Papa Francisco logra conversión de la transexual más famosa de Italia

Papa Francisco logra conversión de la transexual más famosa de Italia

Vladimir Luxuria ha sentido con Jorge Bergoglio el impulso que le faltaba para volver a la Iglesia.

17 de enero 2014 , 07:49 p.m.

Entre los cientos de miles de personas que, según aseguran las encuestas en diversos países, se han sentido atraídas por la fe católica debido al impacto del papa Francisco después de llevar décadas alejadas está Vladimir Luxuria, la transexual más famosa de Italia.

Célebre por haber llevado la lucha a favor de los derechos de los homosexuales al Parlamento, donde ocupó un escaño como diputada de 2006 a 2008, Luxuria ha sentido con Jorge Mario Bergoglio el último impulso que le faltaba para volver a la Iglesia.

“Durante quince años practiqué el budismo porque me notaba excluída de la comunidad cristiana. No se me quería por mi condición de transexual. En los últimos tiempos he retomado el catolicismo gracias a varias señales, como la muerte de don Gallo (un sacerdote genovés que atendía a los homosexuales) y la elección de Francisco. Con él se abre una nueva época, lo que ha terminado de convencerme para volver a la Iglesia, pese a todas sus contradicciones”, confiesa Luxuria a EL TIEMPO.

La conversión de la autora de la novela 'L’Italia migliore' (La mejor Italia) es paradigmática del impacto que está teniendo el pontificado de Francisco también entre los homosexuales.

Desde que fue elegido obispo de Roma el pasado marzo, Bergoglio ha tendido en varias ocasiones la mano a los gays, lesbianas y transexuales. La primera vez lo hizo en el vuelo de vuelta desde Río de Janeiro, donde participó en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), cuando dijo la ya célebre frase de que “quién era él para juzgar” a un gay si “buscaba al Señor” y tenía “buena voluntad”.

Sus palabras tuvieron un impacto planetario, aunque se limitaba a seguir, como él mismo subrayaba, la postura del catecismo, donde se lee que no debe marginarse a estas personas.

A Luxuria las declaraciones que más le conmovieron fueron las que le hizo a La Civiltà Cattolica en la entrevista que esta revista publicó con Francisco en septiembre: “Mostró que el espíritu de la Iglesia de verdad estaba cambiando al decir que éramos unos ‘heridos sociales’ porque siempre se nos había condenado, y que había que intentar acercarse a nosotros, como a los otros alejados”.

Gianni Geraci, miembro del proyecto Gionata, que reúne a homosexuales católicos, sostiene por su parte que el verdadero cambio se vio en la carta que el Pontífice le escribió al fundador del diario La Repubblica, Eugenio Scalfari.
En ella volvía a subrayar que la misericordia de Dios “no tiene límites” y proponía que se “obedeciera a la conciencia” para decidir “frente a lo que viene percibido como el bien o como el mal”.

“En varias de sus declaraciones sobre la homosexualidad más que una novedad doctrinal ha habido una instrumentalización por parte de la prensa, como ocurrió en el caso de su encuentro con los superiores de las congregaciones religiosas”, asegura Geraci, para quien, no obstante, sí que hay un cambio en la actitud respecto a Benedicto XVI.

El Papa emérito, a su juicio, tenía “miedo de que el mundo moderno contaminase la Iglesia” y no tenía interés en buscar a los alejados.

El sacerdote Alessandro Santoro, de la comunidad Le Piagge de Florencia, en la que encuentran acomodo homosexuales católicos, sabe bien que, más allá de lo que diga el catecismo, la atención pastoral de este colectivo ha estado durante décadas mal vista. “Finalmente se da algo de crédito doctrinal y teológico al trabajo que algunos realizábamos desde hace décadas, pero muchas de las dificultades continúan”, explica a este diario. Célebre por bautizar a los hijos de las parejas gais y por haber bendecido una unión homosexual, lo que le valió una sanción por parte de su arzobispo, Santoro cree que el verdadero cambio vendrá cuando se permita a todos los fieles el acceso a la Eucaristía, sin importar su opción sexual.

No se hace excesivas ilusiones sobre posibles reformas Geraci: “En una reciente reunión de nuestro grupo salió el tema de si debíamos esperar que Francisco aprobase las uniones homosexuales. En mi opinión no tiene ningún sentido que lo hagamos. Lo que debemos hacer es seguir nuestro camino actuando de acuerdo a nuestra conciencia, como le decía el Papa a Scalfari”.

Aunque las palabras de Bergoglio desde que fue elegido Papa sobre los homosexuales han ilusionado a este colectivo, se olvida la postura que mantenía cuando era arzobispo de Buenos Aires frente al matrimonio gay.

En una carta a unas monjas en 2010, llegó a considerarlo “una movida” del demonio para “confundir y engañar a los hijos de Dios”. Su posición dista poco de la de Benedicto XVI, quien en 2012 llegó a señalar a las uniones gais como una amenaza para la paz mundial.

DARÍO MENOR
Para EL TIEMPO
Ciudad del Vaticano

 

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