Brassaï

Brassaï

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17 de enero 2014 , 07:35 p.m.

Soy un fanático de Henry Miller; recuerdo que parte de mi adolescencia la pasé con su Sexus, Plexus, Nexus; con sus Trópicos o con su Primavera negra. Me convertí en un rastreador de libros suyos y hace poco encontré una biografía suya, Henry Miller. Los años en París, escrita por uno de los grandes fotógrafos del siglo XX: Brassaï. Y su lectura me provocó un efecto extraño: por un lado, hizo que revisara su relación con los grandes artistas de su época que, sin tener el halo mítico que tenían los miembros de la Generación perdida, no es nada despreciable: escribió La sonrisa al pie de la escalera, un cuento para acompañar una serie de cuarenta ilustraciones de Fernand Léger sobre el circo y los payasos. En la colección Botero, de Bogotá, hay una escultura de su cabeza, del italiano Marino Marini. En el mercado del arte –incluso– circulan pinturas firmadas hechas por él; también escribió sobre el Bosco y sobre el propio Brassaï (El ojo cosmológico); sin embargo, lo más inquietante del libro es –como indica su título– sus años en París. Y el París que vivió fue el de Brassaï. Y tuve que volver a ver sus fotos.

Antes de comenzar su romance con la cámara, Gyula Halasz (el nombre de pila de Brassaï) era pintor, pero rápidamente decidió abandonar los pinceles, porque la vida de París en los años 30 era más intensa y emocionante que las batallas que podía llevar a cabo en un estudio; se sumergió en la noche y en sus personajes. Y logró una de las series fotográficas más importantes de todos los tiempos; cuando terminé de leer su libro sobre Miller, fui a la librería en busca de cualquier libro suyo. Y por suerte encontré un tomo de Taschen que guardaba lo que estaba buscando: ahí están sus imágenes de putas solitarias en calles oscuras; las fotos del Pont-Neuf en la niebla; los besos de los amantes bajo la luz de las farolas, o las de los trabajadores de las carnicerías en la noche. Y las fotos de los grafitis de la ciudad en una época en la que ni siquiera el grafiti merecía la mirada de los artistas. Y las fotos de sus amigos: Picasso, Dalí, Matisse, Beckett, Giacometti o el propio Henry Miller.

Hice una búsqueda rápida por internet y me di cuenta de que las casualidades no existen. Este año se cumplen 30 años de la muerte de Brassaï y París le rinde homenaje con una gran una exposición en el Hôtel de Ville hasta el 8 de marzo. Sin duda, Brassaï vale un tiquete a París.

@LaFeriaDelArte

Fernando Gómez Echeverry

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