La fiesta

La fiesta

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23 de enero 2014 , 07:38 p.m.

Iba a escribir sobre humedales, pero la web me distrajo: ‘Me arrebató a mi hijo’ (Semana.com). Se refiere a la señora de esa iglesia de nombre rimbombante que ahora está en la picota pública debiendo estar en la otra. El horror. Cuanto más santones, más perversos. Parte del problema. Usted consigue adeptos y los asusta con el diablo si no le entregan la paga, que no es poca. Usa método aprendido de la Iglesia de Roma: locales grandes y altos; si no tiene la plata, pone aviso: ‘se busca socio capitalista para iglesia de oración, utilidad garantizada’. No es mentira. Y ahí llegan, imponen manos y les meten miedo: esa mujer con la que anda, ese vecino, el barrio, esa hija, el trago, ¿ser gay? Ni pensarlo. Y le dan zanahorias: ¡el Señor ha hecho en mí maravillas! Hermanos, ¡qué agradecido!, soy un hombre nuevo, hasta pude curarme de un cáncer gástrico producto del aguardiente. ¡Aleluya! Y todos gritan, histeria controlada por el pastor (a) porque viene otro, y así, son tres horas, o más, domingos y fiestas de guardar. Se quejan los vecinos por la algarabía de los milagros, tienen empastada la Constitución: libertad de cultos. Y hay muchas, que esto prendió, como mata de monte. No demoran en llamarlas ‘emprendimientos’ y darán seminarios: coaching, si-i-o, esas palabras nuevas. No se rían.

Que esto puede llegar a ser tan grave como el desastre de las Pisa. Una población cada vez más grande, medrosa y mal educada: cero ciencia, cero cultura, cero humanidades (¿era eso lo que querían?), cero historia o sentido de una religiosidad seria, opción siempre respetable. Pero esto es otra cosa: encontraron la manera de hacer fiesta con una ignorancia creciente, como los captadores ilegales de plata que ofrecen ganancia fácil, otra axiología en crecimiento. Sucedió hace unos días en Barranquilla y cayó un pastor de almas, tomen nota, que aquí todo está interconectado por una falla de base: educación de buena calidad.

Por eso lo conveniente es abrir el debate en serio. Y como de abrir se trata, atrevámonos de una vez con la Constitución y así aprovechamos para lo de la Procuraduría, otra asignatura pendiente. ¿Y los colegios y las universidades? Algo tendrán que decir. Los medios de comunicación están haciendo lo suyo: abrir la llave, pero si el asunto queda ahí se apaga en dos semanas y la fiesta sigue. ¡Güepajé! Ya hablaré sobre humedales.

guzmanhennessey@yahoo.com.ar

Manuel Guzmán Hennessey

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