Foro del lector

Foro del lector

19 de enero 2014 , 08:39 p.m.

Aclaración a una columna

Señor Director:

El 21 de diciembre del 2013 envié una comunicación para solicitar la rectificación de la información del columnista señor Enrique Santos Molano, publicada el 19 de diciembre del 2013 y titulada ‘Villa de Leyva, en peligro de Éxito’.

Al contrario de encontrar una rectificación, el señor Santos Molano se RATIFICA en su acusación contra mi persona, el 2 de enero del 2014, en su columna ‘Villa de Leyva falseada’, infiriendo que soy culpable de la destrucción del Patrimonio Nacional por la demolición de dos construcciones que no formaban parte del patrimonio histórico y que no tienen valor patrimonial, según consta en el plano R-3 Criterios de Intervención, del Instituto Colombiano de Cultura.

En sus columnas, se nos señala de “voraces constructores”;se nos culpa de daño en bien ajeno; así como de romper el conjunto arquitectónico al construir un edificio de corte moderno, por el proyecto que se estaba llevando a cabo donde se estaba construyendo un local comercial que se ceñía a la norma arquitectónica del municipio, el cual sería tomado en arriendo por Almacenes Éxito.

Además, se me adjudica la comparación irrespetuosa con un loco y un ladrón y, por si fuera poco, su artículo viola mi intimidad personal al publicar en su columna del 2 de enero del 2014 mi nombre completo con mi número de identificación personal. El incluir mi número de cédula sin mi autorización, en un medio de difusión nacional, pone en peligro mi seguridad personal, económica y financiera, así como la seguridad de mi esfera familiar.

Estas graves acusaciones me han afectado a mí y a mi familia en gran manera. Por esa razón solicitamos, respetuosamente, que su Casa Editorial efectúe la investigación de estas acusaciones para que se efectúe, de la misma manera, la correspondiente rectificación de la información, ajustándose a la verdad. Considero que esa errada información está violando mi derecho fundamental al buen nombre, como lo señalan los Arts. 15 y 20 de nuestra Carta Magna.

Carlos Arturo Mesa Arango

El reencuentro de Pastrana y Uribe

Señor Director:

Por fin algo grande y positivo en la reconciliación personal, base de la tan sonada paz: Uribe-Pastrana, y de ahí saldrá una opción creíble que nos rescate del futuro incierto en que ha entrado el país político. Los signos económicos siguen apuntando a la mejoría, pero lo personal es irreemplazable para convivir normalmente. No solo un papelito firmado y ya está. Es dejando atrás el odio cizañero, la mala interpretación, el chismorreo. Y el ejemplo citado es opción para enderezar al caído y no pensar más en la distracción política diaria, que nos tiene hartos. Darle a la subversión de su misma dosis puede ser complemento que los haga pensar. Y ahí vamos...

Juan Manuel Díaz Azuero

* * * *

Señor Director:

Excelente la noticia relacionada con el reencuentro de dos expresidentes de Colombia, que sin duda animará contenidos programáticos de esperadas nuevas alianzas interpartidistas. Son dinámicas autónomas en los procesos de elección del Presidente, así como del Congreso.
No me explico la bulla y algazara que han “armado y difundido” algunos dirigentes por el reencuentro de Álvaro Uribe Vélez y Andrés Pastrana Arango, pues si ellos tienen coincidencias en los análisis Dofa del país, tienen, en su calidad de ciudadanos y como hombres públicos que son, toda la libertad de acción, que nadie les puede restringir ni mucho menos censurar.
De ese importante encuentro puede salir un espumoso “café con leche”, es decir, una alianza virtuosa: fusión de visiones para defender altos intereses de la patria. Los que critican con altisonancia el encuentro deben preocuparse por el surtido de su “tienda”.

Rogelio Vallejo Obando

Parar a ‘los Urabeños’

Señor Director:

No se entiende por qué nuestra justicia solo se pellizca cuando la Corte Penal Internacional o gobiernos de otros países nos advierten del desbordado nacimiento y crecimiento permitido en nuestro país de actos delictivos y/o bandas criminales. Tal es el caso de los llamados ‘Urabeños’ mal nacidos de los ‘exparas’ del grupo Castaño, del ‘Alemán’ y de ‘don Mario’, con dominio y acción delictiva narcotraficante actual desde Buenaventura hasta La Guajira, violento grupo enemigo de la restitución de tierras, que increíblemente consiguen purgar sus penas en casa por cárcel.

Una cosa es el respeto que le debemos los colombianos a la independencia judicial, soporte de nuestra democracia, y otra es el libertinaje que les estamos dando a estos grupos delictivos en su persecución, detención, juzgamiento y la aplicación de condenas por sus horrendos crímenes, cometidos en su mayoría contra gentes humildes. Ya es hora de parar a estos ‘exparacos’ para bien de nuestro proceso de paz de La Habana y su futura aplicación.

Rafael Antonio Córdoba Ardila

El fallo sobre la Policía

Señor Director:

El país no está siendo muy grato con las Fuerzas Militares.

Producto de su enfrentamiento con la guerrilla, buena cantidad de nuestros queridos soldados enfrentan consejos de guerra, destituciones y hasta cárcel. Ahora resulta que la ubicación de sus instalaciones o campamentos dentro de los cascos urbanos en alguna medida los responsabiliza de las agresiones de los insurgentes contra la población civil. Increíblemente, esta posición del Consejo de Estado termina dándoles la razón a las cínicas explicaciones de la guerrilla, que argumentan que la calidad artesanal de sus armas, por falta de precisión, termina afectando a los civiles.

El proceso de paz deberá incluir una salida justa para nuestros militares cuestionados; sus acciones, equivocadas o no, estaban orientadas a defendernos.

Mario Patiño Morris

El inodoro, regalo de bodas

Señor Director:

La página que EL TIEMPO publicó para registrar la escasez de inodoros en varias naciones del mundo es un meritorio y curioso trabajo periodístico, bien documentado y de interés público, útil para ser consultado con la ayuda de las gráficas insertadas en su texto.

Desde luego que el grave problema sanitario alertó a los gobiernos para adoptar severas medidas en favor del medioambiente y prescribir, en el África del sur, la extravagante y jocosa obligación de que los novios próximos a casarse debían incluir en sus compras un inodoro.

Miguel Roberto Forero García

El posconflicto

Señor Director:

En todos los países en los que ha existido la insurgencia y se ha “terminado”, el mayor problema ha sido después de la firma de la paz. Ninguno de los involucrados en la guerra quiere dejar de percibir lo que este fenómeno le deja en utilidades, y los directamente participantes (soldados, policías y guerrilleros) se encuentran en un conflicto aparte, como qué hacer cuando no haya guerra. Ni Gobierno ni insurgentes cuentan con un proyecto adecuado para albergar a todo ese pie de fuerza que se quedará en el aire. Los insurgentes lo único que saben es matar y delinquir. Por lo tanto, si no son controlados por el Gobierno serán un peligro latente para la población civil. ¿Cuál es la medicina para este mal?

José Francisco Ramírez Valenzuela

 

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