meses hay que vivir sólo para los ejercicios, que son cantidades. Si los hace, quedará perfecto.

Pero hay una realidad: es difícilísimo que lo logre. Aun cuando no surjan complicaciones. Cuando reciba el alta médica sobrevendrá otro período indispensable: el de recuperar el estado atlético (porque va a estar cuatro meses sin correr), comenzar trabajos con balón y tomar ritmo de fútbol. Todo lleva tiempo y es muy paulatino, sólo el ligamento tarda dos meses en crecer y tensarse, explica el doctor Noronha. Así como pasa con Coates, ¿quién va a ser el médico o entrenador que le diga el 14 de junio 'juegue, anímese que no pasa nada'...? Además, estamos hablando de volver en medio de un Mundial, exigencia máxima, no de ir sumando minutos en amistosos contra juveniles.

José Pékerman no puede estar atado a los vaivenes de la recuperación de su goleador. Tendrá que pensar un equipo sin él. Luego, si se obra el milagro de adelantar los tiempos naturales y puede estar a la orden, mejor. El mundo del fútbol lo celebrará.

El 80 por ciento del éxito posterior pasa por una buena rehabilitación: hay que recuperar además la musculatura.

JORGE BARRAZA
Para EL TIEMPO

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