Secciones
Síguenos en:
Déficit de liderazgo

Déficit de liderazgo

notitle
Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
17 de enero 2014 , 08:08 p. m.

Se generaliza el déficit de liderazgo convincente, ni siquiera el ideológico, desmentidos ambos por la contundencia de los hechos. Es notable en el desarrollo, en Europa especialmente, con repercusión en sociedades adiestradas en copia de modelos.

Los políticos cargan ahora la responsabilidad de la crisis económica que les correspondía anticipar y ahora reparar, especialmente en el viejo continente, donde la crisis incrementa el euroescepticismo, como incredulidad en el futuro y las instituciones comunitarias, no solo para salir de recesión sino para afirmar el rumbo complicado de la integración. En apariencia están encerradas en un desenlace monetario la superación del nacionalismo responsable de las guerras del 14 y el 39 y la debilidad actual de Europa frente a otros bloques. La politiquería promociona entonces burocracias y tecnocracias sin representación ni responsabilidad, inmediatistas, ciegas a lo social y a una complejidad cultural muy delicada. George Soros comenta que la asociación de Estados iguales se ha transformado en una relación entre acreedores y deudores; “el euro podría destruir la UE”; el financista añade que el problema es la falta de gobernabilidad mundial adecuada, “que puede continuar indefinidamente”.

El pronóstico inmediato en Europa, considerada aún laboratorio ideológico, es el previsible aumento del populismo autoritario en las parlamentarias de mayo. Se ha dicho que a mayor complicación social, más espacio para simplificación política, la incertidumbre del fomento de taumaturgias y caudillismos. Un sondeo reciente en Francia dio mayoría al ultraderechista Frente Nacional, con 5 por ciento más que el partido socialista gobernante. Algo semejante sucede en Escandinavia, Austria, Grecia, donde es común la alergia a la integración de minorías, sobre todo inmigrantes, tendencia también en Gran Bretaña. En general, la elección probaría el ascenso del nacionalismo y descenso del pro europeísmo, del cosmopolitismo mejor, grave para la gobernabilidad de la CEE en esta coyuntura crítica.

El antiestatismo neoliberal ha debilitado también la política, como la masificación de las comunicaciones, que al tiempo que amplía la opinión la banaliza. El discurso se devalúa y no se exigen al hombre público cualidades que califican como dirigente. La información desenmascara el poder, su burocratización y clientelización. Como dice alguien, la política es otro producto de consumo; la imagen por encima del contenido, la política estandarizada sin requisitos de personalidad e inteligencia que se le atribuían. El resultado es descreimiento en una presencia desgastada por dificultades cotidianas, el campo abierto a consignas efectistas, ‘yes we can’, el análisis serio desplazado por demagogia inmediatista, los pueblos a merced de la manipulación de impulsos elementales. Para muestra, la campaña electoral colombiana y la plaza de Bolívar capitalina.

Jorge Restrepo

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.