Caso de mujer incinerada en el sur de Bogotá, sin resolverse

Caso de mujer incinerada en el sur de Bogotá, sin resolverse

Este jueves cumpliría 25 años. Su mamá exige avances en el proceso para dar con responsables.

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14 de enero 2014 , 10:40 p.m.

El 16 de julio del 2013 se conoció la identidad de la mujer que había sido encontrada incinerada en un lote del barrio Barranquillita, en Usme, sur de Bogotá. Durante varias semanas, los medios de comunicación y las autoridades buscaron a la familia de la víctima. Querían saber qué había pasado, buscaban una pista para dar con los responsables del asesinato de Paola Andrea Rodríguez Peñalosa.

Han pasado seis meses desde entonces. Ya no hay micrófonos detrás de Alexandra Peñalosa (madre de la víctima), ni investigadores que le hagan preguntas para terminar de encajar las piezas que faltan para hacer justicia.

Alexandra, quien se hizo cargo de los dos hijos, de 4 y 6 años, que dejó Paola Andrea, lleva meses tratando de saber qué pasó. Este jueves, cuando su hija cumpliría 25 años, le hará un homenaje. Se reunirá con vecinos en el lugar de donde levantaron las cenizas e intentará llamar la atención, otra vez, de medios y autoridades.

“Llevo muchos meses intentando saber qué pasó, por qué el caso de mi hija no avanza, por qué no han llamado a nadie a audiencia de imputación, por qué no hay ningún implicado”, cuenta. Dice que le cambiaron el fiscal que llevaba el proceso y que con esto, “todo empezó de cero”.

“Yo tenía contacto con un fiscal, él me decía hace algunos meses que estaba cerca de dar con la ficha que faltaba, pero cuando creía que todo se iba a resolver, lo cambiaron, le quitaron el caso”, asegura. Dice además que la “excusa” para el poco avance en las investigaciones se ha centrado en la demora por parte de Medicina Legal para entregar la necropsia de Paola a la Fiscalía.

Sobre esta afirmación, el director de Medicina Legal, Carlos Valdés, asegura que el tiempo máximo de entrega de una necropsia es de un mes, por lo que es “imposible” que en el caso de Paola Andrea aún no esté en manos de la Fiscalía.

“La necropsia es uno de los elementos que los fiscales más necesita para empezar un proceso de investigación”, aclara Valdés, quien asegura que la institución que dirige no retuvo el documento que permitiría dar una pista de quién estuvo detrás de la muerte de la joven.

Alexandra señala que hasta ahora solo una persona ha sido llamada para que dé su testimonio. Se trata de Joshep, un joven del que ella desconoce su apellido y a quien conoció solo cuando se supo de la desaparición de su hija.

“Él fue el último que la vio, por eso él ha sido llamado para que declare. Es lo único que se sabe”, dice la mujer. Se conoce que según el testimonio del joven, él habría salido de una discoteca con Paola Andrea y llegando a la casa, donde la dejaría, ella se habría encontrado con tres hombres. Lo próximo que sabría de ella sería que había sido asesinada y calcinada. Sus uñas pintadas de azul y blanco y un piercing en la nariz permitieron identificarla.

Las primeras semanas en el barrio fueron de rumores y de temor. La familia de la joven no salía mucho de la casa para evitar escuchar malos comentarios. Ahora, la situación es diferente. Todos en el sector se preguntan qué pasó y se niegan a creer que haya sido alguien del barrio el responsable del asesinato. “Después de eso, no volvió a pasar nada que alterara la tranquilidad del vecindario”.

Este jueves, Alexandra y sus nietos, que apenas están tratando de entender qué pasó con Paola Andrea, se vestirán de blanco y exigirán que esta vez no haya impunidad.

El hallazgo

A mediados de julio del año pasado, el cuerpo incinerado de una mujer en un lote cercano al colegio del barrio Barranquillita en Usme alertó a las autoridades. Se trataba de Paola Andrea, una joven que vivía desde hace 14 años en el sector, pero que por cuestiones de trabajo había estado un tiempo en Yopal (Casanare). Un mes antes de su muerte había regresado a Bogotá.

Sus restos fueron hallados horas después de haber salido de una fiesta en el sector. Hasta ahora, ningún habitante de la zona dice haber visto algo sospechoso en el lote donde fueron encontradas sus cenizas. Su mamá asegura que no tenía amenazas ni conocía de peleas con nadie. Sigue siendo un misterio quién estuvo detrás de su asesinato.

ELTIEMPO.COM intentó hablar con el fiscal que lleva el caso, pero no fue posible conocer su versión.

REDACCIÓN ELTIEMPO.COM
salpal@eltiempo.com

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